SANTA BIBLIA
© 2003 ANTIGUO TESTAMENTO
VERSIÓN REINA-VALERA ACTUALIZADA
Basada en la Reina-Valera de 1909 y cotejada con diversas
traducciones y con los mejores textos en los idiomas
originales hebreo, arameo y griego
GÉNESIS
Capítulo 1
1 En el principio creó Dios los cielos y la tierra. 2 Y la tierra estaba sin orden y
vacía. Había tinieblas sobre la faz del océano, y el Espíritu de Dios se movía sobre la
faz de las aguas.
3 Entonces dijo Dios: “Sea la luz”, y fue la luz. 4 Dios vio que la luz era buena, y
separó Dios la luz de las tinieblas. 5 Dios llamó a la luz Día, y a las tinieblas llamó
Noche. Y fue la tarde y fue la mañana del primer día.
6 Entonces dijo Dios: “Haya una bóveda en medio de las aguas, para que separe
las aguas de las aguas.” 7 E hizo Dios la bóveda, y separó las aguas que están
debajo de la bóveda, de las aguas que están sobre la bóveda. Y fue así. 8 Dios llamó
a la bóveda Cielos. Y fue la tarde y fue la mañana del segundo día.
9 Entonces dijo Dios: “Reúnanse las aguas que están debajo del cielo en un solo
lugar, de modo que aparezca la parte seca.” Y fue así. 10 Llamó Dios a la parte seca
Tierra, y a la reunión de las aguas llamó Mares; y vio Dios que esto era bueno.
11 Después dijo Dios: “Produzca la tierra hierba, plantas que den semilla y árboles
frutales que den fruto, según su especie, cuya semilla esté en él, sobre la tierra.” Y
fue así. 12 La tierra produjo hierba, plantas que dan semilla según su especie, árboles
frutales cuya semilla está en su fruto, según su especie. Y vio Dios que esto era
bueno. 13 Y fue la tarde y fue la mañana del tercer día.
14 Entonces dijo Dios: “Haya lumbreras en la bóveda del cielo para distinguir el
día de la noche, para servir de señales, para las estaciones y para los días y los años.
15 Así sirvan de lumbreras para que alumbren la tierra desde la bóveda del cielo.” Y
fue así. 16 E hizo Dios las dos grandes lumbreras: la lumbrera mayor para dominar en
el día, y la lumbrera menor para dominar en la noche. Hizo también las estrellas.
17 Dios las puso en la bóveda del cielo para alumbrar sobre la tierra, 18 para dominar
en el día y en la noche, y para separar la luz de las tinieblas. Y vio Dios que esto era
bueno. 19 Y fue la tarde y fue la mañana del cuarto día.
20 Entonces dijo Dios: “Produzcan las aguas innumerables seres vivientes, y haya
aves que vuelen sobre la tierra, en la bóveda del cielo.” 21 Y creó Dios los grandes
animales acuáticos, todos los seres vivientes que se desplazan y que las aguas
produjeron, según su especie, y toda ave alada según su especie. Vio Dios que esto
era bueno, 22 y los bendijo Dios diciendo: “Sed fecundos y multiplicaos. Llenad las
aguas de los mares; y multiplíquense las aves en la tierra.” 23 Y fue la tarde y fue la
mañana del quinto día.
24 Entonces dijo Dios: “Produzca la tierra seres vivientes según su especie:
ganado, reptiles y animales de la tierra, según su especie.” Y fue así. 25 Hizo Dios los
animales de la tierra según su especie, el ganado según su especie y los reptiles de la
tierra según su especie. Y vio Dios que esto era bueno.
26 Entonces dijo Dios: “Hagamos al hombre a nuestra imagen, conforme a
nuestra semejanza, y tenga dominio sobre los peces del mar, las aves del cielo, el
ganado, y en toda la tierra, y sobre todo animal que se desplaza sobre la tierra.”
27 Creó, pues, Dios al hombre a su imagen; a imagen de Dios lo creó; hombre y
mujer los creó. 28 Dios los bendijo y les dijo: “Sed fecundos y multiplicaos. Llenad la
tierra; sojuzgadla y tened dominio sobre los peces del mar, las aves del cielo y todos
los animales que se desplazan sobre la tierra.”
29 Dios dijo además: “He aquí que os he dado toda planta que da semilla que
está sobre la superficie de toda la tierra, y todo árbol cuyo fruto lleva semilla; ellos
os servirán de alimento. 30 Y a todo animal de la tierra, a toda ave del cielo, y a todo
animal que se desplaza sobre la tierra, en que hay vida, toda planta les servirá de
alimento.” Y fue así.
31 Dios vio todo lo que había hecho, y he aquí que era muy bueno. Y fue la tarde
y fue la mañana del sexto día.
Capítulo 2
1 Así fueron terminados los cielos y la tierra y todos sus ocupantes. 2 El séptimo
día Dios había terminado la obra que hizo, y reposó en el séptimo día de toda la
obra que había hecho. 3 Por eso Dios bendijo y santificó el séptimo día, porque en él
reposó de toda su obra de creación que Dios había hecho.
4 Estos son los orígenes de los cielos y de la tierra, cuando fueron creados.
Cuando Jehovah Dios hizo la tierra y los cielos, 5 aún no había en la tierra ningún
arbusto del campo, ni había germinado ninguna planta del campo, porque Jehovah
Dios no había hecho llover sobre la tierra, ni había hombre para cultivarla. 6 Pero
subía de la tierra un vapor que regaba toda la superficie de la tierra. 7 Entonces
Jehovah Dios formó al hombre del polvo de la tierra. Sopló en su nariz aliento de
vida, y el hombre llegó a ser un ser viviente.
8 Y plantó Jehovah Dios un jardín en Edén, en el oriente, y puso allí al hombre
que había formado. 9 Jehovah Dios hizo brotar de la tierra toda clase de árboles
atractivos a la vista y buenos para comer; también en medio del jardín, el árbol de la
vida y el árbol del conocimiento del bien y del mal. 10 Un río salía de Edén para
regar el jardín, y de allí se dividía en cuatro brazos. 11 El nombre del primero era
Pisón. Este rodeaba toda la tierra de Havila, donde hay oro. 12 Y el oro de aquella
tierra es bueno. También hay allí ámbar y ónice. 13 El nombre del segundo río era
Guijón. Este rodeaba toda la tierra de Etiopía. 14 El nombre del tercer río era Tigris,
que corre al oriente de Asiria. Y el cuarto río era el Eufrates. 15 Tomó, pues,
Jehovah Dios al hombre y lo puso en el jardín de Edén, para que lo cultivase y lo
guardase.
16 Y Jehovah Dios mandó al hombre diciendo: “Puedes comer de todos los
árboles del jardín; 17 pero del árbol del conocimiento del bien y del mal no comerás,
porque el día que comas de él, ciertamente morirás.”
18 Dijo además Jehovah Dios: “No es bueno que el hombre esté solo; le haré
una ayuda idónea.” 19 Jehovah Dios, pues, formó de la tierra todos los animales del
campo y todas las aves del cielo, y los trajo al hombre para ver cómo los llamaría.
Lo que el hombre llamó a los animales, ése es su nombre. 20 El hombre puso
nombres a todo el ganado, a las aves del cielo y a todos los animales del campo.
Pero para Adán no halló ayuda que le fuera idónea.
21 Entonces Jehovah Dios hizo que sobre el hombre cayera un sueño profundo; y
mientras dormía, tomó una de sus costillas y cerró la carne en su lugar. 22 Y de la
costilla que Jehovah Dios tomó del hombre, hizo una mujer y la trajo al hombre.
23 Entonces dijo el hombre: “Ahora, ésta es hueso de mis huesos y carne de mi
carne. Esta será llamada Mujer, porque fue tomada del hombre.” 24 Por tanto, el
hombre dejará a su padre y a su madre, y se unirá a su mujer, y serán una sola
carne. 25 Estaban ambos desnudos, el hombre y su mujer, y no se avergonzaban.
Capítulo 3
1 Entonces la serpiente, que era el más astuto de todos los animales del campo
que Jehovah Dios había hecho, dijo a la mujer: — ¿De veras Dios os ha dicho: “No
comáis de ningún árbol del jardín”? 2 La mujer respondió a la serpiente: — Podemos
comer del fruto de los árboles del jardín. 3 Pero del fruto del árbol que está en medio
del jardín ha dicho Dios: “No comáis de él, ni lo toquéis, no sea que muráis.”
4 Entonces la serpiente dijo a la mujer: — Ciertamente no moriréis. 5 Es que Dios
sabe que el día que comáis de él, vuestros ojos serán abiertos, y seréis como Dios,
conociendo el bien y el mal.
6 Entonces la mujer vio que el árbol era bueno para comer, que era atractivo a la
vista y que era árbol codiciable para alcanzar sabiduría. Tomó, pues, de su fruto y
comió. Y también dio a su marido que estaba con ella, y él comió. 7 Y fueron
abiertos los ojos de ambos, y se dieron cuenta de que estaban desnudos. Entonces
cosieron hojas de higuera, y se hicieron ceñidores. 8 Cuando oyeron la voz de
Jehovah Dios que se paseaba en el jardín en el fresco del día, el hombre y su mujer
se escondieron de la presencia de Jehovah Dios entre los árboles del jardín.
9 Pero Jehovah Dios llamó al hombre y le preguntó: — ¿Dónde estás tú? 10 El
respondió: — Oí tu voz en el jardín y tuve miedo, porque estaba desnudo. Por eso
me escondí.
11 Le preguntó Dios: — ¿Quién te dijo que estabas desnudo? ¿Acaso has
comido del árbol del que te mandé que no comieses? 12 El hombre respondió: — La
mujer que me diste por compañera, ella me dio del árbol, y yo comí. 13 Entonces
Jehovah Dios dijo a la mujer: — ¿Por qué has hecho esto? La mujer dijo: — La
serpiente me engañó, y comí.
14 Entonces Jehovah Dios dijo a la serpiente: — Porque hiciste esto, serás
maldita entre todos los animales domésticos y entre todos los animales del campo.
Te arrastrarás sobre tu vientre y comerás polvo todos los días de tu vida. 15 Y
pondré enemistad entre ti y la mujer, y entre tu descendencia y su descendencia; ésta
te herirá en la cabeza, y tú le herirás en el talón.
16 A la mujer dijo: — Aumentaré mucho tu sufrimiento en el embarazo; con
dolor darás a luz a los hijos. Tu deseo te llevará a tu marido, y él se enseñoreará de
ti.
17 Y al hombre dijo: — Porque obedeciste la voz de tu mujer y comiste del
árbol del que te mandé diciendo: “No comas de él”, sea maldita la tierra por tu
causa. Con dolor comerás de ella todos los días de tu vida; 18 espinos y cardos te
producirá, y comerás plantas del campo. 19 Con el sudor de tu frente comerás el pan
hasta que vuelvas a la tierra, pues de ella fuiste tomado. Porque polvo eres y al
polvo volverás.
20 El hombre llamó el nombre de su mujer Eva, porque ella sería la madre de
todos los vivientes.
21 Luego Jehovah Dios hizo vestidos de piel para Adán y para su mujer, y los
vistió.
22 Y Jehovah Dios dijo: — He aquí que el hombre ha llegado a ser como uno de
nosotros, conociendo el bien y el mal. Ahora pues, que no extienda su mano, tome
también del árbol de la vida, y coma y viva para siempre. 23 Y Jehovah Dios lo
arrojó del jardín de Edén, para que labrase la tierra de la que fue tomado.
24 Expulsó, pues, al hombre y puso querubines al oriente del jardín de Edén, y una
espada incandescente que se movía en toda dirección, para guardar el camino al
árbol de la vida.
Capítulo 4
1 El hombre conoció a Eva su mujer, la cual concibió y dio a luz a Caín.
Entonces ella dijo: “¡He adquirido un varón de parte de Jehovah!” 2 Después dio a
luz a su hermano Abel. Y Abel fue pastor de ovejas, y Caín labrador de la tierra.
3 Aconteció después de un tiempo que Caín trajo, del fruto de la tierra, una
ofrenda a Jehovah. 4 Abel también trajo una ofrenda de los primerizos de sus ovejas,
lo mejor de ellas. Y Jehovah miró con agrado a Abel y su ofrenda, 5 pero no miró
con agrado a Caín ni su ofrenda. Por eso Caín se enfureció mucho, y decayó su
semblante.
6 Entonces Jehovah dijo a Caín: — ¿Por qué te has enfurecido? ¿Por qué ha
decaído tu semblante? 7 Si haces lo bueno, ¿no serás enaltecido? Pero si no haces lo
bueno, el pecado está a la puerta y te seducirá; pero tú debes enseñorearte de él.
8 Caín habló con su hermano Abel. Y sucedió que estando juntos en el campo,
Caín se levantó contra su hermano Abel y lo mató.
9 Entonces Jehovah preguntó a Caín: — ¿Dónde está tu hermano Abel? Y
respondió: — No sé. ¿Soy yo acaso el guarda de mi hermano? 10 Le preguntó: —
¿Qué has hecho? La voz de la sangre de tu hermano clama a mí desde la tierra.
11 Ahora pues, maldito seas tú, lejos de la tierra que abrió su boca para recibir de tu
mano la sangre de tu hermano. 12 Cuando trabajes la tierra, ella no te volverá a dar
su fuerza. Y serás errante y fugitivo en la tierra.
13 Caín dijo a Jehovah: — ¡Grande es mi castigo para ser soportado! 14 He aquí
que me echas hoy de la faz de la tierra, y me esconderé de tu presencia. Seré
errante y fugitivo en la tierra, y sucederá que cualquiera que me halle me matará.
15 Jehovah le respondió: — No será así. Cualquiera que mate a Caín será castigado
siete veces. Entonces Jehovah puso una señal sobre Caín, para que no lo matase
cualquiera que lo hallase.
16 Así partió Caín de delante de Jehovah, y habitó en la tierra de Nod, al oriente
de Edén. 17 Caín conoció a su mujer, y ella concibió y dio a luz a Enoc. Caín edificó
una ciudad a la cual llamó según el nombre de su hijo Enoc. 18 A Enoc le nació Irad.
E Irad engendró a Mejuyael. Mejuyael engendró a Metusael. Y Metusael engendró
a Lamec.
19 Lamec tomó para sí dos mujeres. El nombre de la una fue Ada; y el nombre
de la otra, Zila. 20 Ada dio a luz a Jabal, quien llegó a ser el padre de los que habitan
en tiendas y crían ganado. 21 El nombre de su hermano fue Jubal, quien llegó a ser
padre de todos los que tocan el arpa y la flauta. 22 Zila también dio a luz a Tubalcaín,
maestro de todos los que trabajan el bronce y el hierro. Y la hermana de
Tubal-caín fue Naama.
23 Entonces Lamec dijo a sus mujeres: “Ada y Zila, oíd mi voz. Oh mujeres de
Lamec, escuchad mi dicho: Yo maté a un hombre, porque me hirió; maté a un
muchacho, porque me golpeó. 24 Si Caín ha de ser vengado siete veces, Lamec lo
será setenta y siete veces.”
25 Adán conoció de nuevo a su mujer, y ella dio a luz un hijo y llamó su nombre
Set, diciendo: “Porque Dios me ha sustituido otro hijo en lugar de Abel, a quien
mató Caín.” 26 A Set también le nació un hijo, y llamó su nombre Enós. Entonces se
comenzó a invocar el nombre de Jehovah.
Capítulo 5
1 Este es el libro de los descendientes de Adán: Cuando Dios creó al hombre, lo
hizo a semejanza de Dios. 2 Hombre y mujer los creó, y los bendijo. Y el día que
fueron creados, llamó el nombre de ellos Hombre. 3 Cuando Adán tenía 130 años,
engendró un hijo a su semejanza, conforme a su imagen, y llamó su nombre Set.
4 Los años que vivió Adán después de engendrar a Set fueron 800, y engendró hijos
e hijas. 5 Todos los años que vivió Adán fueron 930, y murió.
6 Cuando Set tenía 105 años, engendró a Enós. 7 Set vivió después de
engendrar a Enós 807 años, y engendró hijos e hijas. 8 Todos los años de Set fueron
912, y murió. 9 Cuando Enós tenía 90 años, engendró a Cainán. 10 Enós vivió
después de engendrar a Cainán 815 años, y engendró hijos e hijas. 11 Todos los
años de Enós fueron 905, y murió. 12 Cuando Cainán tenía 70 años, engendró a
Mahalaleel. 13 Cainán vivió después de engendrar a Mahalaleel 840 años, y
engendró hijos e hijas. 14 Todos los años de Cainán fueron 910, y murió. 15 Cuando
Mahalaleel tenía 65 años, engendró a Jared. 16 Mahalaleel vivió después de
engendrar a Jared 830 años, y engendró hijos e hijas. 17 Todos los años de
Mahalaleel fueron 895, y murió. 18 Cuando Jared tenía 162 años, engendró a Enoc.
19 Jared vivió después de engendrar a Enoc 800 años, y engendró hijos e hijas.
20 Todos los años de Jared fueron 962, y murió.
21 Cuando Enoc tenía 65 años, engendró a Matusalén. 22 Enoc caminó con Dios
300 años después de engendrar a Matusalén, y engendró hijos e hijas. 23 Todos los
años de Enoc fueron 365 años. 24 Caminó, pues, Enoc con Dios y desapareció,
porque Dios lo llevó consigo.
25 Cuando Matusalén tenía 187 años, engendró a Lamec. 26 Matusalén vivió
después de engendrar a Lamec 782 años, y engendró hijos e hijas. 27 Todos los
años de Matusalén fueron 969, y murió.
28 Cuando Lamec tenía 182 años, engendró un hijo, 29 y llamó su nombre Noé
diciendo: “Este nos aliviará de nuestras obras y de la penosa labor de nuestras
manos, a causa de la tierra que Jehovah maldijo.” 30 Lamec vivió después de
engendrar a Noé 595 años, y engendró hijos e hijas. 31 Todos los años de Lamec
fueron 777, y murió. 32 Cuando Noé tenía 500 años, engendró a Sem, a Cam y a
Jafet.
Capítulo 6
1 Aconteció que cuando los hombres comenzaron a multiplicarse sobre la faz de
la tierra, les nacieron hijas. 2 Y viendo los hijos de Dios que las hijas de los hombres
eran bellas, tomaron para sí mujeres, escogiendo entre todas.
3 Entonces Jehovah dijo: “No contenderá para siempre mi espíritu con el
hombre, por cuanto él es carne, y su vida será de 120 años.”
4 En aquellos días había gigantes en la tierra, y aun después, cuando se unieron
los hijos de Dios con las hijas de los hombres y les nacieron hijos. Ellos eran los
héroes que desde la antigüedad fueron hombres de renombre. 5 Jehovah vio que la
maldad del hombre era mucha en la tierra, y que toda tendencia de los pensamientos
de su corazón era de continuo sólo al mal.
6 Entonces Jehovah lamentó haber hecho al hombre en la tierra, y le dolió en su
corazón. 7 Y dijo Jehovah: “Arrasaré de la faz de la tierra los seres que he creado,
desde el hombre hasta el ganado, los reptiles y las aves del cielo; porque lamento
haberlos hecho.”
8 Pero Noé halló gracia ante los ojos de Jehovah. 9 Esta es la historia de Noé:
Noé era un hombre justo y cabal en su generación; Noé caminaba con Dios. 10 Noé
engendró tres hijos: Sem, Cam y Jafet.
11 La tierra estaba corrompida delante de Dios; estaba llena de violencia. 12 Dios
miró la tierra, y he aquí que estaba corrompida, porque toda carne había
corrompido su camino sobre la tierra.
13 Entonces Dios dijo a Noé: “He decidido el final de toda carne, porque la
tierra está llena de violencia por culpa de ellos. He aquí que los destruiré junto con la
tierra. 14 Hazte un arca de madera de árbol conífero. Haz compartimentos al arca, y
cúbrela con brea por dentro y por fuera. 15 Hazla de esta manera: de 300 codos de
largo, 50 codos de ancho y 30 codos de alto. 16 Hazle una claraboya y termínala a
un codo de la parte alta. La puerta del arca estará a uno de sus lados. Construye
también un piso bajo, uno intermedio y uno superior. 17 Porque he aquí, yo voy a
traer un diluvio de aguas sobre la tierra, para destruir toda carne en la cual hay
aliento de vida debajo del cielo. Todo lo que hay en la tierra morirá. 18 Pero
estableceré mi pacto contigo. Entraréis en el arca tú, tus hijos, tu mujer y las mujeres
de tus hijos contigo. 19 De todo ser viviente, de toda carne, meterás en el arca dos
de cada especie, para que sobrevivan contigo. Serán macho y hembra: 20 de las aves
según su especie; del ganado según su especie; de todo animal que se desplaza en
la tierra, según su especie. Dos de cada especie vendrán a ti para sobrevivir.
21 Toma contigo toda clase de alimentos para comer, y almacénalos para que te
sirvan de comida a ti y a ellos.”
22 Y Noé hizo conforme a todo lo que Dios le mandó; así lo hizo.
Capítulo 7
1 Entonces Jehovah dijo a Noé: “Entra en el arca tú, y toda tu familia, porque he
visto que tú eres justo delante de mí en esta generación. 2 De todo animal limpio
toma contigo siete parejas, el macho y su hembra; pero de los animales que no son
limpios sólo una pareja, el macho y su hembra. 3 De las aves del cielo toma también
siete parejas, macho y hembra, para preservar la especie sobre la faz de la tierra.
4 Porque después de siete días yo haré llover sobre la tierra durante cuarenta días y
cuarenta noches, y arrasaré de la faz de la tierra todo ser viviente que he hecho.”
5 Y Noé hizo conforme a todo lo que Jehovah le mandó. 6 Noé tenía 600 años
cuando vino el diluvio de aguas sobre la tierra. 7 Noé entró en el arca, y con él sus
hijos, su mujer y las mujeres de sus hijos, por causa de las aguas del diluvio. 8 De los
animales limpios y de los animales no limpios, de las aves y de todo lo que se
desplaza sobre la tierra, 9 de dos en dos entraron en el arca con Noé, macho y
hembra, como Dios había mandado a Noé. 10 Y sucedió que a los siete días vinieron
sobre la tierra las aguas del diluvio.
11 El día 17 del mes segundo del año 600 de la vida de Noé, en este día fueron
rotas todas las fuentes del gran océano y fueron abiertas las ventanas de los cielos.
12 Y hubo lluvia sobre la tierra durante cuarenta días y cuarenta noches.
13 En este mismo día entraron en el arca Noé, sus hijos Sem, Cam y Jafet, la
mujer de Noé y las tres mujeres de sus hijos con ellos. 14 Entraron ellos y todos los
animales según su especie, todos los animales domésticos según su especie, todos
los animales que se desplazan sobre la tierra según su especie, todas las aves según
su especie, y todo pájaro, todo lo que tiene alas. 15 Y vinieron al arca, a Noé, de
dos en dos, de todos los seres que respiran. 16 Vinieron macho y hembra de todo
animal, como Dios le había mandado. Y Jehovah le cerró la puerta.
17 El diluvio duró cuarenta días sobre la tierra. Las aguas crecieron y levantaron
el arca, y se elevó sobre la tierra. 18 Las aguas crecieron y se incrementaron tanto
sobre la tierra que el arca flotaba sobre la superficie de las aguas. 19 Las aguas
subieron tanto sobre la tierra que las montañas más altas debajo de todos los cielos
fueron cubiertas. 20 Las montañas fueron cubiertas, y las aguas crecieron quince
codos por encima.
21 Y murió todo ser que se desplaza sobre la tierra, tanto las aves como el
ganado, las fieras, los animales que se desplazan sobre la tierra y todos los hombres.
22 Murió todo cuanto tenía aliento de vida en sus narices, todo lo que había en la
tierra seca. 23 Así fue arrasado de la faz de la tierra todo ser viviente. Fueron
arrasados de la tierra desde el hombre hasta el ganado, los reptiles y las aves del
cielo. Sólo quedaron Noé y los que estaban con él en el arca. 24 Y las aguas
prevalecieron sobre la tierra durante 150 días.
Capítulo 8
1 Dios se acordó de Noé y de todos los animales y todo el ganado que estaban
con él en el arca, e hizo soplar un viento sobre la tierra, y las aguas disminuyeron.
2 Fueron cerradas las fuentes del océano y las ventanas de los cielos, y se detuvo la
lluvia de los cielos. 3 Las aguas decrecían gradualmente sobre la tierra, y después de
150 días las aguas habían menguado.
4 El día 17 del mes séptimo se asentó el arca sobre los montes de Ararat, 5 y las
aguas siguieron decreciendo hasta el mes décimo. El primer día del mes décimo se
hicieron visibles las cumbres de las montañas.
6 Y sucedió que cuarenta días después Noé abrió la ventana del arca que había
hecho, 7 y envió un cuervo que iba y venía hasta que las aguas se secaron sobre la
tierra. 8 También envió una paloma para ver si las aguas habían disminuido sobre la
superficie de la tierra. 9 La paloma no halló donde asentar la planta de su pie y volvió
a él, al arca, porque las aguas todavía cubrían la superficie de toda la tierra.
Entonces él extendió su mano, la tomó y la hizo entrar consigo en el arca. 10 Esperó
aún otros siete días y volvió a enviar la paloma fuera del arca. 11 La paloma volvió a
él al atardecer, y he aquí que traía una hoja verde de olivo en el pico. Así entendió
Noé que las aguas habían disminuido sobre la tierra. 12 Esperó aún otros siete días y
envió la paloma, la cual no volvió más a él.
13 Y sucedió que el primer día del mes primero del año 601 de Noé se secaron
las aguas sobre la tierra. Noé quitó la cubierta del arca y miró, y he aquí que la
superficie de la tierra estaba seca. 14 El día 27 del mes segundo quedó seca la tierra.
15 Entonces dijo Dios a Noé: 16 “ Sal del arca tú, tu mujer, tus hijos y las mujeres
de tus hijos contigo. 17 Saca todos los animales de toda clase que están contigo: las
aves, el ganado y los reptiles que se desplazan sobre la tierra. Que se esparzan por
la tierra, que sean fecundos y que se multipliquen sobre la tierra.” 18 Entonces
salieron del arca Noé, sus hijos, su mujer y las mujeres de sus hijos con él, 19 y
todos los animales, todos los reptiles, todas las aves y todo lo que se desplaza sobre
la tierra, según sus familias.
20 Entonces edificó Noé un altar a Jehovah, y tomando de todo cuadrúpedo
limpio y de toda ave limpia, ofreció holocaustos sobre el altar. 21 Jehovah percibió el
grato olor, y dijo Jehovah en su corazón: “No volveré jamás a maldecir la tierra por
causa del hombre, porque el instinto del corazón del hombre es malo desde su
juventud. Tampoco volveré a destruir todo ser viviente, como he hecho. 22 Mientras
exista la tierra, no cesarán la siembra y la siega, el frío y el calor, el verano y el
invierno, el día y la noche.”
Capítulo 9
1 Entonces Dios bendijo a Noé y a sus hijos, y les dijo: “Sed fecundos,
multiplicaos y llenad la tierra. 2 El temor y el miedo de vosotros estará en todos los
animales de la tierra, en todas las aves del cielo, en todo lo que se desplaza en la
tierra y en todos los peces del mar. En vuestras manos son entregados. 3 Todo lo
que se desplaza y vive os servirá de alimento. Del mismo modo que las plantas, os lo
doy todo. 4 Pero no comeréis carne con su vida, es decir, su sangre. 5 Porque
ciertamente por vuestra propia sangre pediré cuentas. Pediré cuentas a todo animal
y al hombre. Yo pediré cuentas a cada uno por la vida del hombre. 6 El que derrame
sangre de hombre, su sangre será derramada por hombre; porque a imagen de Dios
él hizo al hombre. 7 Sed vosotros fecundos y multiplicaos. Reproducíos en la tierra y
multiplicaos en ella.”
8 Entonces Dios habló a Noé y a sus hijos con él, diciendo: 9 “He aquí que yo
establezco mi pacto con vosotros, con vuestros descendientes después de vosotros
10 y con todo ser viviente que está con vosotros: aves, ganado y todos los animales
de la tierra que están con vosotros; todos los que salieron del arca, todos los
animales de la tierra. 11 Yo establezco mi pacto con vosotros: Ninguna carne volverá
a ser exterminada jamás por las aguas del diluvio, ni habrá otra vez diluvio para
destruir la tierra.”
12 Y dijo Dios: “Esta será la señal del pacto que establezco entre yo y vosotros,
y todo ser viviente que está con vosotros, por generaciones, para siempre: 13 Yo
pongo mi arco en las nubes como señal del pacto que hago entre yo y la tierra. 14 Y
sucederá que cuando yo haga aparecer nubes sobre la tierra, entonces el arco se
dejará ver en las nubes. 15 Me acordaré de mi pacto que existe entre yo y vosotros,
y todo ser viviente de toda clase, y las aguas no serán más un diluvio para destruir
toda carne. 16 Cuando el arco aparezca en las nubes, yo lo veré para acordarme del
pacto perpetuo entre Dios y todo ser viviente de toda clase que está sobre la tierra.”
17 Entonces Dios dijo a Noé: “Esta será la señal del pacto que establezco entre yo y
toda carne que está sobre la tierra.”
18 Los hijos de Noé que salieron del arca fueron: Sem, Cam y Jafet. Cam fue el
padre de Canaán. 19 Estos tres fueron los hijos de Noé, y a partir de ellos fue
poblada toda la tierra. 20 Entonces Noé comenzó a cultivar la tierra y plantó una
viña. 21 Y bebiendo el vino, se embriagó y quedó desnudo en medio de su tienda.
22 Cam, el padre de Canaán, vio la desnudez de su padre y lo contó a sus dos
hermanos que estaban fuera. 23 Entonces Sem y Jafet tomaron un manto, lo pusieron
sobre sus propios hombros, y yendo hacia atrás, cubrieron la desnudez de su padre.
Como tenían vuelta la cara, ellos no vieron la desnudez de su padre.
24 Cuando Noé se despertó de su embriaguez y se enteró de lo que le había
hecho su hijo menor, 25 dijo: “Maldito sea Canaán. Sea el siervo de los siervos de
sus hermanos.” 26 Dijo además: “Bendito sea Jehovah, el Dios de Sem, y sea
Canaán su siervo. 27 Engrandezca Dios a Jafet y habite en las tiendas de Sem, y sea
Canaán su siervo.”
28 Noé vivió después del diluvio 350 años. 29 Todos los años de Noé fueron
950, y murió.
Capítulo 10
1 Estos son los descendientes de los hijos de Noé: Sem, Cam y Jafet, a quienes
les nacieron hijos después del diluvio: 2 Los hijos de Jafet fueron: Gomer, Magog,
Madai, Javán, Tubal, Mesec y Tiras. 3 Los hijos de Gomer fueron: Asquenaz, Rifat y
Togarma. 4 Los hijos de Javán fueron: Elisa, Tarsis, Quitim y Rodanim. 5 A partir de
éstos fueron pobladas las costas de las naciones, según sus territorios, cada una
según su idioma, conforme a sus familias en sus naciones.
6 Los hijos de Cam fueron: Cus, Mizraim, Fut y Canaán. 7 Los hijos de Cus
fueron: Seba, Havila, Sabta, Raama y Sabteca. Los hijos de Raama fueron Seba y
Dedán. 8 Cus engendró a Nimrod, quien comenzó a ser poderoso en la tierra. 9 El
fue un vigoroso cazador delante de Jehovah, por lo cual se suele decir: “Como
Nimrod, el vigoroso cazador delante de Jehovah.” 10 Al principio, su reino abarcaba
Babel, Erec, Acad y Calne, en la tierra de Sinar. 11 De aquella tierra salió para Asiria
y edificó Nínive, Ciudad Rejobot, Cálaj 12 y Resén, entre Nínive y Cálaj. Esta es una
gran ciudad. 13 Mizraim engendró a los ludeos, a los anameos, a los lehabitas, a los
naftujitas, 14 a los patruseos, a los caslujitas (de los cuales salieron los filisteos) y a
los caftoreos.
15 Canaán engendró a Sidón su primogénito y a Het, 16 al jebuseo, al amorreo, al
gergeseo, 17 al heveo, al araqueo, al sineo, 18 al arvadeo, al zemareo y al hamateo.
Después se dispersaron los clanes de los cananeos. 19 La frontera de los cananeos
abarcaba desde Sidón hasta Gaza en dirección de Gerar; seguía en dirección de
Sodoma, Gomorra, Adma y Zeboím, y continuaba hasta Lasa. 20 Tales son los hijos
de Cam, según sus familias, según sus idiomas, en sus territorios y en sus naciones.
21 También le nacieron hijos a Sem, padre de todos los hijos de Heber y
hermano mayor de Jafet. 22 Los hijos de Sem fueron: Elam, Asur, Arfaxad, Lud y
Aram. 23 Los hijos de Aram fueron: Uz, Hul, Geter y Mas. 24 Arfaxad engendró a
Sélaj, y Sélaj engendró a Heber. 25 A Heber le nacieron dos hijos: El nombre del
primero fue Peleg, porque en sus días fue dividida la tierra. El nombre de su
hermano fue Joctán. 26 Joctán engendró a Almodad, a Selef, a Hazar-mávet, a Jéraj,
27 a Adoram, a Uzal, a Dicla, 28 a Obal, a Abimael, a Seba, 29 a Ofir, a Havila y a
Jobab. Todos éstos fueron hijos de Joctán. 30 El área que habitaron abarcó desde
Mesa hasta las inmediaciones de Sefar, en la región montañosa al oriente. 31 Estos
fueron los hijos de Sem según sus familias, según sus idiomas, en sus territorios y en
sus naciones. 32 Estas fueron las familias de los hijos de Noé, según sus
descendientes y sus naciones. De éstos proceden las naciones de la tierra, después
del diluvio.
Capítulo 11
1 Toda la tierra tenía un solo idioma y las mismas palabras. 2 Pero aconteció que
al emigrar del oriente, encontraron una llanura en la tierra de Sinar y se establecieron
allí. 3 Entonces se dijeron unos a otros: “Venid, hagamos adobes y quemémoslos con
fuego.” Así empezaron a usar ladrillo en lugar de piedra, y brea en lugar de mortero.
4 Y dijeron: “Venid, edifiquémonos una ciudad y una torre cuya cúspide llegue al
cielo. Hagámonos un nombre, no sea que nos dispersemos sobre la faz de toda la
tierra.”
5 Jehovah descendió para ver la ciudad y la torre que edificaban los hombres.
6 Entonces dijo Jehovah: “He aquí que este pueblo está unido, y todos hablan el
mismo idioma. Esto es lo que han comenzado a hacer, y ahora nada les impedirá
hacer lo que se proponen. 7 Vamos, pues, descendamos y confundamos allí su
lenguaje, para que nadie entienda lo que dice su compañero.” 8 Así los dispersó
Jehovah de allí sobre la faz de toda la tierra, y dejaron de edificar la ciudad. 9 Por
tanto, el nombre de dicha ciudad fue Babel, porque Jehovah confundió allí el
lenguaje de toda la tierra, y desde allí los dispersó sobre la faz de toda la tierra.
10 Estos son los descendientes de Sem: Cuando Sem tenía 100 años, engendró a
Arfaxad, dos años después del diluvio. 11 Sem vivió después que engendró a
Arfaxad 500 años, y engendró hijos e hijas. 12 Cuando Arfaxad tenía 35 años,
engendró a Sélaj. 13 Arfaxad vivió después que engendró a Sélaj 403 años, y
engendró hijos e hijas. 14 Cuando Sélaj tenía 30 años, engendró a Heber. 15 Sélaj
vivió después que engendró a Heber 403 años, y engendró hijos e hijas. 16 Cuando
Heber tenía 34 años, engendró a Peleg. 17 Heber vivió después que engendró a
Peleg 430 años, y engendró hijos e hijas. 18 Cuando Peleg tenía 30 años, engendró a
Reu. 19 Peleg vivió después que engendró a Reu 209 años, y engendró hijos e hijas.
20 Cuando Reu tenía 32 años, engendró a Serug. 21 Reu vivió después que engendró
a Serug 207 años, y engendró hijos e hijas. 22 Cuando Serug tenía 30 años,
engendró a Nacor. 23 Serug vivió después que engendró a Nacor 200 años, y
engendró hijos e hijas. 24 Cuando Nacor tenía 29 años, engendró a Taré. 25 Nacor
vivió después que engendró a Taré 119 años, y engendró hijos e hijas. 26 Cuando
Taré tenía 70 años, engendró a Abram, a Nacor y a Harán.
27 Estos son los descendientes de Taré: Taré engendró a Abram, a Nacor y a
Harán; y Harán engendró a Lot. 28 Harán murió antes que su padre Taré, en el lugar
donde había nacido, en Ur de los caldeos. 29 Abram y Nacor tomaron mujeres para
sí. El nombre de la mujer de Abram fue Sarai; y el nombre de la mujer de Nacor fue
Milca, hija de Harán, padre de Milca y de Isca. 30 Y Sarai era estéril y no tenía
hijos. 31 Taré tomó a su hijo Abram, a su nieto Lot hijo de Harán, a Sarai su nuera,
mujer de su hijo Abram, y partió con ellos de Ur de los caldeos para ir a la tierra de
Canaán. Y fueron hasta Harán y se establecieron allí. 32 Taré vivió 205 años, y murió
Taré en Harán.
Capítulo 12
1 Entonces Jehovah dijo a Abram: “Vete de tu tierra, de tu parentela y de la casa
de tu padre, a la tierra que te mostraré. 2 Yo haré de ti una gran nación. Te
bendeciré y engrandeceré tu nombre, y serás bendición. 3 Bendeciré a los que te
bendigan, y a los que te maldigan maldeciré. Y en ti serán benditas todas las familias
de la tierra.”
4 Abram se fue, como Jehovah le había dicho, y Lot fue con él. Abram tenía 75
años cuando salió de Harán. 5 Abram tomó a Sarai su mujer, a Lot su sobrino y
todos los bienes que habían acumulado y a las personas que habían adquirido en
Harán; y partieron hacia la tierra de Canaán. Después llegaron a la tierra de Canaán,
6 y Abram atravesó aquella tierra hasta la encina de Moré, en las inmediaciones
de Siquem. Los cananeos estaban entonces en la tierra. 7 Y se apareció Jehovah a
Abram y le dijo: “A tu descendencia daré esta tierra.” Y él edificó allí un altar a
Jehovah, quien se le había aparecido. 8 Después se trasladó a la región montañosa al
oriente de Betel y extendió allí su tienda, entre Betel al oeste y Hai al este. Allí
edificó un altar a Jehovah e invocó el nombre de Jehovah. 9 Después partió de allí y
se dirigió progresivamente hacia el Néguev.
10 Hubo hambre en la tierra, y Abram descendió a Egipto para residir allí, pues
el hambre era grande en la tierra. 11 Y aconteció que cuando estaba por llegar a
Egipto, dijo a Sarai su mujer: “He aquí, reconozco que tú eres una mujer bella. 12 Y
puede suceder que al verte, los egipcios digan: ‘Es su mujer’, y me maten a mí, y a ti
te conserven la vida. 13 Di, por favor, que eres mi hermana, para que me vaya bien
por tu causa y mi vida sea conservada por causa de ti.”
14 Y aconteció que cuando Abram entró en Egipto, los egipcios vieron que la
mujer era muy bella. 15 También la vieron los ministros del faraón, y la alabaron ante
él. Y la mujer fue llevada al palacio del faraón, 16 quien favoreció a Abram por causa
de ella. Este obtuvo ovejas, vacas, asnos, siervos, siervas, asnas y camellos.
17 Entonces Jehovah afligió al faraón y a su familia con grandes plagas por causa de
Sarai, mujer de Abram. 18 Y el faraón llamó a Abram y le dijo: “¿Por qué me has
hecho esto? ¿Por qué no me declaraste que era tu mujer? 19 ¿Por qué dijiste: ‘Es mi
hermana’, poniéndome en ocasión de tomarla para mí por mujer? Ahora pues, aquí
está tu mujer. Tómala y vete.” 20 Entonces el faraón dio órdenes a sus hombres con
respecto a Abram. Y éstos lo enviaron a él con su mujer y con todo lo que tenía.
Capítulo 13
1 Abram subió de Egipto hacia el Néguev, él con su mujer y con todo lo que
tenía; y Lot iba con él. 2 Abram era muy rico en ganado, en plata y en oro. 3 Volvió a
sus viajes desde el Néguev hacia Betel, hasta el lugar donde su tienda había estado
al comienzo, entre Betel y Hai, 4 el lugar del altar que había hecho allí anteriormente.
Y Abram invocó allí el nombre de Jehovah.
5 También Lot, que iba con Abram, tenía ovejas, vacas y tiendas. 6 Pero la tierra
no bastaba para que habitasen juntos. Sus posesiones eran muchas, y no podían
habitar juntos. 7 Entonces surgió una contienda entre los pastores del ganado de
Abram y los pastores del ganado de Lot. En aquel entonces los cananeos y los
ferezeos habitaban en la tierra. 8 Entonces Abram dijo a Lot: “Por favor, no haya
contiendas entre tú y yo, ni entre mis pastores y tus pastores, porque somos
parientes. 9 ¿No está delante de ti toda la tierra? Por favor, sepárate de mí. Si tú vas
a la izquierda, yo iré a la derecha; y si tú vas a la derecha, yo iré a la izquierda.”
10 Lot alzó los ojos y vio toda la llanura del Jordán, la cual era toda tierra de
regadío, como un jardín de Jehovah, como la tierra de Egipto, como la entrada de
Zoar, antes de que Jehovah destruyera Sodoma y Gomorra. 11 Lot eligió para sí
toda la llanura del Jordán, y partió Lot hacia el oriente. Así se separaron el uno del
otro. 12 Abram habitó en la tierra de Canaán, y Lot habitó en las ciudades de la
llanura y fue instalando sus tiendas hasta Sodoma. 13 Los hombres de Sodoma eran
malos y muy pecadores contra Jehovah.
14 Jehovah dijo a Abram, después que Lot se había separado de él: “Alza tus
ojos y mira desde el lugar donde estás, hacia el norte, el sur, el este y el oeste.
15 Porque toda la tierra que ves te la daré a ti y a tu descendencia, para siempre.
16 Yo haré que tu descendencia sea como el polvo de la tierra. Si alguien puede
contar el polvo de la tierra, también tu descendencia podrá ser contada.
17 Levántate, anda a lo largo y a lo ancho de la tierra, porque a ti te la daré.”
18 Entonces Abram trasladó su tienda, se fue y moró en el encinar de Mamre, que
está en Hebrón, y allí edificó un altar
a Jehovah.
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