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DEUTERONOMIO

Capítulo 25

1 Cuando haya pleito entre algunos y acudan al tribunal para que los juzguen,

absolverán al justo y condenarán al culpable. 2 Sucederá que si el delincuente

merece ser azotado, el juez lo hará recostar en el suelo y lo hará azotar en su

presencia. El número de azotes será de acuerdo al delito. 3 Podrá darle cuarenta

azotes; no añadirá más. No sea que, si se le dan más azotes que éstos, tu hermano

quede envilecido ante tus ojos. 4 No pondrás bozal al buey cuando trilla.

5 Si unos hermanos viven juntos y muere uno de ellos sin dejar hijo, la mujer del

difunto no se casará fuera de la familia con un hombre extraño. Su cuñado se unirá a

ella y la tomará como su mujer, y consumará con ella el matrimonio levirático. 6 El

primer hijo que ella dé a luz llevará el nombre del hermano muerto, para que el

nombre de éste no sea eliminado de Israel. 7 Si tal hombre no quiere tomar

a su cuñada, entonces su cuñada irá a los ancianos, a la puerta de la ciudad, y dirá:

‘Mi cuñado rehúsa levantar nombre en Israel a su hermano; él no quiere cumplir el

matrimonio levirático conmigo.’ 8 Entonces los ancianos de su ciudad lo llamarán y

hablarán con él. Si él se pone de pie y dice: ‘No quiero tomarla’, 9 entonces su

cuñada se acercará a él delante de los ancianos, quitará el calzado del pie de él, le

escupirá en la cara y le dirá: ‘¡Así se haga al hombre que no edifica la casa de su

hermano!’ 10 Y se llamará su nombre en Israel Casa del Descalzado. 11 Cuando

unos hombres peleen, el uno con el otro, y se acerca la mujer de uno de ellos para

librar a su marido de manos del que le golpea, y alargando su mano le agarra por sus

partes genitales, 12 entonces le cortarás la mano a ella. Tu ojo no le tendrá lástima.

13 No tendrás en tu bolsa pesa grande y pesa chica. 14 No tendrás en tu casa

medida grande y medida chica. 15 Pesa exacta y justa tendrás; medida exacta y justa

tendrás, para que tus días se prolonguen en la tierra que Jehovah tu Dios te da.

16 Porque cualquiera que hace estas cosas, cualquiera que hace injusticia, es una

abominación a Jehovah tu Dios. 17 Acuérdate de lo que te hizo Amalec en el

camino, cuando salisteis de Egipto: 18 cómo, estando tú cansado y agotado, te salió

al encuentro, y sin temor de Dios desbarató tu retaguardia y a todos los debilitados

que iban detrás de ti. 19 Sucederá que cuando Jehovah tu Dios te haya dado reposo

de todos tus enemigos de alrededor, en la tierra que Jehovah tu Dios te da por

heredad para que tomes posesión de ella, entonces borrarás de debajo del cielo la

memoria de Amalec. ¡No te olvides!

Capítulo 26

1 Cuando hayas entrado en la tierra que Jehovah tu Dios te da por heredad, y

hayas tomado posesión de ella y la habites, 2 entonces tomarás de las primicias de

todos los frutos que saques de la tierra que Jehovah tu Dios te da, las pondrás en

una canasta e irás al lugar que Jehovah tu Dios haya escogido para hacer habitar allí

su nombre. 3 Vendrás al sacerdote que haya en aquellos días, y le dirás: ‘Reconozco

hoy ante Jehovah tu Dios que yo he entrado en la tierra que Jehovah juró a nuestros

padres que nos daría.’ 4 El sacerdote tomará la canasta de tu mano y la pondrá

delante del altar de Jehovah tu Dios. 5 Entonces hablarás y dirás delante de Jehovah

tu Dios: ‘Un arameo errante fue mi padre. El descendió a Egipto y vivió allí con unos

pocos hombres, y allí llegó a ser una nación grande, fuerte y numerosa. 6 Los

egipcios nos maltrataron, nos afligieron e impusieron sobre nosotros dura esclavitud.

7 Pero clamamos a Jehovah, Dios de nuestros padres, y Jehovah escuchó

nuestra voz. Vio nuestra aflicción, nuestro trabajo forzado y nuestra opresión, 8 y

Jehovah nos sacó de Egipto con mano poderosa y brazo extendido, con gran terror,

con señales y prodigios. 9 Nos trajo a este lugar y nos dio esta tierra: una tierra que

fluye leche y miel. 10 Y ahora, oh Jehovah, he aquí traigo las primicias del fruto de la

tierra que tú me has dado.’ “Lo dejarás delante de Jehovah tu Dios, y te postrarás

delante de Jehovah tu Dios. 11 Entonces te regocijarás, tú con el levita y el forastero

que esté en medio de ti, por todo el bien que Jehovah tu Dios te haya dado a ti y a

tu casa.

12 Cuando hayas acabado de entregar todo el diezmo de tus frutos en el año

tercero, el año del diezmo, darás al levita, al forastero, al huérfano y a la viuda, para

que ellos coman en tus ciudades y se sacien. 13 Entonces dirás delante de Jehovah tu

Dios: ‘Yo he sacado de mi casa lo consagrado, y además lo he dado al levita, al

forastero, al huérfano y a la viuda, conforme a todos los mandamientos que me has

mandado. No he transgredido tus mandamientos, ni me he olvidado. 14 No he

comido de ello estando de luto, ni he sacado de ello estando impuro, ni de ello he

ofrecido a los muertos. He obedecido la voz de Jehovah mi Dios y he hecho

conforme a todo lo que me has mandado. 15 Mira desde tu santa morada, desde el

cielo, y bendice a tu pueblo Israel y la tierra que nos has dado, como juraste a

nuestros padres: una tierra que fluye leche y miel.’

16 Jehovah tu Dios te manda hoy que cumplas estas leyes y decretos. Cuida,

pues, de ponerlos por obra con todo tu corazón y con toda tu alma. 17 Tú has

proclamado hoy que Jehovah es tu Dios y que andarás en sus caminos, que

guardarás sus leyes, sus mandamientos y sus decretos, y que escucharás su voz.

18 Jehovah ha proclamado hoy que tú eres su pueblo especial, como él te ha

prometido, y que guardarás todos sus mandamientos, 19 de modo que él te ponga

más alto que todas las naciones que ha hecho, en cuanto a alabanza, renombre y

gloria; para que tú seas un pueblo santo para Jehovah tu Dios, como él ha

prometido.”

Capítulo 27

1 Moisés, con los ancianos de Israel, mandó al pueblo diciendo: “Guardaréis

todos los mandamientos que yo te mando hoy. 2 Y sucederá el día que crucéis el

Jordán hacia la tierra que os da Jehovah tu Dios, que os levantaréis piedras grandes,

las cuales recubriréis con cal. 3 Sobre ellas escribiréis todas las palabras de esta

ley, cuando hayas cruzado para entrar en la tierra que Jehovah tu Dios te da, tierra

que fluye leche y miel, como te ha prometido Jehovah, Dios de tus padres. 4 Cuando

hayáis cruzado el Jordán, levantaréis en el monte Ebal estas piedras que yo os

mando hoy, y las recubriréis con cal. 5 Allí edificaréis un altar a Jehovah tu Dios, un

altar de piedras. No alzaréis sobre ellas herramientas de hierro; 6 Edificaréis el altar

de Jehovah tu Dios de piedras sin labrar. Sobre él ofrecerás holocaustos a Jehovah

tu Dios, 7 y harás sacrificios de paz. Allí comerás y te regocijarás delante de Jehovah

tu Dios, 8 y escribirás en las piedras todas las palabras de esta ley, con toda

claridad.” 9 Luego Moisés y los sacerdotes levitas hablaron a todo Israel diciendo:

“Oh Israel, guarda silencio y escucha: Hoy has venido a ser pueblo de Jehovah tu

Dios. 10 Escucharás, pues, la voz de Jehovah tu Dios, y cumplirás sus mandamientos

y sus leyes que yo te mando hoy.”

11 Aquel día Moisés mandó al pueblo diciendo: 12 Después de haber cruzado el

Jordán, éstos estarán sobre el monte Gerizim para bendecir al pueblo: Simeón, Leví,

Judá, Isacar, José y Benjamín. 13 Y éstos estarán en el monte Ebal para pronunciar

la maldición: Rubén, Gad, Aser, Zabulón, Dan y Neftalí. 14 Los levitas hablarán y

dirán a todo hombre de Israel en alta voz: 15 ‘¡Maldito el hombre que haga una

imagen tallada o una imagen de fundición, obra de mano de escultor (lo cual es

abominación a Jehovah), y la guarde en oculto!’ Y todo el pueblo responderá y dirá:

‘¡Amén!’ 16 ‘¡Maldito el que trate con desprecio a su padre o a su madre!’ Y todo

el pueblo dirá: ‘¡Amén!’ 17 ‘¡Maldito el que cambie de lugar los linderos de su

prójimo!’ Y todo el pueblo dirá: ‘¡Amén!’ 18 ‘¡Maldito el que haga errar al ciego en

el camino!’ Y todo el pueblo dirá: ‘¡Amén!’ 19 ‘¡Maldito el que pervierta el derecho

del forastero, del huérfano y de la viuda!’ Y todo el pueblo dirá: ‘¡Amén!’

20 ‘¡Maldito el que se acueste con la mujer de su padre, porque descubre el manto

de su padre!’ Y todo el pueblo dirá: ‘¡Amén!’ 21 ‘¡Maldito el que tenga cópula con

cualquier animal!’ Y todo el pueblo dirá: ‘¡Amén!’ 22 ‘¡Maldito el que se acueste

con su hermana, hija de su padre o hija de su madre!’ Y todo el pueblo dirá:

‘¡Amén!’ 23 ‘¡Maldito el que se acueste con su suegra!’ Y todo el pueblo dirá:

‘¡Amén!’ 24 ‘¡Maldito el que hiera de muerte a su prójimo en secreto!’ Y todo el

pueblo dirá: ‘¡Amén!’ 25 ‘¡Maldito el que acepte soborno para matar a un

inocente!’ Y todo el pueblo dirá: ‘¡Amén!’ 26 ‘¡Maldito el que no cumpla las

palabras de esta ley, poniéndolas por obra!’ Y todo el pueblo dirá: ‘¡Amén!’

Capítulo 28

1 Y sucederá que si escuchas diligentemente la voz de Jehovah tu Dios,

procurando poner por obra todos sus mandamientos que yo te mando hoy, también

Jehovah tu Dios te enaltecerá sobre todas las naciones de la tierra. 2 Cuando

obedezcas la voz de Jehovah tu Dios, vendrán sobre ti todas estas bendiciones, y te

alcanzarán: 3 Bendito serás en la ciudad, y bendito en el campo. 4 Benditos serán el

fruto de tu vientre, el fruto de tu tierra y el fruto de tu ganado, la cría de tus vacas y

el incremento de tus ovejas. 5 Benditas serán tu canasta y tu artesa de amasar.

6 Bendito serás al entrar, y bendito al salir. 7 Jehovah hará que tus enemigos que se

levanten contra ti sean derrotados delante de ti. Por un camino saldrán hacia ti, y por

siete caminos huirán de ti. 8 Jehovah mandará bendición a tus graneros y a todo lo

que emprenda tu mano. El te bendecirá en la tierra que Jehovah tu Dios te da. 9 Si

guardas los mandamientos de Jehovah tu Dios y andas en sus caminos, Jehovah te

confirmará como pueblo santo suyo, como te ha jurado. 10 Todos los pueblos de la

tierra verán que eres llamado por el nombre de Jehovah, y te temerán. 11 Jehovah

hará que sobreabundes en bienes, en el fruto de tu vientre, en el fruto de tus animales

y en el fruto de tu campo, en la tierra que Jehovah juró a tus padres que te daría.

12 El te abrirá su buen tesoro, los cielos, para dar lluvia a tu tierra en su tiempo y

para bendecir toda la obra de tus manos. Tú darás prestado a muchas naciones,

pero tú no pedirás prestado. 13 Si obedeces los mandamientos de Jehovah tu Dios

que yo te mando hoy para que los guardes y cumplas, Jehovah te pondrá como

cabeza y no como cola. Estarás encima, nunca debajo. 14 No os apartéis de todas

las palabras que yo os mando hoy, ni a la derecha ni a la izquierda, para ir tras otros

dioses a fin de rendirles culto.

15 Pero si no escuchas la voz de Jehovah tu Dios a fin de procurar poner por

obra todos sus mandamientos y sus estatutos que yo te mando hoy, todas estas

maldiciones vendrán sobre ti y te alcanzarán: 16 Maldito serás en la ciudad, y

maldito en el campo. 17 Malditas serán tu canasta y tu artesa de amasar.

18 Malditos serán el fruto de tu vientre y el fruto de tu tierra, la cría de tus vacas y el

incremento de tus ovejas. 19 Maldito serás al entrar, y maldito al salir. 20 Jehovah

enviará contra ti maldición, turbación y reprensión en todo lo que emprenda tu

mano, hasta que seas destruido y perezcas rápidamente a causa de la maldad de tus

hechos, por los cuales me habrás abandonado. 21 Jehovah hará que se te pegue la

peste hasta acabar contigo en la tierra a la cual entras para tomarla en posesión.

22 Jehovah te herirá con tisis, con fiebre, con inflamación, con calor sofocante,

con sequía, con tizón y con añublo, los cuales te perseguirán hasta que perezcas.

23 Tus cielos que están sobre tu cabeza serán de bronce, y la tierra que está debajo

de ti será de hierro. 24 En lugar de lluvia Jehovah dará a tu tierra polvo y ceniza, los

cuales descenderán del cielo sobre ti hasta que perezcas. 25 Jehovah hará que seas

derrotado delante de tus enemigos. Por un camino saldrás hacia ellos, y por siete

caminos huirás de ellos. Así serás objeto de horror para todos los reinos de la tierra.

26 Tu cadáver servirá de comida a todas las aves del cielo y a los animales de la

tierra, y no habrá quien los espante. 27 Jehovah te afligirá con úlceras de Egipto, con

tumores, con sarna y con comezón, de los que no puedas ser sanado. 28 Jehovah te

afligirá con locura, con ceguera y con confusión de la mente. 29 Palparás al mediodía,

como palpa el ciego en la oscuridad, y no tendrás éxito en tus caminos. Todos los

días serás oprimido y robado, sin que haya quien te libre. 30 Te desposarás con una

mujer, y otro hombre dormirá con ella. Edificarás una casa, y no la habitarás.

Plantarás una viña, y no la vendimiarás. 31 Tu buey será matado ante tus ojos, pero

no comerás de él. Tu asno será arrebatado delante de ti, y no te será devuelto. Tus

ovejas serán dadas a tus enemigos, y no tendrás quien te las rescate. 32 Tus hijos y

tus hijas serán entregados a otro pueblo. Tus ojos lo verán y se desesperarán por

ellos todo el día, pero tu mano no podrá hacer nada. 33 El fruto de tu tierra y de toda

tu labor lo comerá un pueblo que no has conocido. Serás oprimido y quebrantado

todos los días, 34 y enloquecerás a causa de lo que verán tus ojos. 35 Jehovah te

afligirá con úlcera maligna en las rodillas y en las piernas, y desde la planta de tu pie

hasta tu coronilla, sin que puedas ser sanado. 36 Jehovah te llevará a ti, y a tu rey

que hayas establecido sobre ti, a una nación que ni tú ni tus padres habéis conocido.

Allá rendirás culto a otros dioses de madera y de piedra. 37 Serás objeto de horror y

servirás de refrán y de hazmerreír a todos los pueblos a los cuales te lleve Jehovah.

38 Llevarás mucha semilla al campo, pero cosecharás poco; porque la langosta la

consumirá. 39 Plantarás viñas y las cuidarás, pero no recogerás uvas ni beberás vino;

porque el gusano se las comerá. 40 Tendrás olivos por todo tu territorio, pero no te

ungirás con aceite; porque tus olivas se caerán. 41 Engendrarás hijos e hijas, pero no

serán para ti; porque serán llevados cautivos. 42 La langosta tomará posesión de

toda tu arboleda y del fruto de tu tierra. 43 El forastero que habite en medio de ti

subirá cada vez más alto que tú, pero tú descenderás cada vez más bajo. 44 El podrá

prestarte a ti, pero tú no podrás prestarle a él. El será la cabeza, y tú serás la cola.

45 Sobre ti vendrán todas estas maldiciones. Te perseguirán y te alcanzarán hasta

que perezcas, porque no habrás escuchado la voz de Jehovah tu Dios, a fin de

guardar los mandamientos y los estatutos que él te ha mandado. 46 Y serán en ti

señal y prodigio, y también en tu descendencia, para siempre. 47 Por no haber

servido a Jehovah tu Dios con alegría y gozo de corazón por la abundancia de todo,

48 servirás a tus enemigos que Jehovah enviará contra ti, en medio del hambre, de la

sed, de la desnudez y de la falta de todas las cosas. El pondrá sobre tu cuello un

yugo de hierro, hasta destruirte. 49 Jehovah traerá, desde el extremo de la tierra, una

nación lejana que se abalanzará sobre ti como el águila, una nación cuyo idioma no

entiendas, 50 gente de aspecto fiero, que no respetará al anciano ni tendrá compasión

del niño. 51 Comerá el fruto de tus animales y el fruto de tu tierra hasta que tú

perezcas. No dejará para ti el grano, ni el vino nuevo, ni el aceite, ni la cría de tus

vacas ni el incremento de tus ovejas, hasta destruirte. 52 El te asediará en todas tus

ciudades, hasta que en toda tu tierra caigan tus murallas altas y fortificadas en las

cuales confías. El te asediará en todas tus ciudades y en toda la tierra que Jehovah tu

Dios te haya dado. 53 En el asedio y en la angustia con que te angustiará tu enemigo,

comerás el fruto de tu vientre: la carne de tus hijos y de tus hijas que Jehovah tu Dios

te haya dado. 54 Aun el hombre más tierno y acostumbrado a los deleites en medio

de ti mirará malévolamente a su hermano, a su amada mujer y al resto de sus hijos

que queden, 55 para no compartir con ninguno de ellos la carne de sus hijos que él se

comerá. Porque nada le habrá quedado, debido al asedio y a la angustia con que te

angustiará tu enemigo en todas tus ciudades. 56 También la mujer más tierna y

acostumbrada a los deleites en medio de ti, que nunca probó asentar la planta de su

pie sobre el suelo a causa de su delicadeza y de su ternura, mirará malévolamente a

su amado marido, a su hijo y a su hija. 57 Hasta la placenta que sale de entre sus

piernas, y los hijos que dé a luz, se los comerá a escondidas, debido a que faltará

todo por causa del asedio y la angustia con que tu enemigo te oprimirá en tus

ciudades. 58 Si no cuidas de poner por obra todas las palabras de esta ley, escritas

en este libro, temiendo este nombre grande y temible, Jehovah tu Dios, 59 entonces

aumentará Jehovah asombrosamente tus plagas y las plagas de tus descendientes,

plagas graves y crónicas, enfermedades malignas y crónicas. 60 El traerá contra ti

todas las enfermedades de Egipto, de las cuales tuviste miedo, y se te pegarán.

61 Jehovah también enviará sobre ti todas las enfermedades y todas las plagas que

no están mencionadas en el libro de esta ley, hasta que seas destruido. 62 Y después

de haber sido tan numerosos como las estrellas del cielo, quedaréis pocos en

número, porque no habrás obedecido la voz de Jehovah tu Dios. 63 Y sucederá

que como Jehovah se gozó en vosotros para haceros el bien y para multiplicaros, así

se gozará en vosotros para arruinaros y destruiros. Seréis arrancados de la tierra en

la cual entráis para tomarla en posesión. 64 Jehovah te esparcirá entre todos los

pueblos, desde un extremo de la tierra hasta el otro extremo de la tierra. Allí

rendiréis culto a otros dioses, de madera y de piedra, que ni tú ni tus padres habéis

conocido. 65 Y entre aquellas naciones no tendrás tranquilidad, ni habrá reposo para

la planta de tu pie. Allí te dará Jehovah corazón tembloroso, decaimiento de ojos y

desesperación del alma. 66 Vivirás en constante suspenso; estarás temeroso de

noche y de día, y no tendrás seguridad de tu vida. 67 Debido al terror con que serás

amedrentado y por lo que verán tus ojos, dirás por la mañana: ‘¡Oh, si fuera de

noche!’ Y dirás por la noche: ‘¡Oh, si fuera de mañana!’ 68 Y Jehovah te hará volver

a Egipto en navíos, por el camino del cual yo te había dicho: ‘¡Nunca más volveréis

a verlo!’ Allí os ofreceréis en venta a vuestros enemigos como esclavos y esclavas, y

no habrá quien os compre.”

Capítulo 29

1 Estas son las palabras del pacto que Jehovah mandó a Moisés que hiciera con los

hijos de Israel en la tierra de Moab, además del pacto que hizo con ellos en Horeb.

2 Moisés llamó a todo Israel y les dijo: “Vosotros habéis visto todo lo que Jehovah hizo

ante vuestros ojos en la tierra de Egipto al faraón, a todos sus servidores y a toda su

tierra; 3 las grandes pruebas que vuestros ojos vieron, aquellas grandes señales y

prodigios. 4 Pero hasta el día de hoy Jehovah no os ha dado corazón para entender, ni

ojos para ver, ni oídos para oír. 5 Yo os he conducido cuarenta años por el desierto.

Vuestros vestidos no se han envejecido sobre vosotros, ni vuestros zapatos se han

gastado en vuestros pies. 6 No habéis comido pan ni tomado vino ni licor, para que

sepáis que yo soy Jehovah vuestro Dios. 7 Así llegasteis a este lugar, y cuando Sejón,

rey de Hesbón, y Og, rey de Basán, salieron para combatir contra nosotros, los

derrotamos. 8 Luego tomamos su tierra y la dimos por posesión a Rubén, a Gad y a la

media tribu de Manasés. 9 Guardad, pues, las palabras de este pacto y ponedlas por

obra, para que prosperéis en todo lo que hagáis.

10 Todos vosotros estáis hoy delante de Jehovah vuestro Dios: los jefes de

vuestras tribus, vuestros ancianos, vuestros oficiales, todos los hombres de Israel,

11 vuestros niños, vuestras mujeres y los forasteros que están en medio de vuestro

campamento, desde el que corta tu leña hasta el que saca tus aguas. 12 Estás por

entrar en el pacto de Jehovah tu Dios, y en el compromiso solemne que Jehovah tu

Dios hace hoy contigo, 13 a fin de confirmarte hoy como pueblo suyo, y para

que él sea tu Dios, como te ha prometido y como lo juró a tus padres Abraham,

Isaac y Jacob. 14 No sólo con vosotros hago yo este pacto y este compromiso

solemne; 15 ciertamente es con el que está aquí con nosotros hoy, delante de

Jehovah nuestro Dios, y también con aquel que no está aquí con nosotros hoy.

16 Pues vosotros sabéis cómo habitábamos en la tierra de Egipto y cómo hemos

pasado en medio de las naciones por las cuales habéis pasado. 17 Vosotros habéis

visto sus abominaciones y sus ídolos de madera y de piedra, de plata y de oro, que

tienen entre ellos. 18 No sea que haya entre vosotros hombre o mujer, familia o tribu,

cuyo corazón se aparte hoy de Jehovah nuestro Dios para ir a rendir culto a los

dioses de aquellas naciones. No sea que haya entre vosotros una raíz que produzca

una hierba venenosa y ajenjo, 19 y que al oír las palabras de este compromiso

solemne, se bendiga a sí mismo en su corazón, diciendo: ‘Yo tendré paz, aunque

ande en la terquedad de mi corazón’, de modo que arrase la tierra regada junto con

la sedienta. 20 Jehovah no estará dispuesto a perdonarle, sino que subirán entonces

cual humo el furor y el celo de Jehovah contra ese hombre, y sobre él se asentarán

todas las imprecaciones escritas en este libro. Jehovah borrará su nombre de debajo

del cielo. 21 El lo apartará para mal de entre todas las tribus de Israel, conforme a

todas las imprecaciones del pacto escritas en este libro de la ley. 22 La generación

futura, vuestros hijos que se levantarán después de vosotros y el extranjero que

vendrá de tierras lejanas, cuando vean las plagas de aquella tierra y las

enfermedades que Jehovah habrá hecho brotar en ella, dirán: 23 ‘Toda su tierra está

quemada con azufre y sal. No puede ser sembrada, ni producirá; y en ella no

crecerá ninguna planta, como cuando fueron trastornadas Sodoma, Gomorra, Adma

y Zeboím, las cuales Jehovah destruyó en su ira y su furor.’ 24 Y todas las naciones

preguntarán: ‘¿Por qué ha hecho así Jehovah a esta tierra? ¿Por qué razón se ha

encendido este gran furor?’ 25 Entonces les responderán: ‘Porque abandonaron el

pacto de Jehovah, Dios de sus padres, que él hizo con ellos cuando los sacó de la

tierra de Egipto. 26 Ellos fueron a rendir culto a otros dioses; se postraron ante ellos,

dioses que no habían conocido y que él no les había asignado. 27 Por eso se

encendió el furor de Jehovah contra esta tierra, para traer sobre ella toda maldición

escrita en este libro. 28 Jehovah los desarraigó de su suelo con furor, con ira y con

gran indignación, y los echó a otra tierra, como hoy.’ 29 Las cosas secretas

pertenecen a Jehovah nuestro Dios, pero las reveladas son para nosotros y para

nuestros hijos, para siempre, a fin de que cumplamos todas las palabras de esta ley.

Capítulo 30

1 Sucederá que cuando te hayan sobrevenido todas estas cosas, la bendición y

la maldición que he puesto delante de ti, si consideras en tu corazón, en medio de

todas las naciones donde Jehovah tu Dios te haya dispersado; 2 si vuelves, tú con tus

hijos, a Jehovah tu Dios y obedeces su voz con todo tu corazón y con toda tu alma,

conforme a todo lo que yo te mando hoy, 3 entonces Jehovah tu Dios también te

restaurará de tu cautividad. El tendrá misericordia de ti y volverá a reunirte de todos

los pueblos a donde Jehovah tu Dios te haya dispersado. 4 Si eres arrojado hasta el

extremo de los cielos, de allí te reunirá Jehovah tu Dios, y de allí te tomará. 5 Y te

hará regresar Jehovah tu Dios a la tierra que tus padres tomaron en posesión, y tú la

poseerás. El te hará bien y te multiplicará más que a tus padres. 6 Jehovah tu Dios

circuncidará tu corazón y el corazón de tus descendientes, para que ames a Jehovah

tu Dios con todo tu corazón y con toda tu alma, a fin de que vivas. 7 Luego Jehovah

tu Dios pondrá todas estas maldiciones sobre tus enemigos y sobre los que te

aborrecen, y te persiguieron. 8 Pero tú volverás a escuchar la voz de Jehovah, y

pondrás por obra todos sus mandamientos que yo te mando hoy. 9 Jehovah tu Dios

hará que sobreabundes en toda la obra de tus manos, en el fruto de tu vientre, en el

fruto de tu ganado y en el fruto de tu tierra. Pues Jehovah volverá a gozarse en ti

para bien, así como se gozó en tus padres, 10 si escuchas la voz de Jehovah tu Dios

para guardar sus mandamientos y sus estatutos escritos en este libro de la ley; si te

vuelves a Jehovah tu Dios con todo tu corazón y con toda tu alma.

11 Ciertamente este mandamiento que te mando hoy no es demasiado difícil

para ti, ni está lejos. 12 No está en el cielo, para que digas: ‘¿Quién subirá por

nosotros al cielo y lo tomará para nosotros, y nos lo hará oír, a fin de que lo

cumplamos?’ 13 Tampoco está al otro lado del mar, para que digas: ‘¿Quién cruzará

el mar por nosotros y lo tomará para nosotros, y nos lo hará oír, a fin de que lo

cumplamos?’ 14 Ciertamente muy cerca de ti está la palabra, en tu boca y en tu

corazón, para que la cumplas.

15 Mira, pues, yo pongo hoy delante de ti la vida y el bien, la muerte y el mal,

16 con el fin de que ames a Jehovah tu Dios, de que andes en sus caminos y de que

guardes sus mandamientos, sus estatutos y sus decretos, que yo te mando hoy.

Entonces vivirás y te multiplicarás, y Jehovah tu Dios te bendecirá en la tierra a la

cual entras para tomarla en posesión. 17 Pero si tu corazón se aparta y no obedeces;

si te dejas arrastrar a inclinarte ante otros dioses y les rindes culto, 18 yo os declaro

hoy que de cierto pereceréis. No prolongaréis vuestros días en la tierra a la cual,

cruzando el Jordán, entraréis para tomarla en posesión. 19 Llamo hoy por testigos

contra vosotros a los cielos y a la tierra, de que he puesto delante de vosotros la

vida y la muerte, la bendición y la maldición. Escoge, pues, la vida para que vivas, tú

y tus descendientes, 20 amando a Jehovah tu Dios, escuchando su voz y siéndole fiel.

Porque él es tu vida y la prolongación de tus días, para que habites en la tierra que

Jehovah juró que había de dar a tus padres Abraham, Isaac y Jacob.”

Capítulo 31

1 Moisés fue y habló estas palabras a todo Israel, 2 y les dijo: “Yo tengo ahora

120 años de edad; no puedo salir ni entrar más. Además, Jehovah me ha dicho: ‘No

cruzarás este Jordán.’ 3 Jehovah tu Dios es el que cruza delante de ti. El destruirá

estas naciones delante de ti, y tú las desalojarás. Josué es quien cruzará al frente de

ti, como Jehovah ha dicho. 4 Jehovah hará con ellos como hizo con Sejón y con Og,

reyes de los amorreos, a los cuales destruyó con sus tierras. 5 Jehovah los entregará

delante de vosotros, y haréis con ellos conforme a todo lo que os he mandado.

6 ¡Esforzaos y sed valientes! No tengáis temor ni os aterroricéis de ellos, porque

Jehovah tu Dios va contigo. El no te abandonará ni te desamparará.” 7 Entonces

Moisés llamó a Josué y le dijo ante la vista de todo Israel: “¡Esfuérzate y sé valiente!

Porque tú entrarás con este pueblo a la tierra que Jehovah juró a sus padres que les

había de dar, y tú se la darás en posesión. 8 Jehovah es quien va delante de ti. El

estará contigo; no te dejará ni te desamparará. ¡No temas ni te atemorices!”

9 Entonces Moisés escribió esta ley y la dio a los sacerdotes, hijos de Leví, que

llevaban el arca del pacto de Jehovah, y a todos los ancianos de Israel. 10 Moisés les

mandó diciendo: “Al final del séptimo año, en el tiempo señalado del año de la

remisión, en la fiesta de los Tabernáculos, 11 cuando todo Israel venga para

presentarse delante de Jehovah tu Dios en el lugar que él haya escogido, leerás esta

ley a oídos de todo Israel. 12 Harás congregar al pueblo — los hombres, las

mujeres, los niños y los forasteros que estén en tus ciudades — , para que oigan,

aprendan a temer a Jehovah vuestro Dios y cuiden de poner por obra todas las

palabras de esta ley. 13 Sus hijos que no la conocen la oirán y aprenderán a temer a

Jehovah vuestro Dios, todos los días que viváis en la tierra que para tomarla en

posesión cruzáis el Jordán.”

14 Entonces Jehovah dijo a Moisés: “He aquí, se ha acercado el día de tu

muerte. Llama a Josué, y presentaos en el tabernáculo de reunión para que yo lo

comisione.” Moisés y Josué fueron y esperaron en el tabernáculo de reunión.

15 Entonces Jehovah se apareció en el tabernáculo, en una columna de nube. Se

posó la columna de nube sobre la entrada del tabernáculo. 16 Y Jehovah dijo a

Moisés: “He aquí que tú vas a reposar con tus padres, pero este pueblo se levantará

y se prostituirá tras los dioses extraños de la tierra hacia la cual va. En medio de ella

me abandonará e invalidará mi pacto que he hecho con él. 17 Aquel día se encenderá

contra él mi furor. Yo los abandonaré; esconderé de ellos mi rostro, y serán

consumidos. Muchos males y angustias les vendrán. En aquel día dirá: ‘¿Acaso no

me han sobrevenido estos males porque mi Dios no está en medio de mí?’ 18 Pero

aquel día ciertamente esconderé mi rostro, a causa de todo el mal que ellos habrán

hecho, por haberse vuelto a otros dioses. 19 Ahora pues, escribid para vosotros

este cántico y enseñadlo a los hijos de Israel. Ponlo en su boca, para que este

cántico me sirva de testigo contra los hijos de Israel. 20 Cuando yo les haya

introducido en la tierra que juré dar a sus padres, una tierra que fluye leche y miel, y

cuando hayan comido y se hayan saciado y engordado, entonces se volverán a otros

dioses y les rendirán culto. Así me desdeñarán e invalidarán mi pacto. 21 Y sucederá

que cuando le sobrevengan muchos males y angustias, este cántico dará testimonio

contra él. Ciertamente no caerá en el olvido en la boca de sus descendientes, porque

yo conozco sus predisposiciones y lo que hace hoy, aun antes de que yo le

introduzca en la tierra que juré dar a sus padres.”

22 Aquel mismo día escribió Moisés este cántico y lo enseñó a los hijos de

Israel. 23 Entonces Dios comisionó a Josué hijo de Nun, diciendo: “¡Esfuérzate y sé

valiente! Porque tú introducirás a los hijos de Israel en la tierra que les juré; y yo

estaré contigo.” 24 Cuando Moisés acabó de escribir las palabras de esta ley en un

libro hasta que fueron concluidas, 25 mandó a los levitas que llevaban el arca del

pacto de Jehovah, diciendo: 26 Tomad este libro de la Ley y ponedlo junto al arca

del pacto de Jehovah vuestro Dios. Que esté allí como testigo contra ti, 27 porque yo

conozco tu rebelión y tu dura cerviz. He aquí que aun estando vivo yo hoy con

vosotros, sois rebeldes a Jehovah; ¡y cuánto más después que yo haya muerto!

28 Congregad ante mí a los ancianos de vuestras tribus y a vuestros oficiales. Yo

hablaré a sus oídos estas palabras y llamaré como testigos contra ellos a los cielos y

a la tierra. 29 Porque yo sé que después de mi muerte ciertamente os corromperéis y

os apartaréis del camino que os he mandado. También en los días futuros os ha de

sobrevenir el desastre, porque habréis hecho lo malo ante los ojos de

Jehovah, enojándole con la obra de vuestras manos.” 30 Entonces Moisés pronunció

a oídos de toda la congregación de Israel las palabras de este cántico, hasta

terminarlas:

Capítulo 32

1 Prestad atención, oh cielos, y hablaré; escuche la tierra los dichos de mi boca.

2 Goteará como lluvia mi enseñanza, destilará cual rocío mi palabra, como lloviznas

sobre el pasto, como aguaceros sobre la hierba. 3 Porque el nombre de Jehovah

proclamaré. ¡Engrandeced a nuestro Dios! 4 El es la Roca, cuya obra es perfecta,

porque todos sus caminos son rectitud. El es un Dios fiel, en quien no hay iniquidad;

es justo y recto. 5 La corrupción no es suya; de sus hijos es la mancha, generación

torcida y perversa. 6 ¿Así pagáis a Jehovah, pueblo necio e insensato? ¿Acaso no es

él tu Padre, tu Creador, quien te hizo y te estableció?

7 Acuérdate de los días antiguos; considera los años de muchas generaciones.

Pregunta a tu padre, y él te declarará; a tus ancianos, y ellos te dirán. 8 Cuando el

Altísimo repartió heredades a las naciones, cuando separó a los hijos del hombre,

estableció las fronteras de los pueblos según el número de los hijos de Israel.

9 Porque la porción de Jehovah es su pueblo; Jacob es la parcela de su heredad.

10 Lo halló en tierra desértica, en medio de la soledad rugiente del desierto. Lo

rodeó, lo cuidó, lo guardó como a la niña de sus ojos; 11 como el águila que agita su

nidada, revolotea sobre sus polluelos, extiende sus alas, los toma, y los lleva sobre

sus plumas. 12 Jehovah solo le guió; no hubo dioses extraños con él. 13 Le hizo

cabalgar sobre las alturas de la tierra, y le hizo comer los productos del campo. Hizo

que chupara miel de la peña, aceite del duro pedernal, 14 mantequilla de las vacas,

leche de las ovejas, con sebo de corderos y carneros, y machos cabríos de Basán.

Con lo mejor del trigo y de la sangre de uvas bebiste vino.

15 Jesurún se engordó y dio coces. (Te hiciste gordo, grueso y rollizo.) Y

abandonó al Dios que lo hizo; desdeñó a la Roca de su salvación. 16 Le provocaron

a celos con dioses ajenos; le enojaron con abominaciones. 17 Ofrecieron sacrificios a

los demonios, no a Dios; a dioses que no habían conocido, a dioses nuevos,

llegados de cerca, a los cuales vuestros padres no temieron. 18 Te has olvidado de la

Roca que te procreó; te has olvidado del Dios que te hizo nacer.

19 Jehovah lo vio, e indignado desdeñó a sus hijos y a sus hijas. 20 Entonces

dijo: ‘Esconderé de ellos mi rostro, y veré cuál será su final; porque son una

generación perversa, hijos en quienes no hay fidelidad. 21 Ellos me provocaron a

celos con lo que no es Dios; me indignaron con sus vanidades. También yo les

provocaré a celos con uno que no es pueblo; con una nación insensata les causaré

indignación. 22 Porque fuego se ha encendido en mi furor y arderá hasta el fondo del

Seol. Devorará la tierra y sus frutos, e inflamará los fundamentos de las montañas.

23 Yo añadiré males sobre ellos; con mis flechas los acabaré. 24 Serán abatidos por

el hambre, y consumidos por la fiebre ardiente y por la amarga plaga. Contra ellos

enviaré dientes de fieras junto con el veneno de serpientes que se arrastran en el

polvo. 25 Afuera desolará la espada, y adentro el espanto, tanto a los jóvenes como

a las vírgenes, al que mama y al hombre con canas.

26 Yo dije: Yo los dispersaría; haría cesar su memoria de entre los hombres, 27 si

no temiera la saña del enemigo, y que sus adversarios entiendan mal. No sea que

ellos digan: Nuestra mano enaltecida hizo todo esto, y no Jehovah.’ 28 Son un

pueblo al cual le falta juicio; no hay en ellos entendimiento. 29 Si fueran sabios,

entenderían esto; comprenderían cuál sería su final. 30 ¿Cómo podrá perseguir uno a

mil? ¿Cómo harán huir dos a diez mil, si su Roca no los hubiese vendido, si Jehovah

no los hubiese entregado? 31 La roca de ellos no es como nuestra Roca; nuestros

mismos enemigos lo han de reconocer. 32 La vid de ellos proviene de la vid de

Sodoma, y de los campos de Gomorra. Sus uvas son uvas venenosas; sus racimos

son amargos. 33 Su vino es veneno de serpientes y veneno cruel de cobras.

34 ‘¿Acaso no tengo reservado esto conmigo, sellado entre mis tesoros? 35 Mía es

la venganza, yo pagaré; a su debido tiempo su pie resbalará. Porque está cercano el

día de su calamidad, y lo que les está preparado se apresura.’ 36 Ciertamente

Jehovah juzgará a su pueblo y tendrá misericordia de sus siervos, cuando vea que se

agota su fuerza y que no queda nadie, ni preso ni abandonado. 37 El dirá: ‘¿Dónde

están sus dioses, la roca en que se refugiaban, 38 los que comían el sebo de sus

sacrificios y bebían el vino de sus libaciones? ¡Que se levanten y os socorran! ¡Que

os sirvan de refugio!

39 ‘Ved ahora que yo, Yo Soy, y conmigo no hay más dioses. Yo hago morir y

hago vivir; yo hiero y también sano; no hay quien pueda librar de mi mano.

40 Ciertamente levantaré mis manos a los cielos y diré: ¡Viva yo para siempre!

41 Cuando afile mi reluciente espada y mi mano arrebate el juicio, tomaré venganza

de mis enemigos y retribuiré a los que me aborrecen. 42 Mi espada devorará carne,

y mis flechas embriagaré con sangre: con la sangre de muertos y cautivos, y de las

cabezas melenudas del enemigo.’ 43 ¡Regocijaos, oh naciones, con su pueblo!

Porque él vengará la sangre de sus siervos. El tomará venganza de sus enemigos y

expiará la tierra de su pueblo.”

44 Moisés fue con Josué hijo de Nun y pronunció todas las palabras de este

cántico a oídos del pueblo. 45 Cuando Moisés acabó de pronunciar todas estas

palabras a todo Israel, 46 les dijo: “Aplicad vuestro corazón a todas las palabras con

que yo os advierto hoy, para que las encarguéis a vuestros hijos a fin de guardar y

poner por obra todas las palabras de esta ley. 47 Porque no son palabras vanas;

pues son vuestra vida, y a causa de estas palabras prolongaréis vuestros días en la

tierra que para tomarla en posesión cruzáis el Jordán.” 48 Aquel mismo día Jehovah

habló a Moisés diciendo: 49 Sube a este monte de Abarim, al monte Nebo, que está

en la tierra de Moab, frente a Jericó, y mira la tierra de Canaán que yo doy en

posesión a los hijos de Israel. 50 Allí en el monte a donde subas, morirás y serás

reunido con tu pueblo, así como murió Aarón tu hermano en el monte Hor y fue

reunido con su pueblo. 51 Porque actuasteis contra mí en medio de los hijos de Israel

en las aguas de Meriba en Cades, en el desierto de Zin; y no me tratasteis como

santo en medio de los hijos de Israel. 52 Por eso verás la tierra delante de ti, pero no

irás allá, a la tierra que doy a los hijos de Israel.”

Capítulo 33

1 Esta es la bendición con la cual Moisés, hombre de Dios, bendijo a los hijos de

Israel, antes de morir. 2 El dijo: “Jehovah vino de Sinaí y de Seír les resplandeció.

Apareció desde los montes de Parán y vino con miríadas de santos, y a su diestra

fuego refulgente. 3 Ciertamente él ama a los pueblos; Todos sus santos están en sus

manos. Ellos se postran a tus pies y reciben tus palabras. 4 Moisés nos prescribió la

ley, la heredad de la congregación de Jacob. 5 El ha sido rey en Jesurún, cuando se

congregaban los jefes del pueblo, la comunidad de las tribus de Israel.

6 ¡Viva Rubén, y no muera! Y sean numerosos sus hombres.” 7 Esto dijo acerca

de Judá: “Escucha, oh Jehovah, la voz de Judá; tráelo a su pueblo. Sus manos le

basten, y séle ayuda contra sus enemigos.

8 Dijo acerca de Leví: “Dale a Leví tu Tumim y tu Urim a tu hombre piadoso al

cual probaste en Masá, y con quien contendiste en las aguas de Meriba. 9 El que

dijo de su padre y de su madre: ‘No los conozco.’ No reconoció a sus hermanos, ni

conoció a sus propios hijos. Pues ellos guardaron tu palabra y observaron tu pacto.

10 Ellos enseñarán tus juicios a Jacob, y tu ley a Israel. Pondrán delante de ti el

incienso y sobre tu altar la ofrenda del todo quemada. 11 ¡Bendice, oh Jehovah, lo

que ellos hagan! ¡Recibe con agrado la obra de sus manos! Hiere las espaldas de

sus enemigos y de los que le aborrecen, de modo que no se levanten.”

12 Dijo acerca de Benjamín: “El amado de Jehovah habitará confiado cerca de

él. El lo protegerá todo el día, y entre sus hombros morará.” 13 Dijo acerca de José:

“Bendita de Jehovah sea su tierra con lo mejor del cielo, con el rocío y con el

océano que se extiende abajo, 14 con lo mejor que produce el sol, y con lo mejor

que da la luna, 15 con lo principal de las montañas antiguas, con lo mejor de las

colinas eternas, 16 con lo mejor de la tierra y de su plenitud, y el favor de aquel que

moraba en la zarza. Que esto venga sobre la cabeza de José, y sobre la coronilla del

príncipe de sus hermanos. 17 El tiene el esplendor del primogénito del toro; sus

cuernos son como los del toro salvaje. Con ellos embestirá a los pueblos hasta los

confines de la tierra. ¡Estas son las miríadas de Efraín! ¡Estos son los millares de

Manasés!”

18 Dijo acerca de Zabulón: “¡Alégrate, oh Zabulón, en tus salidas; y tú, oh

Isacar, en tus tiendas! 19 Convocarán a los pueblos al monte, y allí ofrecerán

sacrificios de justicia. Porque absorberán la abundancia de los mares, y los tesoros

escondidos de la arena.” 20 Dijo acerca de Gad: “¡Bendito el que hizo ensanchar a

Gad! Como león habita, y arrebata el brazo y aun la coronilla. 21 Escogió lo mejor

de la tierra para sí, pues allí estaba la parte del legislador. Cuando se congregaron

los jefes del pueblo, realizó la justicia de Jehovah, sus juicios acerca de Israel.”

22 Dijo acerca de Dan: “Dan es un cachorro de león que salta desde Basán.”

23 Dijo acerca de Neftalí: “Neftalí, satisfecho con favores y lleno de las bendiciones

de Jehovah, posee la región del mar y del sur.” 24 Dijo acerca de Aser: “¡Bendito

más que los hijos sea Aser! Sea querido por sus hermanos y moje su pie en aceite.

25 De hierro y bronce sean tus cerrojos, y tu fuerza sea como tus días.”

26 ¡No hay como el Dios de Jesurún! El cabalga sobre los cielos en tu ayuda, y

sobre las nubes en su majestad. 27 El eterno Dios es tu refugio, y abajo están los

brazos eternos. El echará de delante de ti al enemigo, diciendo: ‘¡Destruye!’ 28 Israel

habitará confiado; el manantial de Jacob estará solitario en tierra de grano y de vino

nuevo. También sus cielos gotearán rocío. 29 ¡Bienaventurado eres tú, oh Israel!

¿Quién como tú, oh pueblo salvo por Jehovah, escudo de tu socorro y espada de tu

excelencia? Tus enemigos tratarán de engañarte, pero tú pisotearás sus lugares

altos.”

Capítulo 34

1 Entonces subió Moisés de la llanura de Moab al monte Nebo, en la cumbre del

Pisga, que está frente a Jericó. Y Jehovah le mostró toda la tierra: desde Galaad

hasta Dan, 2 todo Neftalí, la tierra de Efraín y de Manasés, toda la tierra de Judá

hasta el mar Grande, 3 el Néguev y la llanura del valle de Jericó (la ciudad de las

palmeras), hasta Zoar. 4 Y Jehovah le dijo: “Esta es la tierra de la cual juré a

Abraham, a Isaac y a Jacob, diciendo: ‘A tus descendientes la daré.’ Yo te he

permitido que la mires con tus ojos, pero tú no cruzarás allá.”

5 Y allí murió Moisés, siervo de Jehovah, en la tierra de Moab, conforme al

dicho de Jehovah. 6 Y él lo sepultó en el valle, en la tierra de Moab, frente a Betpeor.

Nadie conoce su sepulcro, hasta el día de hoy. 7 Moisés tenía 120 años

cuando murió. Sus ojos nunca se debilitaron, ni perdió su vigor. 8 Los hijos de Israel

hicieron duelo por Moisés en las llanuras de Moab durante treinta días, hasta que se

cumplieron los días del llanto y de duelo por Moisés.

9 Y Josué hijo de Nun estaba lleno del espíritu de sabiduría, porque Moisés

había puesto sus manos sobre él. Así que los hijos de Israel le obedecieron e

hicieron como Jehovah había mandado a Moisés. 10 Nunca en Israel se levantó otro

profeta como Moisés, a quien Jehovah conociera cara a cara. 11 Nadie fue como él,

ni por todas las señales y prodigios que Jehovah le mandó hacer en la tierra de

Egipto contra el faraón, contra todos sus servidores y contra toda su tierra, 12 ni por

la mano poderosa y los hechos asombrosos, como los que Moisés hizo ante los ojos

de todo Israel.

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