DEUTERONOMIO
Capítulo 25
1 “ Cuando haya pleito entre algunos y acudan al tribunal para que los juzguen,
absolverán al justo y condenarán al culpable. 2 Sucederá que si el delincuente
merece ser azotado, el juez lo hará recostar en el suelo y lo hará azotar en su
presencia. El número de azotes será de acuerdo al delito. 3 Podrá darle cuarenta
azotes; no añadirá más. No sea que, si se le dan más azotes que éstos, tu hermano
quede envilecido ante tus ojos. 4 “ No pondrás bozal al buey cuando trilla.
5 “ Si unos hermanos viven juntos y muere uno de ellos sin dejar hijo, la mujer del
difunto no se casará fuera de la familia con un hombre extraño. Su cuñado se unirá a
ella y la tomará como su mujer, y consumará con ella el matrimonio levirático. 6 El
primer hijo que ella dé a luz llevará el nombre del hermano muerto, para que el
nombre de éste no sea eliminado de Israel. 7 “ Si tal hombre no quiere tomar
a su cuñada, entonces su cuñada irá a los ancianos, a la puerta de la ciudad, y dirá:
‘Mi cuñado rehúsa levantar nombre en Israel a su hermano; él no quiere cumplir el
matrimonio levirático conmigo.’ 8 Entonces los ancianos de su ciudad lo llamarán y
hablarán con él. Si él se pone de pie y dice: ‘No quiero tomarla’, 9 entonces su
cuñada se acercará a él delante de los ancianos, quitará el calzado del pie de él, le
escupirá en la cara y le dirá: ‘¡Así se haga al hombre que no edifica la casa de su
hermano!’ 10 Y se llamará su nombre en Israel Casa del Descalzado. 11 “Cuando
unos hombres peleen, el uno con el otro, y se acerca la mujer de uno de ellos para
librar a su marido de manos del que le golpea, y alargando su mano le agarra por sus
partes genitales, 12 entonces le cortarás la mano a ella. Tu ojo no le tendrá lástima.
13 “ No tendrás en tu bolsa pesa grande y pesa chica. 14 No tendrás en tu casa
medida grande y medida chica. 15 Pesa exacta y justa tendrás; medida exacta y justa
tendrás, para que tus días se prolonguen en la tierra que Jehovah tu Dios te da.
16 Porque cualquiera que hace estas cosas, cualquiera que hace injusticia, es una
abominación a Jehovah tu Dios. 17 “ Acuérdate de lo que te hizo Amalec en el
camino, cuando salisteis de Egipto: 18 cómo, estando tú cansado y agotado, te salió
al encuentro, y sin temor de Dios desbarató tu retaguardia y a todos los debilitados
que iban detrás de ti. 19 Sucederá que cuando Jehovah tu Dios te haya dado reposo
de todos tus enemigos de alrededor, en la tierra que Jehovah tu Dios te da por
heredad para que tomes posesión de ella, entonces borrarás de debajo del cielo la
memoria de Amalec. ¡No te olvides!
Capítulo 26
1 “ Cuando hayas entrado en la tierra que Jehovah tu Dios te da por heredad, y
hayas tomado posesión de ella y la habites, 2 entonces tomarás de las primicias de
todos los frutos que saques de la tierra que Jehovah tu Dios te da, las pondrás en
una canasta e irás al lugar que Jehovah tu Dios haya escogido para hacer habitar allí
su nombre. 3 Vendrás al sacerdote que haya en aquellos días, y le dirás: ‘Reconozco
hoy ante Jehovah tu Dios que yo he entrado en la tierra que Jehovah juró a nuestros
padres que nos daría.’ 4 “ El sacerdote tomará la canasta de tu mano y la pondrá
delante del altar de Jehovah tu Dios. 5 Entonces hablarás y dirás delante de Jehovah
tu Dios: ‘Un arameo errante fue mi padre. El descendió a Egipto y vivió allí con unos
pocos hombres, y allí llegó a ser una nación grande, fuerte y numerosa. 6 Los
egipcios nos maltrataron, nos afligieron e impusieron sobre nosotros dura esclavitud.
7 Pero clamamos a Jehovah, Dios de nuestros padres, y Jehovah escuchó
nuestra voz. Vio nuestra aflicción, nuestro trabajo forzado y nuestra opresión, 8 y
Jehovah nos sacó de Egipto con mano poderosa y brazo extendido, con gran terror,
con señales y prodigios. 9 Nos trajo a este lugar y nos dio esta tierra: una tierra que
fluye leche y miel. 10 Y ahora, oh Jehovah, he aquí traigo las primicias del fruto de la
tierra que tú me has dado.’ “Lo dejarás delante de Jehovah tu Dios, y te postrarás
delante de Jehovah tu Dios. 11 Entonces te regocijarás, tú con el levita y el forastero
que esté en medio de ti, por todo el bien que Jehovah tu Dios te haya dado a ti y a
tu casa.
12 “ Cuando hayas acabado de entregar todo el diezmo de tus frutos en el año
tercero, el año del diezmo, darás al levita, al forastero, al huérfano y a la viuda, para
que ellos coman en tus ciudades y se sacien. 13 Entonces dirás delante de Jehovah tu
Dios: ‘Yo he sacado de mi casa lo consagrado, y además lo he dado al levita, al
forastero, al huérfano y a la viuda, conforme a todos los mandamientos que me has
mandado. No he transgredido tus mandamientos, ni me he olvidado. 14 No he
comido de ello estando de luto, ni he sacado de ello estando impuro, ni de ello he
ofrecido a los muertos. He obedecido la voz de Jehovah mi Dios y he hecho
conforme a todo lo que me has mandado. 15 Mira desde tu santa morada, desde el
cielo, y bendice a tu pueblo Israel y la tierra que nos has dado, como juraste a
nuestros padres: una tierra que fluye leche y miel.’
16 “ Jehovah tu Dios te manda hoy que cumplas estas leyes y decretos. Cuida,
pues, de ponerlos por obra con todo tu corazón y con toda tu alma. 17 Tú has
proclamado hoy que Jehovah es tu Dios y que andarás en sus caminos, que
guardarás sus leyes, sus mandamientos y sus decretos, y que escucharás su voz.
18 “ Jehovah ha proclamado hoy que tú eres su pueblo especial, como él te ha
prometido, y que guardarás todos sus mandamientos, 19 de modo que él te ponga
más alto que todas las naciones que ha hecho, en cuanto a alabanza, renombre y
gloria; para que tú seas un pueblo santo para Jehovah tu Dios, como él ha
prometido.”
Capítulo 27
1 Moisés, con los ancianos de Israel, mandó al pueblo diciendo: “Guardaréis
todos los mandamientos que yo te mando hoy. 2 Y sucederá el día que crucéis el
Jordán hacia la tierra que os da Jehovah tu Dios, que os levantaréis piedras grandes,
las cuales recubriréis con cal. 3 Sobre ellas escribiréis todas las palabras de esta
ley, cuando hayas cruzado para entrar en la tierra que Jehovah tu Dios te da, tierra
que fluye leche y miel, como te ha prometido Jehovah, Dios de tus padres. 4 Cuando
hayáis cruzado el Jordán, levantaréis en el monte Ebal estas piedras que yo os
mando hoy, y las recubriréis con cal. 5 Allí edificaréis un altar a Jehovah tu Dios, un
altar de piedras. No alzaréis sobre ellas herramientas de hierro; 6 Edificaréis el altar
de Jehovah tu Dios de piedras sin labrar. Sobre él ofrecerás holocaustos a Jehovah
tu Dios, 7 y harás sacrificios de paz. Allí comerás y te regocijarás delante de Jehovah
tu Dios, 8 y escribirás en las piedras todas las palabras de esta ley, con toda
claridad.” 9 Luego Moisés y los sacerdotes levitas hablaron a todo Israel diciendo:
“Oh Israel, guarda silencio y escucha: Hoy has venido a ser pueblo de Jehovah tu
Dios. 10 Escucharás, pues, la voz de Jehovah tu Dios, y cumplirás sus mandamientos
y sus leyes que yo te mando hoy.”
11 Aquel día Moisés mandó al pueblo diciendo: 12 “Después de haber cruzado el
Jordán, éstos estarán sobre el monte Gerizim para bendecir al pueblo: Simeón, Leví,
Judá, Isacar, José y Benjamín. 13 Y éstos estarán en el monte Ebal para pronunciar
la maldición: Rubén, Gad, Aser, Zabulón, Dan y Neftalí. 14 “ Los levitas hablarán y
dirán a todo hombre de Israel en alta voz: 15 “‘¡Maldito el hombre que haga una
imagen tallada o una imagen de fundición, obra de mano de escultor (lo cual es
abominación a Jehovah), y la guarde en oculto!’ Y todo el pueblo responderá y dirá:
‘¡Amén!’ 16 “ ‘¡Maldito el que trate con desprecio a su padre o a su madre!’ Y todo
el pueblo dirá: ‘¡Amén!’ 17 “ ‘¡Maldito el que cambie de lugar los linderos de su
prójimo!’ Y todo el pueblo dirá: ‘¡Amén!’ 18 “ ‘¡Maldito el que haga errar al ciego en
el camino!’ Y todo el pueblo dirá: ‘¡Amén!’ 19 “ ‘¡Maldito el que pervierta el derecho
del forastero, del huérfano y de la viuda!’ Y todo el pueblo dirá: ‘¡Amén!’
20 “ ‘¡Maldito el que se acueste con la mujer de su padre, porque descubre el manto
de su padre!’ Y todo el pueblo dirá: ‘¡Amén!’ 21 “ ‘¡Maldito el que tenga cópula con
cualquier animal!’ Y todo el pueblo dirá: ‘¡Amén!’ 22 “ ‘¡Maldito el que se acueste
con su hermana, hija de su padre o hija de su madre!’ Y todo el pueblo dirá:
‘¡Amén!’ 23 “ ‘¡Maldito el que se acueste con su suegra!’ Y todo el pueblo dirá:
‘¡Amén!’ 24 “ ‘¡Maldito el que hiera de muerte a su prójimo en secreto!’ Y todo el
pueblo dirá: ‘¡Amén!’ 25 “ ‘¡Maldito el que acepte soborno para matar a un
inocente!’ Y todo el pueblo dirá: ‘¡Amén!’ 26 “ ‘¡Maldito el que no cumpla las
palabras de esta ley, poniéndolas por obra!’ Y todo el pueblo dirá: ‘¡Amén!’
Capítulo 28
1 “ Y sucederá que si escuchas diligentemente la voz de Jehovah tu Dios,
procurando poner por obra todos sus mandamientos que yo te mando hoy, también
Jehovah tu Dios te enaltecerá sobre todas las naciones de la tierra. 2 Cuando
obedezcas la voz de Jehovah tu Dios, vendrán sobre ti todas estas bendiciones, y te
alcanzarán: 3 “ Bendito serás en la ciudad, y bendito en el campo. 4 “ Benditos serán el
fruto de tu vientre, el fruto de tu tierra y el fruto de tu ganado, la cría de tus vacas y
el incremento de tus ovejas. 5 “ Benditas serán tu canasta y tu artesa de amasar.
6 “ Bendito serás al entrar, y bendito al salir. 7 “Jehovah hará que tus enemigos que se
levanten contra ti sean derrotados delante de ti. Por un camino saldrán hacia ti, y por
siete caminos huirán de ti. 8 “ Jehovah mandará bendición a tus graneros y a todo lo
que emprenda tu mano. El te bendecirá en la tierra que Jehovah tu Dios te da. 9 Si
guardas los mandamientos de Jehovah tu Dios y andas en sus caminos, Jehovah te
confirmará como pueblo santo suyo, como te ha jurado. 10 Todos los pueblos de la
tierra verán que eres llamado por el nombre de Jehovah, y te temerán. 11 “Jehovah
hará que sobreabundes en bienes, en el fruto de tu vientre, en el fruto de tus animales
y en el fruto de tu campo, en la tierra que Jehovah juró a tus padres que te daría.
12 El te abrirá su buen tesoro, los cielos, para dar lluvia a tu tierra en su tiempo y
para bendecir toda la obra de tus manos. Tú darás prestado a muchas naciones,
pero tú no pedirás prestado. 13 “Si obedeces los mandamientos de Jehovah tu Dios
que yo te mando hoy para que los guardes y cumplas, Jehovah te pondrá como
cabeza y no como cola. Estarás encima, nunca debajo. 14 “No os apartéis de todas
las palabras que yo os mando hoy, ni a la derecha ni a la izquierda, para ir tras otros
dioses a fin de rendirles culto.
15 “ Pero si no escuchas la voz de Jehovah tu Dios a fin de procurar poner por
obra todos sus mandamientos y sus estatutos que yo te mando hoy, todas estas
maldiciones vendrán sobre ti y te alcanzarán: 16 “ Maldito serás en la ciudad, y
maldito en el campo. 17 “ Malditas serán tu canasta y tu artesa de amasar.
18 “ Malditos serán el fruto de tu vientre y el fruto de tu tierra, la cría de tus vacas y el
incremento de tus ovejas. 19 “ Maldito serás al entrar, y maldito al salir. 20 “Jehovah
enviará contra ti maldición, turbación y reprensión en todo lo que emprenda tu
mano, hasta que seas destruido y perezcas rápidamente a causa de la maldad de tus
hechos, por los cuales me habrás abandonado. 21 “ Jehovah hará que se te pegue la
peste hasta acabar contigo en la tierra a la cual entras para tomarla en posesión.
22 Jehovah te herirá con tisis, con fiebre, con inflamación, con calor sofocante,
con sequía, con tizón y con añublo, los cuales te perseguirán hasta que perezcas.
23 Tus cielos que están sobre tu cabeza serán de bronce, y la tierra que está debajo
de ti será de hierro. 24 En lugar de lluvia Jehovah dará a tu tierra polvo y ceniza, los
cuales descenderán del cielo sobre ti hasta que perezcas. 25 “Jehovah hará que seas
derrotado delante de tus enemigos. Por un camino saldrás hacia ellos, y por siete
caminos huirás de ellos. Así serás objeto de horror para todos los reinos de la tierra.
26 Tu cadáver servirá de comida a todas las aves del cielo y a los animales de la
tierra, y no habrá quien los espante. 27 “ Jehovah te afligirá con úlceras de Egipto, con
tumores, con sarna y con comezón, de los que no puedas ser sanado. 28 “Jehovah te
afligirá con locura, con ceguera y con confusión de la mente. 29 Palparás al mediodía,
como palpa el ciego en la oscuridad, y no tendrás éxito en tus caminos. Todos los
días serás oprimido y robado, sin que haya quien te libre. 30 Te desposarás con una
mujer, y otro hombre dormirá con ella. Edificarás una casa, y no la habitarás.
Plantarás una viña, y no la vendimiarás. 31 Tu buey será matado ante tus ojos, pero
no comerás de él. Tu asno será arrebatado delante de ti, y no te será devuelto. Tus
ovejas serán dadas a tus enemigos, y no tendrás quien te las rescate. 32 Tus hijos y
tus hijas serán entregados a otro pueblo. Tus ojos lo verán y se desesperarán por
ellos todo el día, pero tu mano no podrá hacer nada. 33 El fruto de tu tierra y de toda
tu labor lo comerá un pueblo que no has conocido. Serás oprimido y quebrantado
todos los días, 34 y enloquecerás a causa de lo que verán tus ojos. 35 “Jehovah te
afligirá con úlcera maligna en las rodillas y en las piernas, y desde la planta de tu pie
hasta tu coronilla, sin que puedas ser sanado. 36 “ Jehovah te llevará a ti, y a tu rey
que hayas establecido sobre ti, a una nación que ni tú ni tus padres habéis conocido.
Allá rendirás culto a otros dioses de madera y de piedra. 37 Serás objeto de horror y
servirás de refrán y de hazmerreír a todos los pueblos a los cuales te lleve Jehovah.
38 “ Llevarás mucha semilla al campo, pero cosecharás poco; porque la langosta la
consumirá. 39 Plantarás viñas y las cuidarás, pero no recogerás uvas ni beberás vino;
porque el gusano se las comerá. 40 Tendrás olivos por todo tu territorio, pero no te
ungirás con aceite; porque tus olivas se caerán. 41 Engendrarás hijos e hijas, pero no
serán para ti; porque serán llevados cautivos. 42 La langosta tomará posesión de
toda tu arboleda y del fruto de tu tierra. 43 El forastero que habite en medio de ti
subirá cada vez más alto que tú, pero tú descenderás cada vez más bajo. 44 El podrá
prestarte a ti, pero tú no podrás prestarle a él. El será la cabeza, y tú serás la cola.
45 Sobre ti vendrán todas estas maldiciones. Te perseguirán y te alcanzarán hasta
que perezcas, porque no habrás escuchado la voz de Jehovah tu Dios, a fin de
guardar los mandamientos y los estatutos que él te ha mandado. 46 Y serán en ti
señal y prodigio, y también en tu descendencia, para siempre. 47 “Por no haber
servido a Jehovah tu Dios con alegría y gozo de corazón por la abundancia de todo,
48 servirás a tus enemigos que Jehovah enviará contra ti, en medio del hambre, de la
sed, de la desnudez y de la falta de todas las cosas. El pondrá sobre tu cuello un
yugo de hierro, hasta destruirte. 49 Jehovah traerá, desde el extremo de la tierra, una
nación lejana que se abalanzará sobre ti como el águila, una nación cuyo idioma no
entiendas, 50 gente de aspecto fiero, que no respetará al anciano ni tendrá compasión
del niño. 51 Comerá el fruto de tus animales y el fruto de tu tierra hasta que tú
perezcas. No dejará para ti el grano, ni el vino nuevo, ni el aceite, ni la cría de tus
vacas ni el incremento de tus ovejas, hasta destruirte. 52 “ El te asediará en todas tus
ciudades, hasta que en toda tu tierra caigan tus murallas altas y fortificadas en las
cuales confías. El te asediará en todas tus ciudades y en toda la tierra que Jehovah tu
Dios te haya dado. 53 En el asedio y en la angustia con que te angustiará tu enemigo,
comerás el fruto de tu vientre: la carne de tus hijos y de tus hijas que Jehovah tu Dios
te haya dado. 54 Aun el hombre más tierno y acostumbrado a los deleites en medio
de ti mirará malévolamente a su hermano, a su amada mujer y al resto de sus hijos
que queden, 55 para no compartir con ninguno de ellos la carne de sus hijos que él se
comerá. Porque nada le habrá quedado, debido al asedio y a la angustia con que te
angustiará tu enemigo en todas tus ciudades. 56 También la mujer más tierna y
acostumbrada a los deleites en medio de ti, que nunca probó asentar la planta de su
pie sobre el suelo a causa de su delicadeza y de su ternura, mirará malévolamente a
su amado marido, a su hijo y a su hija. 57 Hasta la placenta que sale de entre sus
piernas, y los hijos que dé a luz, se los comerá a escondidas, debido a que faltará
todo por causa del asedio y la angustia con que tu enemigo te oprimirá en tus
ciudades. 58 “ Si no cuidas de poner por obra todas las palabras de esta ley, escritas
en este libro, temiendo este nombre grande y temible, Jehovah tu Dios, 59 entonces
aumentará Jehovah asombrosamente tus plagas y las plagas de tus descendientes,
plagas graves y crónicas, enfermedades malignas y crónicas. 60 El traerá contra ti
todas las enfermedades de Egipto, de las cuales tuviste miedo, y se te pegarán.
61 Jehovah también enviará sobre ti todas las enfermedades y todas las plagas que
no están mencionadas en el libro de esta ley, hasta que seas destruido. 62 Y después
de haber sido tan numerosos como las estrellas del cielo, quedaréis pocos en
número, porque no habrás obedecido la voz de Jehovah tu Dios. 63 “Y sucederá
que como Jehovah se gozó en vosotros para haceros el bien y para multiplicaros, así
se gozará en vosotros para arruinaros y destruiros. Seréis arrancados de la tierra en
la cual entráis para tomarla en posesión. 64 Jehovah te esparcirá entre todos los
pueblos, desde un extremo de la tierra hasta el otro extremo de la tierra. Allí
rendiréis culto a otros dioses, de madera y de piedra, que ni tú ni tus padres habéis
conocido. 65 Y entre aquellas naciones no tendrás tranquilidad, ni habrá reposo para
la planta de tu pie. Allí te dará Jehovah corazón tembloroso, decaimiento de ojos y
desesperación del alma. 66 Vivirás en constante suspenso; estarás temeroso de
noche y de día, y no tendrás seguridad de tu vida. 67 Debido al terror con que serás
amedrentado y por lo que verán tus ojos, dirás por la mañana: ‘¡Oh, si fuera de
noche!’ Y dirás por la noche: ‘¡Oh, si fuera de mañana!’ 68 Y Jehovah te hará volver
a Egipto en navíos, por el camino del cual yo te había dicho: ‘¡Nunca más volveréis
a verlo!’ Allí os ofreceréis en venta a vuestros enemigos como esclavos y esclavas, y
no habrá quien os compre.”
Capítulo 29
1 Estas son las palabras del pacto que Jehovah mandó a Moisés que hiciera con los
hijos de Israel en la tierra de Moab, además del pacto que hizo con ellos en Horeb.
2 Moisés llamó a todo Israel y les dijo: “Vosotros habéis visto todo lo que Jehovah hizo
ante vuestros ojos en la tierra de Egipto al faraón, a todos sus servidores y a toda su
tierra; 3 las grandes pruebas que vuestros ojos vieron, aquellas grandes señales y
prodigios. 4 Pero hasta el día de hoy Jehovah no os ha dado corazón para entender, ni
ojos para ver, ni oídos para oír. 5 “ Yo os he conducido cuarenta años por el desierto.
Vuestros vestidos no se han envejecido sobre vosotros, ni vuestros zapatos se han
gastado en vuestros pies. 6 No habéis comido pan ni tomado vino ni licor, para que
sepáis que yo soy Jehovah vuestro Dios. 7 Así llegasteis a este lugar, y cuando Sejón,
rey de Hesbón, y Og, rey de Basán, salieron para combatir contra nosotros, los
derrotamos. 8 Luego tomamos su tierra y la dimos por posesión a Rubén, a Gad y a la
media tribu de Manasés. 9 Guardad, pues, las palabras de este pacto y ponedlas por
obra, para que prosperéis en todo lo que hagáis.
10 “ Todos vosotros estáis hoy delante de Jehovah vuestro Dios: los jefes de
vuestras tribus, vuestros ancianos, vuestros oficiales, todos los hombres de Israel,
11 vuestros niños, vuestras mujeres y los forasteros que están en medio de vuestro
campamento, desde el que corta tu leña hasta el que saca tus aguas. 12 Estás por
entrar en el pacto de Jehovah tu Dios, y en el compromiso solemne que Jehovah tu
Dios hace hoy contigo, 13 a fin de confirmarte hoy como pueblo suyo, y para
que él sea tu Dios, como te ha prometido y como lo juró a tus padres Abraham,
Isaac y Jacob. 14 “No sólo con vosotros hago yo este pacto y este compromiso
solemne; 15 ciertamente es con el que está aquí con nosotros hoy, delante de
Jehovah nuestro Dios, y también con aquel que no está aquí con nosotros hoy.
16 Pues vosotros sabéis cómo habitábamos en la tierra de Egipto y cómo hemos
pasado en medio de las naciones por las cuales habéis pasado. 17 Vosotros habéis
visto sus abominaciones y sus ídolos de madera y de piedra, de plata y de oro, que
tienen entre ellos. 18 No sea que haya entre vosotros hombre o mujer, familia o tribu,
cuyo corazón se aparte hoy de Jehovah nuestro Dios para ir a rendir culto a los
dioses de aquellas naciones. No sea que haya entre vosotros una raíz que produzca
una hierba venenosa y ajenjo, 19 y que al oír las palabras de este compromiso
solemne, se bendiga a sí mismo en su corazón, diciendo: ‘Yo tendré paz, aunque
ande en la terquedad de mi corazón’, de modo que arrase la tierra regada junto con
la sedienta. 20 “ Jehovah no estará dispuesto a perdonarle, sino que subirán entonces
cual humo el furor y el celo de Jehovah contra ese hombre, y sobre él se asentarán
todas las imprecaciones escritas en este libro. Jehovah borrará su nombre de debajo
del cielo. 21 El lo apartará para mal de entre todas las tribus de Israel, conforme a
todas las imprecaciones del pacto escritas en este libro de la ley. 22 “La generación
futura, vuestros hijos que se levantarán después de vosotros y el extranjero que
vendrá de tierras lejanas, cuando vean las plagas de aquella tierra y las
enfermedades que Jehovah habrá hecho brotar en ella, dirán: 23 ‘Toda su tierra está
quemada con azufre y sal. No puede ser sembrada, ni producirá; y en ella no
crecerá ninguna planta, como cuando fueron trastornadas Sodoma, Gomorra, Adma
y Zeboím, las cuales Jehovah destruyó en su ira y su furor.’ 24 Y todas las naciones
preguntarán: ‘¿Por qué ha hecho así Jehovah a esta tierra? ¿Por qué razón se ha
encendido este gran furor?’ 25 Entonces les responderán: ‘Porque abandonaron el
pacto de Jehovah, Dios de sus padres, que él hizo con ellos cuando los sacó de la
tierra de Egipto. 26 Ellos fueron a rendir culto a otros dioses; se postraron ante ellos,
dioses que no habían conocido y que él no les había asignado. 27 Por eso se
encendió el furor de Jehovah contra esta tierra, para traer sobre ella toda maldición
escrita en este libro. 28 Jehovah los desarraigó de su suelo con furor, con ira y con
gran indignación, y los echó a otra tierra, como hoy.’ 29 “Las cosas secretas
pertenecen a Jehovah nuestro Dios, pero las reveladas son para nosotros y para
nuestros hijos, para siempre, a fin de que cumplamos todas las palabras de esta ley.
Capítulo 30
1 “Sucederá que cuando te hayan sobrevenido todas estas cosas, la bendición y
la maldición que he puesto delante de ti, si consideras en tu corazón, en medio de
todas las naciones donde Jehovah tu Dios te haya dispersado; 2 si vuelves, tú con tus
hijos, a Jehovah tu Dios y obedeces su voz con todo tu corazón y con toda tu alma,
conforme a todo lo que yo te mando hoy, 3 entonces Jehovah tu Dios también te
restaurará de tu cautividad. El tendrá misericordia de ti y volverá a reunirte de todos
los pueblos a donde Jehovah tu Dios te haya dispersado. 4 Si eres arrojado hasta el
extremo de los cielos, de allí te reunirá Jehovah tu Dios, y de allí te tomará. 5 Y te
hará regresar Jehovah tu Dios a la tierra que tus padres tomaron en posesión, y tú la
poseerás. El te hará bien y te multiplicará más que a tus padres. 6 “Jehovah tu Dios
circuncidará tu corazón y el corazón de tus descendientes, para que ames a Jehovah
tu Dios con todo tu corazón y con toda tu alma, a fin de que vivas. 7 Luego Jehovah
tu Dios pondrá todas estas maldiciones sobre tus enemigos y sobre los que te
aborrecen, y te persiguieron. 8 Pero tú volverás a escuchar la voz de Jehovah, y
pondrás por obra todos sus mandamientos que yo te mando hoy. 9 Jehovah tu Dios
hará que sobreabundes en toda la obra de tus manos, en el fruto de tu vientre, en el
fruto de tu ganado y en el fruto de tu tierra. Pues Jehovah volverá a gozarse en ti
para bien, así como se gozó en tus padres, 10 si escuchas la voz de Jehovah tu Dios
para guardar sus mandamientos y sus estatutos escritos en este libro de la ley; si te
vuelves a Jehovah tu Dios con todo tu corazón y con toda tu alma.
11 “Ciertamente este mandamiento que te mando hoy no es demasiado difícil
para ti, ni está lejos. 12 No está en el cielo, para que digas: ‘¿Quién subirá por
nosotros al cielo y lo tomará para nosotros, y nos lo hará oír, a fin de que lo
cumplamos?’ 13 Tampoco está al otro lado del mar, para que digas: ‘¿Quién cruzará
el mar por nosotros y lo tomará para nosotros, y nos lo hará oír, a fin de que lo
cumplamos?’ 14 Ciertamente muy cerca de ti está la palabra, en tu boca y en tu
corazón, para que la cumplas.
15 “ Mira, pues, yo pongo hoy delante de ti la vida y el bien, la muerte y el mal,
16 con el fin de que ames a Jehovah tu Dios, de que andes en sus caminos y de que
guardes sus mandamientos, sus estatutos y sus decretos, que yo te mando hoy.
Entonces vivirás y te multiplicarás, y Jehovah tu Dios te bendecirá en la tierra a la
cual entras para tomarla en posesión. 17 Pero si tu corazón se aparta y no obedeces;
si te dejas arrastrar a inclinarte ante otros dioses y les rindes culto, 18 yo os declaro
hoy que de cierto pereceréis. No prolongaréis vuestros días en la tierra a la cual,
cruzando el Jordán, entraréis para tomarla en posesión. 19 “Llamo hoy por testigos
contra vosotros a los cielos y a la tierra, de que he puesto delante de vosotros la
vida y la muerte, la bendición y la maldición. Escoge, pues, la vida para que vivas, tú
y tus descendientes, 20 amando a Jehovah tu Dios, escuchando su voz y siéndole fiel.
Porque él es tu vida y la prolongación de tus días, para que habites en la tierra que
Jehovah juró que había de dar a tus padres Abraham, Isaac y Jacob.”
Capítulo 31
1 Moisés fue y habló estas palabras a todo Israel, 2 y les dijo: “Yo tengo ahora
120 años de edad; no puedo salir ni entrar más. Además, Jehovah me ha dicho: ‘No
cruzarás este Jordán.’ 3 Jehovah tu Dios es el que cruza delante de ti. El destruirá
estas naciones delante de ti, y tú las desalojarás. Josué es quien cruzará al frente de
ti, como Jehovah ha dicho. 4 Jehovah hará con ellos como hizo con Sejón y con Og,
reyes de los amorreos, a los cuales destruyó con sus tierras. 5 Jehovah los entregará
delante de vosotros, y haréis con ellos conforme a todo lo que os he mandado.
6 ¡Esforzaos y sed valientes! No tengáis temor ni os aterroricéis de ellos, porque
Jehovah tu Dios va contigo. El no te abandonará ni te desamparará.” 7 Entonces
Moisés llamó a Josué y le dijo ante la vista de todo Israel: “¡Esfuérzate y sé valiente!
Porque tú entrarás con este pueblo a la tierra que Jehovah juró a sus padres que les
había de dar, y tú se la darás en posesión. 8 Jehovah es quien va delante de ti. El
estará contigo; no te dejará ni te desamparará. ¡No temas ni te atemorices!”
9 Entonces Moisés escribió esta ley y la dio a los sacerdotes, hijos de Leví, que
llevaban el arca del pacto de Jehovah, y a todos los ancianos de Israel. 10 Moisés les
mandó diciendo: “Al final del séptimo año, en el tiempo señalado del año de la
remisión, en la fiesta de los Tabernáculos, 11 cuando todo Israel venga para
presentarse delante de Jehovah tu Dios en el lugar que él haya escogido, leerás esta
ley a oídos de todo Israel. 12 Harás congregar al pueblo — los hombres, las
mujeres, los niños y los forasteros que estén en tus ciudades — , para que oigan,
aprendan a temer a Jehovah vuestro Dios y cuiden de poner por obra todas las
palabras de esta ley. 13 Sus hijos que no la conocen la oirán y aprenderán a temer a
Jehovah vuestro Dios, todos los días que viváis en la tierra que para tomarla en
posesión cruzáis el Jordán.”
14 Entonces Jehovah dijo a Moisés: “He aquí, se ha acercado el día de tu
muerte. Llama a Josué, y presentaos en el tabernáculo de reunión para que yo lo
comisione.” Moisés y Josué fueron y esperaron en el tabernáculo de reunión.
15 Entonces Jehovah se apareció en el tabernáculo, en una columna de nube. Se
posó la columna de nube sobre la entrada del tabernáculo. 16 Y Jehovah dijo a
Moisés: “He aquí que tú vas a reposar con tus padres, pero este pueblo se levantará
y se prostituirá tras los dioses extraños de la tierra hacia la cual va. En medio de ella
me abandonará e invalidará mi pacto que he hecho con él. 17 Aquel día se encenderá
contra él mi furor. Yo los abandonaré; esconderé de ellos mi rostro, y serán
consumidos. Muchos males y angustias les vendrán. En aquel día dirá: ‘¿Acaso no
me han sobrevenido estos males porque mi Dios no está en medio de mí?’ 18 Pero
aquel día ciertamente esconderé mi rostro, a causa de todo el mal que ellos habrán
hecho, por haberse vuelto a otros dioses. 19 “ Ahora pues, escribid para vosotros
este cántico y enseñadlo a los hijos de Israel. Ponlo en su boca, para que este
cántico me sirva de testigo contra los hijos de Israel. 20 Cuando yo les haya
introducido en la tierra que juré dar a sus padres, una tierra que fluye leche y miel, y
cuando hayan comido y se hayan saciado y engordado, entonces se volverán a otros
dioses y les rendirán culto. Así me desdeñarán e invalidarán mi pacto. 21 Y sucederá
que cuando le sobrevengan muchos males y angustias, este cántico dará testimonio
contra él. Ciertamente no caerá en el olvido en la boca de sus descendientes, porque
yo conozco sus predisposiciones y lo que hace hoy, aun antes de que yo le
introduzca en la tierra que juré dar a sus padres.”
22 Aquel mismo día escribió Moisés este cántico y lo enseñó a los hijos de
Israel. 23 Entonces Dios comisionó a Josué hijo de Nun, diciendo: “¡Esfuérzate y sé
valiente! Porque tú introducirás a los hijos de Israel en la tierra que les juré; y yo
estaré contigo.” 24 Cuando Moisés acabó de escribir las palabras de esta ley en un
libro hasta que fueron concluidas, 25 mandó a los levitas que llevaban el arca del
pacto de Jehovah, diciendo: 26 “ Tomad este libro de la Ley y ponedlo junto al arca
del pacto de Jehovah vuestro Dios. Que esté allí como testigo contra ti, 27 porque yo
conozco tu rebelión y tu dura cerviz. He aquí que aun estando vivo yo hoy con
vosotros, sois rebeldes a Jehovah; ¡y cuánto más después que yo haya muerto!
28 Congregad ante mí a los ancianos de vuestras tribus y a vuestros oficiales. Yo
hablaré a sus oídos estas palabras y llamaré como testigos contra ellos a los cielos y
a la tierra. 29 Porque yo sé que después de mi muerte ciertamente os corromperéis y
os apartaréis del camino que os he mandado. También en los días futuros os ha de
sobrevenir el desastre, porque habréis hecho lo malo ante los ojos de
Jehovah, enojándole con la obra de vuestras manos.” 30 Entonces Moisés pronunció
a oídos de toda la congregación de Israel las palabras de este cántico, hasta
terminarlas:
Capítulo 32
1 “ Prestad atención, oh cielos, y hablaré; escuche la tierra los dichos de mi boca.
2 Goteará como lluvia mi enseñanza, destilará cual rocío mi palabra, como lloviznas
sobre el pasto, como aguaceros sobre la hierba. 3 Porque el nombre de Jehovah
proclamaré. ¡Engrandeced a nuestro Dios! 4 “ El es la Roca, cuya obra es perfecta,
porque todos sus caminos son rectitud. El es un Dios fiel, en quien no hay iniquidad;
es justo y recto. 5 La corrupción no es suya; de sus hijos es la mancha, generación
torcida y perversa. 6 ¿Así pagáis a Jehovah, pueblo necio e insensato? ¿Acaso no es
él tu Padre, tu Creador, quien te hizo y te estableció?
7 “ Acuérdate de los días antiguos; considera los años de muchas generaciones.
Pregunta a tu padre, y él te declarará; a tus ancianos, y ellos te dirán. 8 Cuando el
Altísimo repartió heredades a las naciones, cuando separó a los hijos del hombre,
estableció las fronteras de los pueblos según el número de los hijos de Israel.
9 Porque la porción de Jehovah es su pueblo; Jacob es la parcela de su heredad.
10 “ Lo halló en tierra desértica, en medio de la soledad rugiente del desierto. Lo
rodeó, lo cuidó, lo guardó como a la niña de sus ojos; 11 como el águila que agita su
nidada, revolotea sobre sus polluelos, extiende sus alas, los toma, y los lleva sobre
sus plumas. 12 Jehovah solo le guió; no hubo dioses extraños con él. 13 Le hizo
cabalgar sobre las alturas de la tierra, y le hizo comer los productos del campo. Hizo
que chupara miel de la peña, aceite del duro pedernal, 14 mantequilla de las vacas,
leche de las ovejas, con sebo de corderos y carneros, y machos cabríos de Basán.
Con lo mejor del trigo y de la sangre de uvas bebiste vino.
15 “ Jesurún se engordó y dio coces. (Te hiciste gordo, grueso y rollizo.) Y
abandonó al Dios que lo hizo; desdeñó a la Roca de su salvación. 16 Le provocaron
a celos con dioses ajenos; le enojaron con abominaciones. 17 Ofrecieron sacrificios a
los demonios, no a Dios; a dioses que no habían conocido, a dioses nuevos,
llegados de cerca, a los cuales vuestros padres no temieron. 18 Te has olvidado de la
Roca que te procreó; te has olvidado del Dios que te hizo nacer.
19 “ Jehovah lo vio, e indignado desdeñó a sus hijos y a sus hijas. 20 Entonces
dijo: ‘Esconderé de ellos mi rostro, y veré cuál será su final; porque son una
generación perversa, hijos en quienes no hay fidelidad. 21 Ellos me provocaron a
celos con lo que no es Dios; me indignaron con sus vanidades. También yo les
provocaré a celos con uno que no es pueblo; con una nación insensata les causaré
indignación. 22 Porque fuego se ha encendido en mi furor y arderá hasta el fondo del
Seol. Devorará la tierra y sus frutos, e inflamará los fundamentos de las montañas.
23 Yo añadiré males sobre ellos; con mis flechas los acabaré. 24 Serán abatidos por
el hambre, y consumidos por la fiebre ardiente y por la amarga plaga. Contra ellos
enviaré dientes de fieras junto con el veneno de serpientes que se arrastran en el
polvo. 25 Afuera desolará la espada, y adentro el espanto, tanto a los jóvenes como
a las vírgenes, al que mama y al hombre con canas.
26 Yo dije: Yo los dispersaría; haría cesar su memoria de entre los hombres, 27 si
no temiera la saña del enemigo, y que sus adversarios entiendan mal. No sea que
ellos digan: Nuestra mano enaltecida hizo todo esto, y no Jehovah.’ 28 “Son un
pueblo al cual le falta juicio; no hay en ellos entendimiento. 29 Si fueran sabios,
entenderían esto; comprenderían cuál sería su final. 30 ¿Cómo podrá perseguir uno a
mil? ¿Cómo harán huir dos a diez mil, si su Roca no los hubiese vendido, si Jehovah
no los hubiese entregado? 31 La roca de ellos no es como nuestra Roca; nuestros
mismos enemigos lo han de reconocer. 32 La vid de ellos proviene de la vid de
Sodoma, y de los campos de Gomorra. Sus uvas son uvas venenosas; sus racimos
son amargos. 33 Su vino es veneno de serpientes y veneno cruel de cobras.
34 “ ‘¿Acaso no tengo reservado esto conmigo, sellado entre mis tesoros? 35 Mía es
la venganza, yo pagaré; a su debido tiempo su pie resbalará. Porque está cercano el
día de su calamidad, y lo que les está preparado se apresura.’ 36 “Ciertamente
Jehovah juzgará a su pueblo y tendrá misericordia de sus siervos, cuando vea que se
agota su fuerza y que no queda nadie, ni preso ni abandonado. 37 El dirá: ‘¿Dónde
están sus dioses, la roca en que se refugiaban, 38 los que comían el sebo de sus
sacrificios y bebían el vino de sus libaciones? ¡Que se levanten y os socorran! ¡Que
os sirvan de refugio!
39 “‘Ved ahora que yo, Yo Soy, y conmigo no hay más dioses. Yo hago morir y
hago vivir; yo hiero y también sano; no hay quien pueda librar de mi mano.
40 Ciertamente levantaré mis manos a los cielos y diré: ¡Viva yo para siempre!
41 Cuando afile mi reluciente espada y mi mano arrebate el juicio, tomaré venganza
de mis enemigos y retribuiré a los que me aborrecen. 42 Mi espada devorará carne,
y mis flechas embriagaré con sangre: con la sangre de muertos y cautivos, y de las
cabezas melenudas del enemigo.’ 43 “ ¡Regocijaos, oh naciones, con su pueblo!
Porque él vengará la sangre de sus siervos. El tomará venganza de sus enemigos y
expiará la tierra de su pueblo.”
44 Moisés fue con Josué hijo de Nun y pronunció todas las palabras de este
cántico a oídos del pueblo. 45 Cuando Moisés acabó de pronunciar todas estas
palabras a todo Israel, 46 les dijo: “Aplicad vuestro corazón a todas las palabras con
que yo os advierto hoy, para que las encarguéis a vuestros hijos a fin de guardar y
poner por obra todas las palabras de esta ley. 47 Porque no son palabras vanas;
pues son vuestra vida, y a causa de estas palabras prolongaréis vuestros días en la
tierra que para tomarla en posesión cruzáis el Jordán.” 48 Aquel mismo día Jehovah
habló a Moisés diciendo: 49 “Sube a este monte de Abarim, al monte Nebo, que está
en la tierra de Moab, frente a Jericó, y mira la tierra de Canaán que yo doy en
posesión a los hijos de Israel. 50 Allí en el monte a donde subas, morirás y serás
reunido con tu pueblo, así como murió Aarón tu hermano en el monte Hor y fue
reunido con su pueblo. 51 Porque actuasteis contra mí en medio de los hijos de Israel
en las aguas de Meriba en Cades, en el desierto de Zin; y no me tratasteis como
santo en medio de los hijos de Israel. 52 Por eso verás la tierra delante de ti, pero no
irás allá, a la tierra que doy a los hijos de Israel.”
Capítulo 33
1 Esta es la bendición con la cual Moisés, hombre de Dios, bendijo a los hijos de
Israel, antes de morir. 2 El dijo: “Jehovah vino de Sinaí y de Seír les resplandeció.
Apareció desde los montes de Parán y vino con miríadas de santos, y a su diestra
fuego refulgente. 3 Ciertamente él ama a los pueblos; Todos sus santos están en sus
manos. Ellos se postran a tus pies y reciben tus palabras. 4 “ Moisés nos prescribió la
ley, la heredad de la congregación de Jacob. 5 El ha sido rey en Jesurún, cuando se
congregaban los jefes del pueblo, la comunidad de las tribus de Israel.
6 “¡Viva Rubén, y no muera! Y sean numerosos sus hombres.” 7 Esto dijo acerca
de Judá: “Escucha, oh Jehovah, la voz de Judá; tráelo a su pueblo. Sus manos le
basten, y séle ayuda contra sus enemigos.
8 Dijo acerca de Leví: “Dale a Leví tu Tumim y tu Urim a tu hombre piadoso al
cual probaste en Masá, y con quien contendiste en las aguas de Meriba. 9 El que
dijo de su padre y de su madre: ‘No los conozco.’ No reconoció a sus hermanos, ni
conoció a sus propios hijos. Pues ellos guardaron tu palabra y observaron tu pacto.
10 Ellos enseñarán tus juicios a Jacob, y tu ley a Israel. Pondrán delante de ti el
incienso y sobre tu altar la ofrenda del todo quemada. 11 ¡Bendice, oh Jehovah, lo
que ellos hagan! ¡Recibe con agrado la obra de sus manos! Hiere las espaldas de
sus enemigos y de los que le aborrecen, de modo que no se levanten.”
12 Dijo acerca de Benjamín: “El amado de Jehovah habitará confiado cerca de
él. El lo protegerá todo el día, y entre sus hombros morará.” 13 Dijo acerca de José:
“Bendita de Jehovah sea su tierra con lo mejor del cielo, con el rocío y con el
océano que se extiende abajo, 14 con lo mejor que produce el sol, y con lo mejor
que da la luna, 15 con lo principal de las montañas antiguas, con lo mejor de las
colinas eternas, 16 con lo mejor de la tierra y de su plenitud, y el favor de aquel que
moraba en la zarza. Que esto venga sobre la cabeza de José, y sobre la coronilla del
príncipe de sus hermanos. 17 El tiene el esplendor del primogénito del toro; sus
cuernos son como los del toro salvaje. Con ellos embestirá a los pueblos hasta los
confines de la tierra. ¡Estas son las miríadas de Efraín! ¡Estos son los millares de
Manasés!”
18 Dijo acerca de Zabulón: “¡Alégrate, oh Zabulón, en tus salidas; y tú, oh
Isacar, en tus tiendas! 19 Convocarán a los pueblos al monte, y allí ofrecerán
sacrificios de justicia. Porque absorberán la abundancia de los mares, y los tesoros
escondidos de la arena.” 20 Dijo acerca de Gad: “¡Bendito el que hizo ensanchar a
Gad! Como león habita, y arrebata el brazo y aun la coronilla. 21 Escogió lo mejor
de la tierra para sí, pues allí estaba la parte del legislador. Cuando se congregaron
los jefes del pueblo, realizó la justicia de Jehovah, sus juicios acerca de Israel.”
22 Dijo acerca de Dan: “Dan es un cachorro de león que salta desde Basán.”
23 Dijo acerca de Neftalí: “Neftalí, satisfecho con favores y lleno de las bendiciones
de Jehovah, posee la región del mar y del sur.” 24 Dijo acerca de Aser: “¡Bendito
más que los hijos sea Aser! Sea querido por sus hermanos y moje su pie en aceite.
25 De hierro y bronce sean tus cerrojos, y tu fuerza sea como tus días.”
26 “ ¡No hay como el Dios de Jesurún! El cabalga sobre los cielos en tu ayuda, y
sobre las nubes en su majestad. 27 El eterno Dios es tu refugio, y abajo están los
brazos eternos. El echará de delante de ti al enemigo, diciendo: ‘¡Destruye!’ 28 Israel
habitará confiado; el manantial de Jacob estará solitario en tierra de grano y de vino
nuevo. También sus cielos gotearán rocío. 29 ¡Bienaventurado eres tú, oh Israel!
¿Quién como tú, oh pueblo salvo por Jehovah, escudo de tu socorro y espada de tu
excelencia? Tus enemigos tratarán de engañarte, pero tú pisotearás sus lugares
altos.”
Capítulo 34
1 Entonces subió Moisés de la llanura de Moab al monte Nebo, en la cumbre del
Pisga, que está frente a Jericó. Y Jehovah le mostró toda la tierra: desde Galaad
hasta Dan, 2 todo Neftalí, la tierra de Efraín y de Manasés, toda la tierra de Judá
hasta el mar Grande, 3 el Néguev y la llanura del valle de Jericó (la ciudad de las
palmeras), hasta Zoar. 4 Y Jehovah le dijo: “Esta es la tierra de la cual juré a
Abraham, a Isaac y a Jacob, diciendo: ‘A tus descendientes la daré.’ Yo te he
permitido que la mires con tus ojos, pero tú no cruzarás allá.”
5 Y allí murió Moisés, siervo de Jehovah, en la tierra de Moab, conforme al
dicho de Jehovah. 6 Y él lo sepultó en el valle, en la tierra de Moab, frente a Betpeor.
Nadie conoce su sepulcro, hasta el día de hoy. 7 Moisés tenía 120 años
cuando murió. Sus ojos nunca se debilitaron, ni perdió su vigor. 8 Los hijos de Israel
hicieron duelo por Moisés en las llanuras de Moab durante treinta días, hasta que se
cumplieron los días del llanto y de duelo por Moisés.
9 Y Josué hijo de Nun estaba lleno del espíritu de sabiduría, porque Moisés
había puesto sus manos sobre él. Así que los hijos de Israel le obedecieron e
hicieron como Jehovah había mandado a Moisés. 10 Nunca en Israel se levantó otro
profeta como Moisés, a quien Jehovah conociera cara a cara. 11 Nadie fue como él,
ni por todas las señales y prodigios que Jehovah le mandó hacer en la tierra de
Egipto contra el faraón, contra todos sus servidores y contra toda su tierra, 12 ni por
la mano poderosa y los hechos asombrosos, como los que Moisés hizo ante los ojos
de todo Israel.
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