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1 CRÓNICAS
Capítulo 16
1 Así trajeron el arca de Dios y la colocaron en medio de la tienda que David
había erigido para ella. Luego ofrecieron holocaustos y sacrificios de paz delante de
Dios. 2 Cuando David acabó de ofrecer los holocaustos y los sacrificios de paz,
bendijo al pueblo en el nombre de Jehovah. 3 Entonces repartió a todos los de
Israel, tanto a hombres como a mujeres, a cada uno una torta de pan, una de dátiles
y una de pasas. 4 También puso delante del arca de Jehovah a servidores de entre
los levitas para que invocasen, dieran gracias y alabasen a Jehovah Dios de Israel:
5 Asaf era el jefe; el segundo después de él era Zacarías; y luego Jeiel, Semiramot,
Yejiel, Matatías, Eliab, Benaías, Obed-edom y Jeiel, con instrumentos, arpas y liras.
Asaf tocaba los címbalos resonantes. 6 También los sacerdotes Benaías y Yajaziel
tocaban continuamente las trompetas delante del arca del pacto de Dios.
7 Aquel mismo día, por primera vez, David ordenó cantar este salmo de acción
de gracias a Jehovah, por medio de Asaf y sus hermanos: 8 ¡Dad gracias a Jehovah!
¡Invocad su nombre! Dad a conocer entre los pueblos sus hazañas.
9 Cantadle, cantadle salmos; hablad de todas sus maravillas. 10 Gloriaos en su santo
nombre; alégrese el corazón de los que buscan a Jehovah. 11 Buscad a Jehovah y su
poder; buscad continuamente su rostro. 12 Acordaos de las maravillas que ha hecho,
de sus prodigios y de los juicios de su boca, 13 oh vosotros, descendientes de Israel,
su siervo; hijos de Jacob, sus escogidos. 14 El es Jehovah, nuestro Dios; en toda la
tierra están sus juicios. 15 Acordaos para siempre de su pacto — de la palabra que
mandó para mil generaciones — , 16 el cual hizo con Abraham, y de su juramento a
Isaac. 17 El lo confirmó a Jacob por estatuto, como pacto sempiterno a Israel,
18 diciendo: “A ti daré la tierra de Canaán, como la porción que poseeréis.”
19 Cuando eran pocos en número, muy pocos y forasteros en ella; 20 cuando
andaban de nación en nación y de un reino a otro pueblo, 21 no permitió que nadie
los oprimiese; más bien, por causa de ellos castigó a reyes. 22 Dijo: “¡No toquéis a
mis ungidos, ni hagáis mal a mis profetas!” 23 ¡Cantad a Jehovah, toda la tierra!
Anunciad de día en día su salvación. 24 Contad entre las naciones su gloria, entre
todos los pueblos sus maravillas; 25 porque grande es Jehovah, y digno de suprema
alabanza. El es temible sobre todos los dioses; 26 porque todos los dioses de los
pueblos son ídolos, pero Jehovah hizo los cielos. 27 Gloria y esplendor hay delante
de él; poder y alegría hay en su morada. 28 Dad a Jehovah, oh familias de pueblos,
dad a Jehovah la gloria y el poder. 29 Dad a Jehovah la gloria debida a su nombre;
traed ofrendas y venid ante su presencia; adorad a Jehovah en la hermosura de la
santidad; 30 tiemble ante su presencia toda la tierra. Ciertamente ha afirmado el
mundo, y no será movido. 31 ¡Alégrense los cielos, y gócese la tierra! Que digan
entre las naciones: “¡Jehovah reina!” 32 ¡Ruja el mar y su plenitud! ¡Regocíjese el
campo, y todo lo que hay en él! 33 Entonces cantarán con júbilo los árboles del
bosque delante de Jehovah, porque él viene para juzgar la tierra. 34 ¡Alabad a
Jehovah, porque es bueno; porque para siempre es su misericordia! 35 Y decid:
“¡Sálvanos, oh Dios de nuestra salvación! Reúnenos y líbranos de las naciones, para
que confesemos tu santo nombre, para que nos gloriemos en tus alabanzas.”
36 ¡Bendito sea Jehovah Dios de Israel, desde la eternidad hasta la eternidad! Y
todo el pueblo dijo: “¡Amén!” Y alabó a Jehovah.
37 David dejó allí, delante del arca del pacto de Jehovah, a Asaf y a sus
hermanos, para que sirviesen continuamente delante del arca, e hicieran cada cosa
en su día; 38 también a Obed-edom y a sus sesenta y ocho hermanos. Y puso como
porteros a Obed-edom hijo de Jedutún y a Hosa. 39 Asimismo, puso al sacerdote
Sadoc y a sus hermanos los sacerdotes delante del tabernáculo de Jehovah que
estaba en el lugar alto de Gabaón, 40 para que ofrecieran holocaustos a Jehovah
continuamente en el altar del holocausto, al amanecer y al atardecer, conforme a
todo lo que está escrito en la ley de Jehovah que él mandó a Israel. 41 Con ellos
estaban Hemán, Jedutún y otros escogidos que fueron designados por nombre, para
alabar a Jehovah, porque para siempre es su misericordia. 42 Con ellos estaban
Hemán y Jedutún con trompetas, címbalos resonantes y otros instrumentos para el
canto de Dios. Y los hijos de Jedutún fueron designados para la puerta. 43 Después
todo el pueblo se fue, cada uno a su casa, y David se volvió para bendecir su casa.
Capítulo 17
1 Aconteció que cuando David ya habitaba en su casa, David dijo al profeta
Natán: — He aquí, yo habito en una casa de cedro, mientras que el arca del pacto
de Jehovah está bajo una tienda. 2 Y Natán dijo a David: — Haz todo lo que hay en
tu corazón, porque Dios está contigo. 3 Pero aconteció que aquella noche vino la
palabra de Dios a Natán, diciendo: 4 “ Vé y di a mi siervo David que así ha dicho
Jehovah: ‘No serás tú el que me edifique una casa en la que yo habite.’
5 Ciertamente no he habitado en una casa desde el día en que hice subir a Israel,
hasta el día de hoy. Más bien, he estado de tienda en tienda, y de tabernáculo en
tabernáculo. 6 Dondequiera que he peregrinado con todo Israel, ¿acaso he dicho una
palabra a alguno de los jueces de Israel, al que comisioné para apacentar a mi
pueblo, preguntando: ‘¿Por qué no me habéis edificado una casa de cedro?’
7 “ Ahora pues, dirás a mi siervo David que así ha dicho Jehovah de los Ejércitos:
‘Yo te tomé del prado, de detrás del rebaño, para que fueras el soberano de mi
pueblo Israel. 8 He estado contigo por dondequiera que has andado. He eliminado a
todos tus enemigos de tu presencia, y haré que tu nombre sea como el nombre de
los grandes de la tierra. 9 Asimismo, dispondré un lugar para mi pueblo Israel y lo
plantaré para que habite en su lugar sin que sea molestado más, ni los inicuos
vuelvan a consumirlo como al comienzo, 10 desde los días en que constituí jueces
sobre mi pueblo Israel. Y yo doblegaré a todos tus enemigos. “‘Además, te declaro
que Jehovah te edificará casa a ti. 11 Sucederá que cuando se cumplan tus días para
que vayas a estar con tus padres, yo levantaré después de ti a un descendiente tuyo,
que será uno de tus hijos, y afirmaré su reino. 12 El me edificará una casa, y yo
estableceré su trono para siempre. 13 Yo seré para él, padre; y él será para mí, hijo.
Y no quitaré de él mi misericordia, como la quité de aquel que te antecedió.
14 Lo estableceré en mi casa y en mi reino para siempre, y su trono será estable
para siempre.” 15 Natán habló a David conforme a todas estas palabras y conforme
a toda esta visión.
16 Entonces entró el rey David, se sentó delante de Jehovah y dijo: “Oh Jehovah
Dios, ¿quién soy yo, y qué es mi casa para que me hayas traído hasta aquí? 17 Y
esto te ha parecido poco, oh Dios, pues has hablado del futuro de la casa de tu
siervo, y me has mirado a mí como a uno de los hombres más excelsos, oh Jehovah
Dios. 18 ¿Qué más puede añadir David ante ti, por haber honrado a tu siervo? Pues
tú conoces a tu siervo, 19 oh Jehovah. A favor de tu siervo y conforme a tu corazón,
has realizado toda esta gran cosa para dar a conocer todas estas grandezas. 20 Oh
Jehovah, no hay nadie como tú, ni hay Dios aparte de ti, conforme a todo lo que
hemos oído con nuestros oídos. 21 “ ¿Y qué otra nación hay en la tierra como tu
pueblo Israel, al cual Dios fue para rescatarlo como pueblo para sí, a fin de darte
renombre mediante hechos grandes y temibles, al expulsar las naciones ante tu
pueblo que rescataste de Egipto? 22 Has puesto a tu pueblo Israel como pueblo tuyo
para siempre; y tú, oh Jehovah, has venido a ser su Dios. 23 “Ahora pues, oh
Jehovah, sea firme para siempre la palabra que has hablado acerca de tu siervo y de
su casa, y haz tal como has dicho. 24 Sea firme y engrandecido tu nombre para
siempre, a fin de que se diga: ‘Jehovah de los Ejércitos, Dios de Israel, es Dios de
Israel.’ Que la casa de tu siervo David sea estable delante de ti; 25 porque tú, oh
Dios mío, has revelado al oído de tu siervo que le has de edificar casa. Por esto, tu
siervo ha hallado valor para orar en tu presencia. 26 Ahora pues, oh Jehovah, tú eres
Dios, y has prometido este bien a tu siervo. 27 Y ahora, ten a bien bendecir a la casa
de tu siervo, a fin de que permanezca para siempre delante de ti. Porque tú, oh
Jehovah, la has bendecido, y será bendita para siempre.”
Capítulo 18
1 Aconteció después de esto que David derrotó a los filisteos y los sometió.
Entonces tomó Gat y sus aldeas de mano de los filisteos. 2 También derrotó a los
moabitas, y los moabitas fueron hechos siervos de David y le llevaban tributo.
3 También derrotó David a Hadad-ezer, rey de Soba, en Hamat, cuando éste iba a
establecer su dominio hasta el río Eufrates. 4 David le capturó 1.000 carros, 7.000
hombres de a caballo y 20.000 hombres de infantería. Y desjarretó David todos los
caballos de los carros, pero dejó de ellos los de 100 carros. 5 Los sirios de
Damasco fueron para ayudar a Hadad-ezer, rey de Soba; y David hirió a 22.000
hombres de los sirios. 6 Después David instaló puestos militares entre los sirios de
Damasco. Así llegaron los sirios a ser siervos de David y le llevaban tributo. Y
Jehovah daba la victoria a David por dondequiera que iba. 7 David tomó los escudos
de oro que llevaban los servidores de Hadad-ezer y los trajo a Jerusalén.
8 Asimismo, David tomó gran cantidad de bronce de Tibjat y de Cun, ciudades de
Hadad-ezer, con que Salomón hizo la fuente de bronce, las columnas y los utensilios
de bronce.
9 Cuando Tou, rey de Hamat, oyó que David había derrotado a todo el ejército
de Hadad-ezer, rey de Soba, 10 envió a su hijo Adoram al rey David para saludarlo
y felicitarlo por haber combatido contra Hadad-ezer y por haberlo derrotado,
porque Tou estaba en guerra con Hadad-ezer. Le envió toda clase de objetos de
oro, de plata y de bronce, 11 que el rey David también consagró a Jehovah, junto
con la plata y el oro que había tomado de todas las naciones: de Edom, de Moab,
de los hijos de Amón, de los filisteos y de Amalec. 12 También Abisai, hijo de
Sarvia, derrotó a 18.000 hombres de Edom en el Valle de la Sal. 13 El instaló
puestos militares en Edom, y todos los edomitas llegaron a ser siervos de David. Y
Jehovah daba la victoria a David por dondequiera que iba. 14 David reinaba sobre
todo Israel y practicaba el derecho y la justicia con todo su pueblo. 15 Joab, hijo de
Sarvia, estaba al mando del ejército. Josafat hijo de Ajilud era el cronista. 16 Sadoc
hijo de Ajitob y Abimelec hijo de Abiatar eran los sacerdotes; Savsa era el escriba;
17 Benaías hijo de Joyada estaba al mando de los quereteos y de los peleteos. Y los
hijos de David eran los primeros al lado del rey.
Capítulo 19
1 Aconteció después de esto que murió Najas, rey de los hijos de Amón, y su
hijo reinó en su lugar. 2 Entonces David pensó: “Mostraré bondad a Hanún hijo de
Najas, porque su padre mostró bondad conmigo.” David envió mensajeros para
darle el pésame por la muerte de su padre. Pero cuando los servidores de David
llegaron a la tierra de los hijos de Amón, para dar el pésame a Hanún, 3 los jefes de
los hijos de Amón dijeron a Hanún: “¿Te parece que David está honrando a tu
padre, porque te ha enviado personas que te den el pésame? ¿No habrán venido a ti
sus servidores para reconocer, explorar y espiar el país?” 4 Entonces Hanún tomó a
los servidores de David, les rapó, cortó sus vestidos por la mitad, hasta el trasero, y
los despidió. 5 Fueron e informaron a David acerca de aquellos hombres, y él
envió a encontrarles, porque los hombres estaban sumamente avergonzados. El rey
mandó que les dijeran: “Permaneced en Jericó hasta que os crezca la barba, y
entonces volved.”
6 Al ver los hijos de Amón que se habían hecho odiosos a David, Hanún y los
hijos de Amón enviaron 1.000 talentos de plata para tomar a sueldo carros y jinetes
de Siria mesopotámica y de los sirios de Maaca y de Soba. 7 Alquilaron 32.000
carros y al rey de Maaca con su pueblo, los cuales vinieron y acamparon frente a
Medeba. Los hijos de Amón se reunieron desde sus ciudades y fueron a la batalla.
8 Cuando David oyó esto, envió a Joab con todo el ejército de los valientes. 9 Los
hijos de Amón salieron y dispusieron la batalla a la entrada de la ciudad. Y los reyes
que habían venido estaban aparte, en el campo. 10 Al ver Joab que el frente de
batalla estaba delante y detrás de él, eligió a algunos de entre todos los escogidos de
Israel y los dispuso para enfrentar a los sirios. 11 Puso al resto de la gente bajo el
mando de su hermano Abisai, y se dispusieron para enfrentar a los hijos de Amón.
12 Y Joab dijo: “Si los sirios son más fuertes que yo, tú me darás auxilio; pero si los
hijos de Amón son más fuertes que tú, yo te auxiliaré. 13 Esfuérzate, y luchemos
valientemente por nuestro pueblo y por las ciudades de nuestro Dios; y que Jehovah
haga lo que le parezca bien.” 14 Entonces se acercó Joab, con la gente que estaba
con él, para combatir contra los sirios; pero éstos huyeron ante él. 15 Al ver que los
sirios habían huido, los hijos de Amón también huyeron ante su hermano Abisai y
entraron en la ciudad. Entonces Joab volvió a Jerusalén. 16 Los sirios, al verse
derrotados por Israel, enviaron mensajeros y trajeron a los sirios que estaban al otro
lado del Río, al frente de los cuales estaba Sofac, jefe del ejército de Hadad-ezer.
17 Cuando se le informó a David, éste reunió a todo Israel; y cruzando el Jordán, fue
hacia ellos y dispuso sus escuadrones contra ellos. David dispuso la batalla para
enfrentarse con los sirios, y éstos combatieron contra él. 18 Pero los sirios huyeron
ante Israel, y David mató de los sirios a 7.000 hombres de los carros y a 40.000
hombres de infantería. También mató a Sofac, jefe del ejército. 19 Al ver los
servidores de Hadad-ezer que habían sido derrotados por Israel, hicieron la paz con
David y le sirvieron. Y los sirios no quisieron volver a socorrer a los hijos de Amón.
Capítulo 20
1 Aconteció al año siguiente, en el tiempo en que los reyes suelen salir a la
guerra, que Joab condujo las fuerzas del ejército, destruyó la tierra de los hijos de
Amón y fue a sitiar Rabá. Pero David se había quedado en Jerusalén. Joab atacó
Rabá, y la destruyó. 2 Entonces David tomó la corona de la cabeza de su rey,
y halló que pesaba un talento de oro y tenía piedras preciosas. Y fue puesta sobre la
cabeza de David. También sacó mucho botín de la ciudad. 3 A la gente que estaba
en ella la sacó y la puso a trabajar con sierras, trillos de hierro y hachas. Lo mismo
hizo David con todas las ciudades de los hijos de Amón. Luego David regresó con
todo el pueblo a Jerusalén.
4 Aconteció después de esto que hubo en Gezer otra batalla contra los filisteos.
Entonces Sibecai, de Husa, mató a Sipai, uno de los descendientes de los refaítas. Y
ellos fueron sometidos. 5 Hubo otra batalla contra los filisteos. Entonces Eljanán hijo
de Jaír mató a Lajmi, hermano de Goliat el geteo, el asta de cuya lanza era como un
rodillo de telar. 6 Y hubo otra batalla en Gat, donde había un hombre de gran
estatura, el cual tenía seis dedos en cada mano y seis dedos en cada pie, veinticuatro
en total. El también era un descendiente de Harafa. 7 El desafió a Israel, pero lo
mató Jonatán hijo de Simea, hermano de David. 8 Estos eran descendientes de
Harafa en Gat, y cayeron por mano de David y por mano de sus servidores.
Capítulo 21
1 Satanás se levantó contra Israel e incitó a David a que hiciese un censo de
Israel. 2 David dijo a Joab y a los jefes del ejército: — Id, contad a los de Israel
desde Beerseba hasta Dan, y traedme el número de ellos para que yo lo sepa.
3 Pero Joab respondió: — ¡Que Jehovah añada a su pueblo cien veces más! Oh rey
y señor mío, ¿no son todos siervos de mi señor? ¿Para qué procura mi señor hacer
esto? ¿Por qué ha de ser motivo de culpabilidad para Israel? 4 Pero la palabra del
rey prevaleció contra Joab. Entonces salió Joab y recorrió todo Israel, y regresó a
Jerusalén. Luego Joab dio a David el resultado del censo del pueblo: 5 Todos los
hombres de Israel que sacaban espada eran 1.100.000. (Los hombres de Judá que
sacaban espada eran 470.000.) 6 Joab no incluyó entre éstos a los levitas ni a los
hijos de Benjamín, porque el mandato del rey era detestable a Joab.
7 Este mandato también era malo a los ojos de Dios, quien hirió a Israel. 8 Y
David dijo a Dios: — He pecado gravemente al haber hecho esto. Pero ahora,
quita, por favor, el pecado de tu siervo, porque he actuado muy neciamente.
9 Entonces Jehovah habló a Gad, vidente de David, diciendo: 10 — Vé y di a David
que así ha dicho Jehovah: “Tres cosas te propongo; escoge para ti una de ellas, y yo
te la haré.” 11 Entonces Gad fue a David y le dijo: — Así ha dicho Jehovah: 12 “ Elige
para ti tres años de hambre; o ser derrotado durante tres meses ante tus adversarios
y que la espada de tus enemigos te alcance; o tres días la espada de Jehovah, es
decir, que haya epidemia en el país y el ángel de Jehovah cause destrucción en todo
el territorio de Israel.” Ahora pues, mira qué he de responder al que me ha enviado.
13 Entonces David dijo a Gad: — Estoy muy angustiado. Por favor, caiga yo en
mano de Jehovah, porque grande en extremo es su misericordia. Y no caiga yo en
mano de los hombres. 14 Así que Jehovah envió una epidemia a Israel, y cayeron
70.000 hombres de Israel. 15 Dios envió un ángel a Jerusalén para destruirla. Pero
cuando iba a destruirla, Jehovah miró y cambió de parecer acerca de aquel mal. Y
dijo al ángel que destruía: — ¡Basta ya! ¡Detén tu mano! El ángel de Jehovah estaba
junto a la era de Ornán el jebuseo. 16 Entonces David alzó sus ojos y vio al ángel de
Jehovah que estaba entre el cielo y la tierra, con una espada desenvainada en su
mano, extendida sobre Jerusalén. David y los ancianos se postraron sobre sus
rostros, cubiertos de cilicio. 17 Y David dijo a Dios: — ¿No soy yo el que hizo
contar al pueblo? Yo soy el que ha pecado, y en verdad he actuado mal. Pero estas
ovejas, ¿qué han hecho? Oh Jehovah, Dios mío, por favor, sea tu mano contra mí y
contra mi casa paterna, pero no haya epidemia en tu pueblo.
18 Entonces el ángel de Jehovah ordenó a Gad decir a David que subiera y
erigiera un altar a Jehovah en la era de Ornán el jebuseo. 19 David subió, conforme a
la palabra que Gad le había hablado en nombre de Jehovah. 20 Ornán se volvió y vio
al ángel, y sus cuatro hijos que estaban con él se escondieron. Ornán estaba trillando
trigo. 21 Cuando David llegó hasta Ornán, éste miró y vio a David, y saliendo de la
era se postró ante David con el rostro en tierra. 22 Entonces David dijo a Ornán: —
Dame el lugar de la era para que edifique en él un altar a Jehovah. Dámelo por su
justo precio, a fin de que cese la epidemia en el pueblo. 23 Ornán respondió a David:
— Tómalo para ti, y haga mi señor el rey lo que le parezca bien. Mira, yo doy los
bueyes para el holocausto, los trillos para leña y el trigo para la ofrenda vegetal.
Todo lo doy. 24 Pero el rey David respondió a Ornán: — No, sino que por su justo
precio lo compraré; porque no tomaré para Jehovah lo que es tuyo, ni ofreceré un
holocausto que no me cueste nada. 25 Entonces David dio a Ornán por el lugar el
peso de 600 siclos de oro. 26 David edificó allí un altar a Jehovah, y ofreció
holocaustos y sacrificios de paz. E invocó a Jehovah, y él le respondió con fuego
desde los cielos sobre el altar del holocausto. 27 Jehovah habló al ángel, y éste volvió
su espada a la vaina. 28 En aquel tiempo, al ver David que Jehovah le había oído en
la era de Ornán el jebuseo, ofreció sacrificios allí. 29 Por aquel entonces, el
tabernáculo de Jehovah que Moisés había hecho en el desierto y el altar del
holocausto estaban en el lugar alto de Gabaón. 30 David no pudo ir delante de
él para consultar a Dios, porque estaba espantado a causa de la espada del ángel
de Jehovah.
Capítulo 22
1 Entonces David dijo: “Aquí estará la casa de Jehovah Dios, y aquí estará el
altar del holocausto para Israel.” 2 Después David mandó que se reuniesen los
extranjeros que habitaban en la tierra de Israel, y designó canteros que labrasen
piedras para edificar la casa de Dios. 3 También preparó David una gran cantidad de
hierro para los clavos de las hojas de las puertas y para las junturas, y bronce en tal
cantidad que no se podía pesar. La madera de cedro era incalculable, 4 porque los
sidonios y los tirios habían llevado a David gran cantidad de madera de cedro.
5 Entonces dijo David: “Mi hijo Salomón es joven e inmaduro, y la casa que se ha de
edificar a Jehovah ha de ser grande y sublime, para renombre y gloria en todos los
países. Yo, pues, haré los preparativos para él.” Y antes de su muerte David hizo
muchísimos preparativos.
6 Entonces David llamó a su hijo Salomón y le mandó que edificase una casa a
Jehovah Dios de Israel. 7 David dijo a Salomón: “Hijo mío, he tenido en mi corazón
el anhelo de edificar una casa al nombre de Jehovah mi Dios; 8 pero vino a mí la
palabra de Jehovah, diciendo: ‘Tú has derramado mucha sangre y has llevado a
cabo grandes guerras. No edificarás una casa a mi nombre, porque has derramado
delante de mí mucha sangre en la tierra. 9 Pero he aquí, te nacerá un hijo que será un
hombre pacífico, y yo le daré reposo de todos sus enemigos de alrededor.
Ciertamente su nombre será Salomón, y en sus días yo daré paz y tranquilidad a
Israel. 10 El edificará una casa a mi nombre. El será para mí, hijo; y yo seré para él,
padre. Y afirmaré el trono de su reino sobre Israel para siempre.’ 11 “Ahora pues,
hijo mío, Jehovah sea contigo. Sé prosperado y edifica la casa de Jehovah tu Dios,
como él ha hablado de ti. 12 Que Jehovah te dé inteligencia y entendimiento, para
que cuando te comisione sobre Israel guardes la ley de Jehovah tu Dios. 13 Entonces
serás prosperado, si cuidas de poner por obra las leyes y los decretos que Jehovah
mandó a Moisés para Israel. Esfuérzate, pues, y sé valiente. ¡No temas ni desmayes!
14 He aquí que con grandes esfuerzos he provisto para la casa de Jehovah 100.000
talentos de oro y 1.000.000 de talentos de plata. El bronce y el hierro no pueden ser
calculados por su cantidad. También he preparado madera y piedra, a lo cual tú
añadirás. 15 Tienes contigo muchos obreros: canteros, albañiles, carpinteros y
hombres expertos en toda obra. 16 El oro, la plata, el bronce y el hierro son
incalculables. ¡Levántate y actúa! Y que Jehovah sea contigo.”
17 Asimismo, David mandó a todos los principales de Israel que diesen ayuda a
su hijo Salomón. Y dijo: 18 “¿No está con vosotros Jehovah vuestro Dios? ¿No os
ha dado paz por todas partes? Ciertamente él ha entregado en mi mano a los
habitantes del país, y la tierra ha sido sometida delante de Jehovah y delante de su
pueblo. 19 Dedicad, pues, vuestro corazón y vuestra alma a buscar a Jehovah
vuestro Dios. Levantaos y edificad el santuario de Jehovah Dios, para traer el arca
del pacto de Jehovah y los utensilios sagrados de Dios a la casa que ha de ser
edificada al nombre de Jehovah.”
Capítulo 23
1 Siendo David anciano y lleno de años, proclamó a su hijo Salomón rey sobre
Israel. 2 Reunió a todos los principales de Israel, a los sacerdotes y a los levitas.
3 Fueron contados los levitas de 30 años para arriba, y su número, contados uno por
uno, fue de 38.000 hombres. 4 Entonces dijo David: “De éstos, 24.000 serán para
supervisar la obra de la casa de Jehovah, 6.000 para ser oficiales y jueces, 5 y 4.000
para ser porteros. Otros 4.000 han de alabar a Jehovah con los instrumentos que he
hecho para rendir alabanza.” 6 David los distribuyó en grupos, de acuerdo a los hijos
de Leví: Gersón, Cohat y Merari. 7 De los gersonitas, Ladán y Simei. 8 Los hijos de
Ladán fueron tres: Yejiel fue el jefe, y después Zetam y Joel. 9 Los hijos de Simei
fueron tres: Selomit, Haziel y Harán. Estos fueron los jefes de las casas paternas de
Ladán. 10 Los hijos de Simei fueron: Yajat, Ziza, Jeús y Bería. Estos cuatro fueron
los hijos de Simei. 11 Yajat fue el primero, y Ziza el segundo. Pero Jeús y Bería no
tuvieron muchos hijos, por lo cual fueron considerados como una casa paterna con
una sola función. 12 Los hijos de Cohat fueron cuatro: Amram, Izjar, Hebrón y Uziel.
13 Los hijos de Amrán fueron Aarón y Moisés. Aarón fue separado para ser
dedicado para siempre, él y sus hijos, a las cosas más sagradas, para que ofrecieran
incienso delante de Jehovah y para que le sirviesen y bendijesen en su nombre para
siempre. 14 Los hijos de Moisés, hombre de Dios, fueron contados entre la tribu de
Leví. 15 Los hijos de Moisés fueron Gersón y Eliezer. 16 Sebuel hijo de Gersón fue el
jefe. 17 Rejabías hijo de Eliezer fue el jefe. Eliezer no tuvo otros hijos, pero los hijos
de Rejabías fueron muy numerosos. 18 Selomit hijo de Izjar fue el jefe. 19 Los hijos
de Hebrón fueron: Jerías el primero, Amarías el segundo, Yajaziel el tercero y
Jecamán el cuarto.
20 Los hijos de Uziel fueron Micaías el primero e Isías el segundo. 21 Los hijos de
Merari fueron Majli y Musi. Los hijos de Majli fueron Eleazar y Quis. 22 Eleazar
murió sin tener hijos, sino sólo hijas; y los hijos de Quis, sus primos, las tomaron por
mujeres. 23 Los hijos de Musi fueron tres: Majli, Eder y Jeremot.
24 Estos fueron los hijos de Leví según sus casas paternas; todos jefes de casas
paternas, según fueron contados, en la lista de nombres, uno por uno. Desde los 20
años para arriba, llevaban a cabo la obra del servicio de la casa de Jehovah.
25 David dijo: “Jehovah Dios de Israel ha dado reposo a su pueblo y habitará en
Jerusalén para siempre. 26 Y también los levitas no tendrán que transportar el
tabernáculo ni ninguno de sus utensilios para su servicio.” 27 Así que, conforme a las
últimas palabras de David, los hijos de Leví fueron contados, de 20 años para
arriba. 28 Ciertamente su deber es estar al lado de los hijos de Aarón, para servir en
la casa de Jehovah, en los atrios y en las cámaras, en la purificación de toda cosa
consagrada y en lo que se debe hacer en el servicio de la casa de Dios. 29 Ellos
disponen los panes de la presentación, la harina fina para la ofrenda vegetal, las
galletas sin levadura, lo que se prepara en la sartén, lo que se mezcla y toda medida
de capacidad y de longitud. 30 Ejercen su servicio cada amanecer, y asimismo al
atardecer, para dar gracias y alabar a Jehovah, 31 y para ofrecer todos los
holocaustos a Jehovah los sábados, las lunas nuevas y las demás festividades,
continuamente delante de Jehovah, en el número necesario y de acuerdo con lo que
ha sido establecido para ellos. 32 Así tienen a su cargo el cuidado del tabernáculo de
reunión, el cuidado del santuario y el cuidado de sus hermanos, los hijos de Aarón,
en el servicio de la casa de Jehovah.
Capítulo 24
1 Estos son los grupos de los hijos de Aarón. Los hijos de Aarón fueron: Nadab,
Abihú, Eleazar e Itamar. 2 Nadab y Abihú murieron antes que su padre, y no
tuvieron hijos. Y Eleazar e Itamar ejercieron el sacerdocio. 3 David, con Sadoc de
los hijos de Eleazar y con Ajimelec de los hijos de Itamar, los organizó según sus
funciones en su servicio. 4 Los hijos de Eleazar resultaron ser más numerosos que los
de Itamar en cuanto a hombres principales, por lo que los organizaron así: De los
hijos de Eleazar había dieciséis jefes de casas paternas, y de los hijos de Itamar
había ocho, según sus casas paternas. 5 Los organizaron por sorteo, tanto a los unos
como a los otros, pues había oficiales del santuario y oficiales de la casa de Dios
entre los hijos de Eleazar y entre los hijos de Itamar. 6 El escriba Semeías hijo de
Natanael, de los levitas, los inscribió en presencia del rey, de los magistrados, del
sacerdote Sadoc, de Ajimelec hijo de Abiatar y de los jefes de las casas paternas de
los sacerdotes y de los levitas. Designaron por sorteo una casa paterna para Eleazar
y otra para Itamar. 7 La primera suerte tocó a Joyarib, la segunda a Jedaías, 8 la
tercera a Harim, la cuarta a Seorim, 9 la quinta a Malquías, la sexta a Mijamín, 10 la
séptima a Cos, la octava a Abías, 11 la novena a Jesúa, la décima a Secanías, 12 la
undécima a Eliasib, la duodécima a Jaquim, 13 la decimotercera a Hupa, la
decimocuarta a Jesebeab, 14 la decimoquinta a Bilga, la decimosexta a Imer, 15 la
decimoséptima a Hezir, la decimoctava a Afses, 16 la decimonovena a Petajías, la
vigésima a Ezequiel, 17 la vigesimoprimera a Jaquín, la vigesimosegunda a Gamul,
18 la vigesimotercera a Delaías, la vigesimocuarta a Maazías. 19 Estos fueron
distribuidos para el servicio al entrar en la casa de Jehovah, conforme a lo
establecido para ellos por medio de su padre Aarón, de la manera que le había
mandado Jehovah Dios de Israel.
20 De los hijos de Leví que quedaron, fueron designados: Subael de los hijos de
Amram y Jehedías de los hijos de Subael. 21 De Rejabías: Isías era el jefe de los
hijos de Rejabías. 22 De los hijos de Izjar, Selomot. De los hijos de Selomot, Yajat.
23 De los hijos de Hebrón: Jerías el primero, Amarías el segundo, Yajaziel el tercero
y Jecamán el cuarto. 24 De los hijos de Uziel, Micaías. De los hijos de Micaías,
Samir. 25 El hermano de Micaías fue Isías; y de los hijos de Isías, Zacarías. 26 Los
hijos de Merari fueron Majli y Musi; y de los hijos de Jaazías, Beno. 27 De los hijos
de Merari, a través de Jaazías, Beno, Soham, Zacur e Ibri. 28 De Majli, Eleazar, el
cual no tuvo hijos. 29 De Quis, el hijo de Quis fue Jerameel. 30 Los hijos de Musi
fueron: Majli, Eder y Jerimot. Estos fueron los hijos de los levitas, conforme a sus
casas paternas. 31 Estos también participaron en el sorteo, como sus hermanos los
hijos de Aarón, tanto los jefes de casas paternas como el menor de sus hermanos,
en presencia del rey David, de Sadoc, de Ajimelec y de los jefes de las casas
paternas de los sacerdotes y de los levitas.
Capítulo 25
1 Asimismo, David y los jefes del ejército apartaron para el servicio a algunos de
los hijos de Asaf, de Hemán y de Jedutún, quienes profetizaban con arpas, liras y
címbalos. La lista de ellos, de los hombres que realizaban su servicio fue: 2 De los
hijos de Asaf: Zacur, José, Netanías y Asarela. Los hijos de Asaf estaban bajo la
dirección de Asaf, quien profetizaba bajo la dirección del rey. 3 De Jedutún, los hijos
de Jedutún: Gedalías, Zeri, Jesaías, Simei, Hasabías y Matatías; seis en total. Ellos
estaban bajo la dirección de su padre Jedutún, quien profetizaba acompañado de
arpa para dar gracias y alabar a Jehovah. 4 De Hemán, los hijos de Hemán: Buquías,
Matanías, Uziel, Subael, Jeremot, Ananías, Hanani, Eliata, Gidalti, Romamti-ezer,
Josbecasa, Maloti, Hotir y Majaziot. 5 Todos éstos eran hijos de Hemán, vidente del
rey, y tenían palabras de Dios, para ensalzar su poder. Dios dio a Hemán catorce
hijos y tres hijas. 6 Todos éstos, bajo la dirección de su padre, estaban dedicados a
la música en la casa de Jehovah con címbalos, liras y arpas, para el servicio de la
casa de Dios. Y Asaf, Jedutún y Hemán estaban bajo la dirección del rey. 7 El
número de ellos y de sus hermanos, expertos en la música dedicada a Jehovah,
todos maestros, era de 288.
8 Echaron suertes para establecer los turnos del servicio, participando tanto el
pequeño como el grande, lo mismo el maestro que el alumno. 9 La primera suerte
tocó a José, de los de Asaf. La segunda, a Gedalías, que con sus hermanos y sus
hijos eran doce. 10 La tercera, a Zacur, que con sus hijos y sus hermanos eran doce.
11 La cuarta, a Izri, que con sus hijos y sus hermanos eran doce. 12 La quinta, a
Netanías, que con sus hijos y sus hermanos eran doce. 13 La sexta, a Buquías, que
con sus hijos y sus hermanos eran doce. 14 La séptima, a Jesarela, que con sus hijos
y sus hermanos eran doce. 15 La octava, a Jesaías, que con sus hijos y sus hermanos
eran doce. 16 La novena a Matanías, que con sus hijos y sus hermanos eran doce.
17 La décima, a Simei, que con sus hijos y sus hermanos eran doce. 18 La undécima,
a Azareel, que con sus hijos y sus hermanos eran doce. 19 La duodécima, a Hasabías,
que con sus hijos y sus hermanos eran doce. 20 La decimotercera, a Subael, que con
sus hijos y sus hermanos eran doce. 21 La decimocuarta, a Matatías, que con sus hijos
y sus hermanos eran doce. 22 La decimoquinta, a Jeremot, que con sus hijos y sus
hermanos eran doce. 23 La decimosexta, a Ananías, que con sus hijos y sus hermanos
eran doce. 24 La decimoséptima, a Josbecasa, que con sus hijos y sus hermanos eran
doce. 25 La decimoctava, a Hanani, que con sus hijos y sus hermanos eran doce. 26 La
decimonovena, a Maloti, que con sus hijos y sus hermanos eran doce. 27 La vigésima, a
Eliata, que con sus hijos y sus hermanos eran doce. 28 La vigesimoprimera, a Hotir, que
con sus hijos y sus hermanos eran doce. 29 La vigesimosegunda, a Gidalti, que con sus
hijos y sus hermanos eran doce. 30 La vigesimotercera, a Majaziot, que con sus hijos
y sus hermanos eran doce. 31 La vigesimocuarta, a Romamti-ezer, que con sus hijos
y sus hermanos eran doce.
Capítulo 26
1 La distribución de los porteros fue así: De los coreítas, Meselemías hijo de
Coré, de los hijos de Asaf. 2 Los hijos de Meselemías fueron: Zacarías el
primogénito, Yediael el segundo, Zebadías el tercero, Jatniel el cuarto, 3 Elam el
quinto, Johanán el sexto, Elioenai el séptimo. 4 Los hijos de Obed-edom fueron:
Semaías el primogénito, Jozabad el segundo, Jóaj el tercero, Sacar el cuarto,
Natanael el quinto, 5 Amiel el sexto, Isacar el séptimo, Peultai el octavo; porque
Dios había bendecido a Obed-edom. 6 También a su hijo Semaías le nacieron hijos
que gobernaban en sus casas paternas, porque eran hombres valientes. 7 Los hijos
de Semaías fueron: Otni, Rafael, Obed, Elzabad y sus hermanos, hombres
valerosos, Elihú y Samaquías. 8 Todos éstos fueron de los hijos de Obed-edom.
Ellos, con sus hijos y sus hermanos, hombres robustos y fuertes para el servicio,
fueron sesenta y dos de Obed-edom. 9 Los hijos de Meselemías y sus parientes
fueron dieciocho hombres valerosos. 10 Los hijos de Hosa, de los hijos de Merari,
fueron: Simri el primero (aunque no era el primogénito, su padre lo designó el
primero), 11 Hilquías el segundo, Tebalías el tercero y Zacarías el cuarto. Todos los
hijos y hermanos de Hosa fueron trece. 12 Estos grupos de porteros, a través de sus
hombres principales, tenían los deberes, igual que sus hermanos, de servir en la casa
de Jehovah. 13 Echaron suertes para cada puerta, participando tanto el pequeño
como el grande, según sus casas paternas. 14 La suerte para la del oriente tocó a
Selemías. También incluyeron en el sorteo a su hijo Zacarías, consejero entendido, y
le tocó la del norte. 15 A Obed-edom le tocó la del sur, y a sus hijos les tocó la casa
de las provisiones. 16 A Supim y a Hosa les tocó la del occidente con la puerta de
Salequet, en la calzada que sube. Una guardia estaba frente a la otra guardia: 17 Al
oriente había seis levitas, al norte había cuatro por día, al sur había cuatro por día, en
la casa de las provisiones se turnaban de dos en dos, 18 en el atrio del occidente
había cuatro en la avenida y dos en el atrio mismo. 19 Esta es la distribución de los
porteros, descendientes de Coré y de Merari.
20 De los levitas, Ajías estaba encargado de los tesoros de la casa de Dios y de
los tesoros de las cosas sagradas. 21 De los hijos de Ladán, de los hijos de los
gersonitas a través de Ladán: El jefe de las casas paternas de Ladán el gersonita
era Yejiel. 22 Los hijos de Yejiel, Zetam y su hermano Joel, estaban encargados de
los tesoros de la casa de Jehovah. 23 De los amramitas, de los izjaritas, de los
hebronitas y de los uzielitas, 24 Sebuel hijo de Gersón, hijo de Moisés, era jefe sobre
los tesoros. 25 Y sus hermanos, a través de Eliezer: su hijo Rejabías, cuyo hijo fue
Jesaías, cuyo hijo fue Joram, cuyo hijo fue Zicri, cuyo hijo fue Selomot. 26 Este
Selomot y sus hermanos estaban encargados de todos los tesoros de las cosas
sagradas que habían consagrado el rey David, los jefes de las casas paternas, los
jefes de millares y de centenas y los jefes del ejército. 27 Las habían consagrado de
las batallas y del botín, para mantener la casa de Jehovah. 28 Asimismo, todo lo que
habían consagrado el vidente Samuel, Saúl hijo de Quis, Abner hijo de Ner y Joab,
hijo de Sarvia, y todo lo que cualquiera consagraba estaba bajo la administración de
Selomot y de sus hermanos.
29 De los izjaritas, Quenaanías y sus hijos estaban encargados de la
administración externa. Eran oficiales y jueces en Israel. 30 De los hebronitas,
Hasabías y sus hermanos, 1.700 hombres de valor, estaban encargados de la
administración de Israel en la región occidental del Jordán, en toda la obra de
Jehovah y en el servicio del rey. 31 En cuanto a los hebronitas, Jerías era el jefe de
los hebronitas, distribuidos según sus clanes y casas paternas. En el año 40 del
reinado de David se buscaron, y se hallaron entre ellos hombres valerosos en Jazer
de Galaad. 32 Y sus hermanos, hombres de valor, sumaban 2.700 jefes de casas
paternas, a los cuales el rey David constituyó sobre los rubenitas, los gaditas y sobre la
media tribu de Manasés, tanto para los asuntos de Dios como para los asuntos del rey.
Capítulo 27
1 Esta es la lista de los hijos de Israel, los jefes de casas paternas, los jefes de
millares y de centenas, y sus oficiales que servían al rey en todo lo concerniente a las
divisiones del ejército, que entraban y salían cada mes, durante todos los meses del
año. Cada división tenía 24.000 hombres. 2 Al frente de la primera división, para el
primer mes estaba Jasobeam hijo de Zabdiel. Su división tenía 24.000 hombres. 3 El
era de los hijos de Fares y estaba al frente de todos los jefes del ejército para el
primer mes. 4 Al frente de la división del segundo mes estaba Dodai el ajojita, y un
jefe en su división era Miclot. Su división tenía 24.000 hombres. 5 El tercer jefe del
ejército, para el tercer mes, era Benaías, hijo del sumo sacerdote Joyada. Su
división tenía 24.000 hombres. 6 Este Benaías era uno de los treinta valientes,
y estaba al mando de los treinta. En su división estaba su hijo Amisabad. 7 El cuarto,
para el cuarto mes, era Asael, hermano de Joab. Y después de él estaba su hijo
Zebadías. Su división tenía 24.000 hombres. 8 El quinto, para el quinto mes, era el
jefe Samot el izrajita. Su división tenía 24.000 hombres. 9 El sexto, para el sexto
mes, era Ira hijo de Iques, de Tecoa. Su división tenía 24.000 hombres. 10 El
séptimo, para el séptimo mes, era Heles el pelonita, de los hijos de Efraín. Su
división tenía 24.000 hombres. 11 El octavo, para el octavo mes, era Sibecai, de
Husa, de los zerajitas. Su división tenía 24.000 hombres. 12 El noveno, para el
noveno mes, era Abiezer, de Anatot, de los de Benjamín. Su división tenía 24.000
hombres. 13 El décimo, para el décimo mes, era Maharai, de Netofa, de los zerajitas.
Su división tenía 24.000 hombres. 14 El undécimo, para el undécimo mes, era Benaías,
de Piratón, de los hijos de Efraín. Su división tenía 24.000 hombres. 15 El
duodécimo, para el duodécimo mes, era Heldai, de Netofa, de Otoniel. Su división
tenía 24.000 hombres.
16 Asimismo, al frente de las tribus de Israel estaban: de los rubenitas, el jefe
Eliezer hijo de Zicri; de los simeonitas, Sefatías hijo de Maaca; 17 de los levitas,
Hasabías hijo de Quemuel; de los aaronitas, Sadoc; 18 de Judá, Elihú, uno de los
hermanos de David; de Isacar, Omri hijo de Micael; 19 de Zabulón, Ismaías hijo de
Abdías; de Neftalí, Jerimot hijo de Azriel; 20 de los hijos de Efraín, Oseas hijo de
Azazías; de la media tribu de Manasés, Joel hijo de Pedaías; 21 de la otra media tribu
de Manasés en Galaad, Ido hijo de Zacarías; de Benjamín, Jaaziel hijo de Abner;
22 de Dan, Azareel hijo de Jerojam. Estos fueron los jefes de las tribus de Israel.
23 David no tomó el número de los de 20 años para abajo, porque Jehovah había
prometido que él había de multiplicar a Israel como las estrellas del cielo. 24 Joab,
hijo de Sarvia, había comenzado a contar, pero no acabó, pues por esto vino la ira
sobre Israel. Y el número no fue registrado en el libro de las crónicas del rey David.
25 Azmávet hijo de Adiel era el encargado de los tesoros reales. Jonatán hijo de
Uzías, de los almacenes en el campo, en las ciudades, en las aldeas y en las torres.
26 Ezri hijo de Quelub, de los que trabajaban en el cultivo de las tierras. 27 Simei, de
Ramá, de las viñas. Zabdías el sifmita, del producto de las viñas para las bodegas.
28 Baal-janán, de Gedera, de los olivares y de los sicómoros que había en la Sefela.
Joás, de los almacenes de aceite. 29 Sitrai, de Sarón, del ganado vacuno que pastaba
en Sarón. Safat hijo de Adlai, del ganado vacuno que estaba en los valles. 30 Obil el
ismaelita, de los camellos. Jehedías, de Meronot, de los asnos. 31 Y Jaziz el
hagrieno, de los rebaños de ovejas. Todos éstos eran los encargados del patrimonio
del rey David. 32 Jonatán, tío de David, era consejero, hombre prudente y escriba;
él y Yejiel hijo de Hacmoni asistían a los hijos del rey. 33 Ajitofel era consejero del
rey. Husai el arquita era amigo del rey. 34 Después de Ajitofel estaban Joyada hijo
de Benaías y Abiatar. Y Joab era el jefe del ejército del rey.
Capítulo 28
1 David reunió en Jerusalén a todos los jefes de Israel: los jefes de las tribus, los
jefes de las divisiones que servían al rey, los jefes de millares y los jefes de centenas,
los jefes de todo el patrimonio, del ganado del rey y de sus hijos, con los
funcionarios, los hombres valerosos y todos los guerreros valientes. 2 Y poniéndose
de pie, David dijo: “Oídme, hermanos míos y pueblo mío: Yo tenía en mi corazón el
anhelo de edificar una casa para que reposara el arca del pacto de Jehovah y para
estrado de los pies de nuestro Dios. Yo hice los preparativos para edificar, 3 pero
Dios me dijo: ‘No edificarás una casa a mi nombre, porque eres hombre de guerra y
has derramado mucha sangre.’ 4 No obstante, Jehovah Dios de Israel me eligió de
entre toda la familia de mi padre para que fuese rey de Israel para siempre, porque
escogió a Judá como caudillo. De la tribu de Judá escogió a la casa de mi padre, y
entre los hijos de mi padre se complació en mí para constituirme rey sobre todo
Israel. 5 Y de todos mis hijos (porque Jehovah me ha dado muchos hijos), eligió a mi
hijo Salomón, para que se sentara en el trono del reino de Jehovah sobre Israel. 6 El
me ha dicho: ‘Tu hijo Salomón, él edificará mi casa y mis atrios; porque a él he
escogido como mi hijo, y yo seré padre para él. 7 Asimismo, yo confirmaré su reino
para siempre, si se esfuerza en poner por obra mis mandamientos y mis decretos,
como en este día.’ 8 “ Ahora pues, ante los ojos de todo Israel, la congregación de
Jehovah, y a oídos de nuestro Dios, guardad y escudriñad todos los mandamientos
de Jehovah vuestro Dios, para que poseáis la buena tierra y para que la dejéis por
heredad a vuestros hijos después de vosotros, para siempre. 9 “ Y tú, Salomón, hijo
mío, reconoce al Dios de tu padre y sírvele con un corazón íntegro y con ánimo
voluntario; porque Jehovah escudriña todos los corazones y entiende toda la
intención de los pensamientos. Si tú le buscas, él se dejará hallar; pero si le
abandonas, él te desechará para siempre. 10 Mira ahora, porque Jehovah te ha
elegido para que edifiques una casa para ser santuario. ¡Esfuérzate y actúa!”
11 Entonces David entregó a su hijo Salomón el diseño del pórtico, de sus
edificios, de sus almacenes, de sus salas superiores, de sus cámaras interiores y del
lugar del propiciatorio. 12 También entregó el diseño de todo lo que tenía en mente
para los atrios de la casa de Jehovah, para todas las cámaras de alrededor,
para los tesoros de la casa de Dios, para los almacenes de las cosas sagradas,
13 para los grupos de los sacerdotes y de los levitas, para toda la obra del servicio
en la casa de Jehovah y para todos los utensilios del servicio de la casa de Jehovah.
14 Para las cosas de oro, también entregó la debida cantidad de oro para todos los
utensilios de cada servicio, y para todos los utensilios de plata, la debida cantidad
para todos los utensilios de cada servicio. 15 Entregó la debida cantidad de oro para
los candelabros de oro y sus lámparas de oro: la debida cantidad para cada
candelabro con sus lámparas. De igual manera dio para los candelabros de plata: la
debida cantidad para cada candelabro y sus lámparas, de acuerdo con la función de
cada candelabro. 16 También entregó la debida cantidad de oro para cada una de las
mesas para la presentación de los panes, y la plata para las mesas de plata.
17 También entregó oro puro para los tenedores, los tazones de la aspersión y las
vasijas. Para las tazas de oro, la debida cantidad de oro para cada taza; y para las
tazas de plata, la debida cantidad para cada taza. 18 Además, entregó la debida
cantidad de oro refinado para el altar del incienso, para el diseño de la carreta y
para los querubines de oro que extienden sus alas y cubren el arca del pacto de
Jehovah. 19 “Todo esto”, dijo David, “está por escrito, porque la mano de Jehovah
está sobre mí, y él me ha hecho entender todos los detalles del diseño.” 20 Además,
David dijo a su hijo Salomón: “Esfuérzate, sé valiente y actúa. No temas ni
desmayes, porque Jehovah Dios, mi Dios, estará contigo. No te abandonará ni te
desamparará, hasta que acabes toda la obra para el servicio de la casa de Jehovah.
21 He aquí que los grupos de los sacerdotes y de los levitas para todo el servicio de
la casa de Dios estarán contigo en toda la obra. Asimismo, todos los voluntarios y
expertos en toda clase de artesanía, los jefes y todo el pueblo estarán totalmente a
tus órdenes.”
Capítulo 29
1 Después el rey David dijo a toda la congregación: “Sólo a mi hijo Salomón ha
elegido Dios. El es joven e inmaduro, y la obra es grande; porque el templo no será
para hombre sino para Jehovah Dios. 2 Con todas mis fuerzas he preparado para la
casa de mi Dios: oro para las cosas de oro, plata para las cosas de plata, bronce
para las cosas de bronce, hierro para las cosas de hierro, madera para las cosas de
madera, piedras de ónice y de engaste, piedras de turquesa y de diversos colores;
toda clase de piedras preciosas y piedras de mármol en abundancia. 3 Además, en
mi anhelo por la casa de mi Dios, doy mi tesoro personal de oro y de plata para la
casa de mi Dios, además de todo lo que he preparado para el edificio del
santuario; 4 a saber: 3.000 talentos de oro, oro de Ofir, y 7.000 talentos de plata
refinada para recubrir las paredes de los edificios: 5 oro para las cosas de oro, y
plata para las cosas de plata; para toda la obra de mano de los artífices. Y ahora,
¿quién de vosotros se consagrará hoy a Jehovah, haciendo una ofrenda voluntaria?”
6 Entonces los jefes de las casas paternas, los jefes de las tribus de Israel, los jefes
de millares y de centenas, y los encargados de las obras del rey hicieron ofrendas
voluntarias. 7 Y dieron para el servicio de la casa de Dios 5.000 talentos y 10.000
dracmas de oro, 10.000 talentos de plata, 18.000 talentos de bronce y 100.000
talentos de hierro. 8 Todo el que tenía piedras preciosas las entregó en manos de
Yejiel el gersonita, para el tesoro de la casa de Jehovah. 9 Y el pueblo se regocijó
por haber contribuido con ofrendas voluntarias, porque con un corazón íntegro
habían hecho a Jehovah ofrendas voluntarias. Y el rey David se alegró muchísimo.
10 David bendijo a Jehovah a la vista de toda la congregación. Y dijo David:
“¡Bendito seas tú, oh Jehovah Dios de Israel, nuestro Padre desde la eternidad y
hasta la eternidad! 11 Tuyos son, oh Jehovah, la grandeza, el poder, la gloria, el
esplendor y la majestad; porque tuyas son todas las cosas que están en los cielos y
en la tierra. Tuyo es el reino, oh Jehovah, y tú te enalteces como cabeza sobre todo.
12 Las riquezas y la honra provienen de ti. Tú lo gobiernas todo; en tu mano están la
fuerza y el poder, y en tu mano está la facultad de engrandecer y de fortalecer a
todos. 13 Y ahora, oh Dios nuestro, nosotros te damos gracias y alabamos tu
glorioso nombre. 14 Porque, ¿quién soy yo, y qué es mi pueblo, para que podamos
ofrecer espontáneamente cosas como éstas, siendo todo tuyo, y que de lo que
hemos recibido de tu mano, te damos? 15 Somos forasteros y advenedizos delante
de ti, así como todos nuestros padres. Nuestros días son como una sombra sobre la
tierra, y sin esperanza. 16 Oh Jehovah, Dios nuestro, toda esta abundancia que
hemos preparado para edificar una casa a tu santo nombre, de tu mano proviene y
todo es tuyo. 17 Yo sé, oh Dios mío, que tú pruebas el corazón y que te agrada la
rectitud. Por eso, con rectitud de corazón te he ofrecido voluntariamente todo esto.
Y ahora he visto con alegría que tu pueblo que se encuentra aquí ha dado para ti
espontáneamente. 18 Oh Jehovah, Dios de Abraham, de Isaac y de Israel, nuestros
padres, preserva esto para siempre, formando el pensamiento del corazón de tu
pueblo, y predispón su corazón hacia ti. 19 Asimismo, da a mi hijo Salomón un
corazón íntegro, para que guarde tus mandamientos, tus testimonios y tus leyes, a fin
de que haga todas las cosas y edifique el templo para el cual yo he hecho
preparativos.” 20 David dijo después a toda la congregación: “¡Bendecid, por favor,
a Jehovah, vuestro Dios!” Entonces toda la congregación bendijo a Jehovah, el Dios
de sus padres. Luego se inclinaron y se postraron delante de Jehovah y delante del
rey. 21 Al día siguiente hicieron sacrificios a Jehovah y ofrecieron holocaustos a
Jehovah: 1.000 toros, 1.000 carneros, 1.000 corderos, con sus libaciones, y
muchos sacrificios por todo Israel. 22 Aquel día comieron y bebieron con gran gozo
delante de Jehovah, y por segunda vez proclamaron rey a Salomón hijo de David, y
lo ungieron ante Jehovah como el soberano. Y ungieron a Sadoc como sacerdote.
23 Así se sentó Salomón como rey en el trono de Jehovah, en lugar de su padre
David, y fue prosperado. Todo Israel le rindió obediencia. 24 Todos los principales,
los valientes y todos los hijos del rey David se sometieron a la autoridad del rey
Salomón. 25 Y Jehovah engrandeció a Salomón hasta lo sumo ante la vista de todo
Israel, y le dio un esplendor real, como ningún otro rey lo tuvo antes de él en Israel.
26 Así David hijo de Isaí reinó sobre todo Israel. 27 El tiempo que reinó sobre Israel
fue de 40 años. En Hebrón reinó 7 años, y en Jerusalén reinó 33 años. 28 Murió en
buena vejez y lleno de años, de riquezas y de gloria. Y su hijo Salomón reinó en su
lugar. 29 Los hechos del rey David, los primeros y los últimos, he aquí que están
escritos en el libro del vidente Samuel, en el libro del profeta Natán y en el libro del
vidente Gad, 30 con todo lo relativo a su reinado, a su poder y a las circunstancias
por las cuales pasaron él, Israel y todos los reinos de aquellas
tierras.
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