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ISAÍAS
Capítulo 54
1 “ ¡Alégrate, oh estéril que nunca has dado a luz! Prorrumpe en cánticos y grita
de júbilo, tú que nunca tuviste dolores de parto. Porque más son los hijos de la
desolada que los de la desposada”, ha dicho Jehovah. 2 “ Ensancha el sitio de tu
tienda, y sean extendidos los tapices de tus moradas. No te limites; alarga tus
cuerdas y afirma tus estacas. 3 Porque vas a extenderte a la derecha y a la izquierda;
tus descendientes herederán naciones y habitarán las ciudades desoladas. 4 “No
temas, porque no serás avergonzada; no seas confundida, porque no serás
afrentada. Pues te olvidarás de la vergüenza de tu juventud, y de la afrenta de tu
viudez no tendrás más memoria. 5 Porque tu marido es tu Hacedor; Jehovah de los
Ejércitos es su nombre. Tu Redentor, el Santo de Israel, será llamado Dios de toda
la tierra.
6 Porque Jehovah te ha llamado como a una mujer abandonada y triste de
espíritu, como a la esposa de la juventud que ha sido repudiada, dice tu Dios. 7 Por
un breve momento te dejé, pero con gran compasión te recogeré. 8 Al desbordarse
mi ira, escondí de ti mi rostro por un momento; pero con misericordia eterna me
compadeceré de ti, dice tu Redentor Jehovah. 9 Esto será para mí como en los días
de Noé: Como juré que las aguas de Noé nunca más pasarían sobre la tierra, así he
jurado que no me enojaré contra ti, ni te reprenderé. 10 Aunque los montes se
debiliten y las colinas se derrumben, mi misericordia no se apartará de ti. Mi pacto
de paz será inconmovible, ha dicho Jehovah, quien tiene compasión de ti.
11 “ ¡Pobrecita, fatigada por la tempestad y sin consuelo! He aquí que yo
asentaré tus piedras sobre turquesas y pondré tus cimientos sobre zafiros. 12 Haré
tus almenas de rubíes y tus puertas de berilo; y todo tu muro alrededor, de piedras
preciosas. 13 “ Todos tus hijos serán enseñados por Jehovah, y grande será la paz de
tus hijos. 14 En justicia estarás afirmada. Estarás apartada de la opresión, la cual no
temerás; y lejos del terror, el cual no se acercará a ti. 15 Si alguno te ataca
ferozmente, no será de mi parte; quien te ataque caerá ante ti. 16 He aquí, yo he
creado al herrero que sopla los carbones en el fuego y que saca una herramienta
para su trabajo; también yo he creado al destructor para destruir. 17 No prosperará
ninguna herramienta que sea fabricada contra ti. Tú condenarás toda lengua que
se levante contra ti en el juicio. Esta es la heredad de los siervos de Jehovah, y su
vindicación de parte mía”, dice Jehovah.
Capítulo 55
1 “ Oh, todos los sedientos, ¡venid a las aguas! Y los que no tienen dinero,
¡venid, comprad y comed! Venid, comprad sin dinero y sin precio, vino y leche.
2 ¿Por qué gastáis el dinero en lo que no es pan, y vuestro trabajo en lo que no
satisface? Oídme atentamente y comed del bien, y vuestra alma se deleitará con
manjares. 3 Inclinad vuestros oídos y venid a mí; escuchad, y vivirá vuestra alma. Yo
haré con vosotros un pacto eterno, las fieles misericordias demostradas a David.
4 He aquí que yo lo he puesto como testigo a los pueblos, como jefe y comandante
de los pueblos. 5 He aquí, llamarás a naciones que no conocías, y naciones que no te
conocían correrán hacia ti, por causa de Jehovah tu Dios, el Santo de Israel, que te
ha llenado de gloria.”
6 ¡Buscad a Jehovah mientras puede ser hallado! ¡Llamadle en tanto que está
cercano! 7 Deje el impío su camino, y el hombre inicuo sus pensamientos. Vuélvase a
Jehovah, quien tendrá de él misericordia; y a nuestro Dios, quien será amplio en
perdonar. 8 “Porque mis pensamientos no son vuestros pensamientos, ni vuestros
caminos son mis caminos, dice Jehovah. 9 Como son más altos los cielos que la
tierra, así mis caminos son más altos que vuestros caminos, y mis pensamientos más
altos que vuestros pensamientos. 10 Porque como la lluvia y la nieve descienden del
cielo y no vuelven allá sino después de haber saciado la tierra y de haberla hecho
germinar, producir y dar semilla al que siembra y pan al que come, 11 así será mi
palabra que sale de mi boca: No volverá a mí vacía, sino que hará lo que yo quiero,
y será prosperada en aquello para lo cual la envié. 12 Ciertamente, con alegría
saldréis y en paz os iréis. Los montes y las colinas irrumpirán en cánticos delante de
vosotros, y todos los árboles del campo aplaudirán. 13 En lugar del espino crecerá el
ciprés; y en lugar de la ortiga, el mirto. Esto servirá de renombre a Jehovah, y de
señal eterna que nunca será borrada.”
Capítulo 56
1 Así ha dicho Jehovah: “Guardad el derecho y practicad la justicia; porque mi
salvación está próxima a venir, y mi justicia pronta a ser revelada. 2 Bienaventurado
el hombre que hace esto, y el hijo de hombre que persevera en ello, que guarda el
sábado no profanándolo y que guarda su mano de hacer el mal.”
3 El hijo del extranjero que se ha adherido a Jehovah no hable diciendo: “Sin
duda, Jehovah me separará de su pueblo.” Tampoco diga el eunuco: “He aquí, yo
soy un árbol seco.” 4 Porque así ha dicho Jehovah: “A los eunucos que guardan mis
sábados, que escogen lo que yo quiero y que abrazan mi pacto, 5 yo les daré en mi
casa y dentro de mis muros un memorial y un nombre mejor que el de hijos e hijas.
Les daré un nombre eterno que nunca será borrado. 6 “ A los hijos de los extranjeros
que se han adherido a Jehovah para servirle y que aman el nombre de Jehovah para
ser sus siervos, a todos los que guardan el sábado no profanándolo y que abrazan
mi pacto, 7 a éstos yo los traeré al monte de mi santidad y les llenaré de alegría en mi
casa de oración. Sus holocaustos y sus sacrificios serán aceptos sobre mi altar, pues
mi casa será llamada casa de oración para todos los pueblos.” 8 El Señor Jehovah,
que reúne a los rechazados de Israel, dice: “Aun reuniré otros más con sus ya
reunidos.”
9 ¡Todos los animales del campo, todos los animales del bosque, venid a comer!
10 Sus centinelas son ciegos; no conocen. Todos ellos son perros mudos que no
pueden ladrar, videntes echados que aman el dormitar. 11 Son perros comilones e
insaciables; son pastores que no saben entender. Todos ellos se apartan tras sus
propios caminos, cada cual tras su propio provecho. 12 Dicen: “Venid; traeré vino, y
nos embriagaremos con licor. El día de mañana será como éste, o aun mucho
mejor.”
Capítulo 57
1 El justo perece, y no hay quien lo tome a pecho. Los piadosos son eliminados,
y nadie entiende que es a causa de la calamidad que el justo es eliminado. 2 El que
anda en rectitud entrará en paz; llegarán a reposar sobre sus lechos.
3 ¡Pero acercaos acá vosotros, oh hijos de bruja, descendientes de adúltero y de
prostituta! 4 ¿De quién os mofáis? ¿Contra quién abrís la boca y alargáis la lengua?
¿No sois vosotros hijos rebeldes y descendencia mentirosa? 5 Vosotros ardéis de
lujuria entre los robles y debajo de todo árbol frondoso. Degolláis a vuestros hijos
en los valles y debajo de las hendiduras de las peñas. 6 “ Con las piedras lisas del
valle está tu parte. ¡Ellas, ellas serán tu porción! A ellas derramas libación y ofreces
oblación. ¿Habré de aplacarme ante estas cosas? 7 Sobre el monte alto y
encumbrado pusiste tu cama. Allí también subiste a hacer sacrificio. 8 Tras la puerta
y el poste pusiste tu propio memorial; porque alejado de mí te desnudaste,
subiste y extendiste tu cama. Hiciste con ellos pacto, amaste su cama, miraste su
desnudez. 9 “ Fuiste al rey con ungüentos, y multiplicaste tus perfumes; enviaste lejos
a tus mensajeros, y te humillaste hasta el Seol. 10 Con tanto caminar te cansaste,
pero no dijiste: ‘¡Estoy rendida!’ Hallaste mucha vitalidad, por lo cual no
desfalleciste. 11 “ ¿Por quién tuviste aprehensión y a quién temiste, de modo que
mintieses y no te acordases de mí, ni lo tomases a pecho? ¿No es porque he
guardado silencio y disimulado, y no me has temido? 12 Yo expondré tu justicia y tus
obras, pero ellas no te aprovecharán.
13 Cuando clames, ¡que te libre tu colección de ídolos! Pero a todos ellos se los
llevará el viento; un soplo los arrebatará. Pero el que se refugia en mí tendrá la tierra
por heredad y poseerá mi santo monte.” 14 Entonces él dirá: “¡Allanad, allanad la
calzada! ¡Preparad el camino! ¡Quitad los obstáculos del camino de mi pueblo!”
15 Porque así ha dicho el Alto y Sublime, el que habita la eternidad y cuyo nombre
es el Santo: “Yo habito en las alturas y en santidad; pero estoy con el de espíritu
contrito y humillado, para vivificar el espíritu de los humildes y para vivificar el
corazón de los oprimidos. 16 Porque no he de contender para siempre, ni para
siempre he de estar airado, pues se desmayaría delante de mí el espíritu y las almas
que he creado.
17 “ Por la iniquidad de sus ganancias deshonestas me indigné y lo golpeé.
Escondí mi rostro y me indigné. Pero él continuó rebelde en el camino de su
corazón. 18 He visto sus caminos, pero lo sanaré. Lo guiaré y le daré consuelo, a él y
a los suyos que están de duelo. 19 Yo soy el que crea fruto de labios: ¡Paz, paz para
el que está lejos y para el que está cerca!, dice Jehovah. Yo lo sanaré. 20 Pero los
impíos son como el mar agitado que no puede estar quieto y cuyas aguas arrojan
cieno y lodo. 21 “¡No hay paz para los malos!”, dice mi Dios.
Capítulo 58
1 “ ¡Proclama a voz en cuello! No te contengas; alza tu voz como corneta.
Denuncia ante mi pueblo su transgresión, y a la casa de Jacob su pecado. 2 Pero
ellos me consultan cada día, y les agrada saber mis caminos, como si fuese gente
que hubiera obrado con justicia y que no hubiese dejado el juicio de su Dios. Me
piden justos juicios y quieren acercarse a Dios.
3 Dicen: ‘¿Por qué ayunamos, y no hiciste caso? ¿Por qué afligimos nuestras
almas, y no te diste por aludido?’ “He aquí que en el día de vuestro ayuno lográis
vuestro deseo y explotáis a todos vuestros trabajadores. 4 He aquí que
vuestros ayunos son ocasión de contiendas y de riñas, para herir con el puño de
perversidad. No podéis seguir ayunando como ahora, con el objeto de hacer oír
vuestra voz en lo alto. 5 ¿Es éste el ayuno que yo escogí: sólo un día en que el
hombre se aflija a sí mismo? ¿Acaso el doblegar la cabeza como junco y el
acostarse sobre cilicio y ceniza es lo que llamáis ayuno y día agradable para
Jehovah? 6 ¿No consiste, más bien, el ayuno que yo escogí, en desatar las ligaduras
de impiedad, en soltar las ataduras del yugo, en dejar libres a los quebrantados y en
romper todo yugo? 7 ¿No consiste en compartir tu pan con el hambriento y en llevar
a tu casa a los pobres sin hogar? ¿No consiste en cubrir a tu prójimo cuando lo veas
desnudo, y en no esconderte de quien es tu propia carne?
8 Entonces despuntará tu luz como el alba, y tu recuperación brotará con
rapidez. Tu justicia irá delante de ti, y la gloria de Jehovah irá a tu retaguardia.
9 Entonces invocarás, y Jehovah te escuchará. Clamarás, y él dirá: ‘¡Aquí estoy!’ “Si
quitas de en medio de ti el yugo, el acusar con el dedo y el hablar vilezas; 10 si tu
alma provee para el hambriento y sacias al alma humillada, tu luz irradiará en las
tinieblas, y tu oscuridad será como el mediodía. 11 Jehovah te guiará siempre y
saciará tu alma en medio de los sequedales. El fortalecerá tus huesos, y serás como
un jardín de regadío y como un manantial de aguas cuyas aguas nunca faltan. 12 Los
tuyos reconstruirán las ruinas antiguas. Levantarás los cimientos que estaban
destruidos de generación en generación. Y serás llamado reparador de brechas y
restaurador de sendas para habitar.
13 “ Si apartas tu pie por respeto al sábado, para no hacer tu capricho en mi día
santo; si al sábado llamas delicia, consagrado a Jehovah y glorioso; y si lo honras, no
haciendo según tus propios caminos ni buscando tu propia conveniencia ni hablando
tus propias palabras, 14 entonces te deleitarás en Jehovah. Yo te haré cabalgar sobre
las alturas de la tierra, y te daré a comer de la heredad de tu padre Jacob. Porque la
boca de Jehovah ha hablado.”
Capítulo 59
1 He aquí que la mano de Jehovah no se ha acortado para salvar, ni su oído se
ha ensordecido para oír. 2 Vuestras iniquidades son las que hacen separación entre
vosotros y vuestro Dios. Vuestros pecados han hecho que su rostro se oculte de
vosotros para no escuchar. 3 Porque vuestras manos se han contaminado con
sangre, y vuestros dedos con iniquidad. Vuestros labios hablan mentira, y vuestra
lengua murmura maldad. 4 No hay quien clame por justicia, ni quien vaya a juicio con
integridad. Confían en la vanidad y hablan falsedades. Conciben afanes y dan
a luz iniquidad. 5 Incuban huevos de víboras y tejen telas de arañas. El que coma de
sus huevos morirá, y del que sea aplastado saldrá una serpiente. 6 Sus telarañas no
servirán para vestirse, ni se cubrirán con sus obras. Sus obras son obras de
iniquidad; hechos de violencia hay en sus manos. 7 Sus pies corren al mal, y se
apresuran a derramar sangre inocente. Sus pensamientos son pensamientos de
iniquidad; destrucción y ruina hay en sus calzadas. 8 No conocen el camino de la
paz, ni hay justicia en sus sendas. Sus senderos son torcidos; cualquiera que vaya
por ellos no conocerá la paz.
9 Por esto el derecho se ha alejado de nosotros, y no nos ha alcanzado la
justicia. Esperamos luz, pero he aquí tinieblas. Esperamos resplandor, pero andamos
en la oscuridad. 10 Como ciegos palpamos la pared; andamos a tientas, como si no
tuviésemos ojos. Tropezamos tanto al mediodía como al anochecer; estamos como
muertos entre los robustos. 11 Gruñimos todos nosotros como osos, y gemimos
lastimeramente como palomas. Esperamos justicia, y no la hay; salvación, y está
lejos de nosotros. 12 Porque nuestras transgresiones se han multiplicado delante de
ti, y nuestro pecado ha testificado contra nosotros. Porque con nosotros
permanecen nuestras transgresiones; reconocemos nuestras iniquidades.
13 Transgredimos y negamos a Jehovah; volvemos atrás dejando de seguir a nuestro
Dios. Hablamos de opresión y de rebelión; concebimos y proferimos desde el
corazón palabras de mentira. 14 El derecho ha sido rechazado, y la justicia se
mantiene a distancia. La verdad tropieza en la plaza, y la honestidad no puede
entrar. 15 La verdad está ausente, y el que se aparta del mal es despojado. Jehovah
ha visto esto, y el hecho que no haya justicia es malo ante sus ojos.
16 Vio, pues, que no había nadie, y se asombró de que no hubiese quien
intercediese. Por tanto, su propio brazo le produjo salvación, y su propia justicia lo
sostuvo. 17 Se vistió con la coraza de justicia, y puso el casco de salvación sobre su
cabeza. Se vistió de ropas de venganza y se cubrió de celo como con un manto.
18 De acuerdo con sus hechos, así dará la retribución: ira para sus adversarios y
furor para sus enemigos. Dará su retribución a las costas. 19 Desde el occidente
temerán el nombre de Jehovah; y desde donde nace el sol, su gloria. Porque él
vendrá como río encajonado, sobre el cual impele el soplo de Jehovah. 20 Entonces
el Redentor vendrá a Sion. Y a los de Jacob que se arrepientan de la transgresión,
Jehovah les dice: 21 “ En cuanto a mí, éste será mi pacto con ellos: ‘Mi Espíritu que
está sobre ti y mis palabras que he puesto en tu boca no se apartarán de tu boca,
ni de la boca de tus descendientes, ni de la boca de los descendientes de tus
descendientes, desde ahora y para siempre’”, ha dicho Jehovah.
Capítulo 60
1 “ ¡Levántate! ¡Resplandece! Porque ha llegado tu luz, y la gloria de Jehovah ha
resplandecido sobre ti. 2 Porque he aquí que las tinieblas cubrirán la tierra; y la
oscuridad, los pueblos. Pero sobre ti resplandecerá Jehovah, y sobre ti será vista su
gloria. 3 Entonces las naciones andarán en tu luz, y los reyes al resplandor de tu
amanecer. 4 “ Alza tus ojos en derredor y mira: Todos ellos se han reunido y han
venido a ti. Tus hijos vendrán de lejos, y tus hijas serán traídas en brazos. 5 Entonces
lo verás y resplandecerás. Tu corazón se estremecerá y se ensanchará, porque la
abundancia del mar se habrá vuelto a ti, y la riqueza de las naciones te será traída.
6 Una multitud de camellos te cubrirá, dromedarios de Madián y de Efa; todos ellos
vendrán de Seba. Traerán oro e incienso, y proclamarán las alabanzas de Jehovah.
7 Todo el ganado de Quedar será reunido para ti; carneros de Nebayot te servirán.
Serán una grata ofrenda sobre mi altar, y hermosearé el templo de mi esplendor.
8 “¿Quiénes son éstos que vuelan como nubes, y como palomas hacia sus
palomares?
9 Ciertamente, en mí esperarán las costas; y a la cabeza estarán las naves de
Tarsis para traer de lejos a tus hijos con su plata y su oro, por el nombre de Jehovah
tu Dios y por el Santo de Israel que te ha llenado de esplendor. 10 “ Los hijos de los
extranjeros edificarán tus muros, y sus reyes te servirán. Aunque en mi furor te herí,
en mi buena voluntad tendré de ti misericordia. 11 Tus puertas estarán abiertas
continuamente. No se cerrarán ni de día ni de noche, para que sean traídas a ti las
riquezas de las naciones, y te sean conducidos sus reyes. 12 Porque la nación y el
reino que no te sirvan perecerán; tales naciones serán completamente destruidas.
13 “ La gloria del Líbano vendrá a ti: cipreses, olmos y abetos para embellecer el
lugar de mi santuario. Yo haré glorioso el lugar de mis pies. 14 Humillados vendrán a
ti los hijos de los que te afligieron; a las plantas de tus pies se postrarán todos los
que te menospreciaban. Te llamarán Ciudad de Jehovah, Sion del Santo de Israel.
15 Aunque fuiste abandonada y aborrecida y no había quien caminase por ti, te
convertiré en gloria eterna, motivo de regocijo de generación en generación.
16 Mamarás la leche de las naciones; mamarás el pecho de los reyes. Así conocerás
que yo, Jehovah, soy tu Salvador y tu Redentor, el Fuerte de Jacob. 17 “ En lugar
de cobre traeré oro; y en lugar de hierro, plata. En lugar de madera traeré bronce; y
en lugar de piedras, hierro. Pondré la paz como tus administradores y la justicia
como tus recaudadores. 18 Nunca más se oirá de violencia en tu tierra, ni de
destrucción y ruina en tus territorios. Más bien, a tus muros llamarás Salvación, y a
tus puertas Alabanza. 19 “ El sol nunca más te servirá de luz durante el día, ni te
alumbrará el resplandor de la luna. Jehovah será para ti luz eterna; tu Dios será tu
gloria. 20 Tu sol no se pondrá jamás, ni te será quitada la luna; porque Jehovah será
luz eterna para ti, y los días de tu duelo se acabarán. 21 “Entonces tu pueblo, todos
ellos serán justos; para siempre heredarán la tierra. Ellos son los vástagos de mi
plantío, la obra de mis manos, para manifestar mi gloria. 22 El más pequeño
equivaldrá a mil; y el menor, a una nación poderosa. Yo, Jehovah, a su tiempo lo
apresuraré.”
Capítulo 61
1 El Espíritu del Señor Jehovah está sobre mí, porque me ha ungido Jehovah.
Me ha enviado para anunciar buenas nuevas a los pobres, para vendar a los
quebrantados de corazón, para proclamar libertad a los cautivos y a los prisioneros
apertura de la cárcel, 2 para proclamar el año de la buena voluntad de Jehovah y el
día de la venganza de nuestro Dios, para consolar a todos los que están de duelo,
3 para proveer a favor de los que están de duelo por Sion y para darles diadema en
lugar de ceniza, aceite de regocijo en lugar de luto y manto de alabanza en lugar de
espíritu desalentado. Ellos serán llamados robles de justicia, plantío de Jehovah, para
manifestar su gloria.
4 Reconstruirán las ruinas antiguas y levantarán las desolaciones de antaño.
Restaurarán las ciudades destruidas, las desolaciones de muchas generaciones. 5 Los
extraños estarán presentes y apacentarán vuestras ovejas, y los hijos de los
extranjeros serán vuestros labradores y vuestros viñadores. 6 Y vosotros seréis
llamados sacerdotes de Jehovah; servidores de nuestro Dios os llamarán. Comeréis
de las riquezas de las naciones, y con la gloria de ellas os nutriréis. 7 En lugar de
vuestra vergüenza habrá doble porción. Y en lugar de la afrenta, se regocijarán por
su heredad. Por tanto, en su tierra habrá doble porción, y su gozo será eterno.
8 “ Porque yo, Jehovah, amo la justicia, y aborrezco la rapiña y la iniquidad.
Recompensaré sus obras con fidelidad, y haré con ellos un pacto eterno. 9 Sus
descendientes serán conocidos entre las naciones; y sus retoños, en medio de
los pueblos. Todos los que los vean reconocerán que ellos son la simiente que
Jehovah bendijo.”
10 En gran manera me gozaré en Jehovah; mi alma se alegrará en mi Dios.
Porque él me ha vestido con vestiduras de salvación y me ha cubierto con manto de
justicia. Como a novio me ha ataviado con una diadema, y como a novia que se
adorna con sus joyas. 11 Porque como la tierra produce sus brotes y como el huerto
hace germinar las semillas sembradas en él, así el Señor Jehovah hará germinar la
justicia y la alabanza delante de todas las naciones.
Capítulo 62
1 Por amor de Sion no callaré, y por amor de Jerusalén no me quedaré quieto,
hasta que su justicia irradie como luz, y su salvación arda como antorcha. 2 Entonces
las naciones verán tu justicia; y todos los reyes, tu gloria. Y te será dado un nombre
nuevo, que la boca de Jehovah otorgará. 3 Serás corona de esplendor en la mano de
Jehovah, y diadema real en la palma de tu Dios. 4 Nunca más te llamarán
Desamparada; ni se dirá más de tu tierra, Desolada. Serás llamada Mi Deleite, y tu
tierra, Desposada; porque Jehovah se deleita en ti, y tu tierra será desposada. 5 Pues
como el joven se desposa con la virgen, así te desposarán tus hijos; y como el novio
se regocija por su novia, así se regocijará tu Dios por ti.
6 Sobre tus muros, oh Jerusalén, he puesto guardias. Jamás callarán ni en todo el
día ni en toda la noche. ¡Los que hacéis que Jehovah recuerde, no reposéis!
7 Tampoco le deis reposo, hasta que él restablezca a Jerusalén y haga de ella una
alabanza en la tierra. 8 Jehovah juró por su mano derecha y por el brazo de su
poder: “Nunca más daré tu trigo por comida a tus enemigos, ni beberán los
extranjeros del vino nuevo por el cual tú has trabajado. 9 Más bien, los que lo
cosechen lo comerán, y alabarán a Jehovah; y los que lo recolecten lo beberán en
los atrios de mi santuario.”
10 ¡Pasad, pasad por las puertas! ¡Preparad el camino para el pueblo! ¡Allanad,
allanad la calzada; quitad las piedras! ¡Alzad bandera sobre los pueblos! 11 He aquí
que Jehovah ha proclamado hasta lo último de la tierra: “Decid a la hija de Sion:
‘¡He aquí tu Salvador viene! ¡He aquí, su recompensa viene con él; y delante de él,
su obra!’” 12 Entonces les llamarán Pueblo Santo, Redimidos de Jehovah. Y a ti te
llamarán Buscada, Ciudad No Desamparada.
Capítulo 63
1 — ¿Quién es éste que viene de Edom, de Bosra, vestido con vestiduras
brillantes? ¿Quién es éste de ropa esplendorosa, que marcha en la grandeza de su
poder? — Soy yo, que hablo en justicia, grande para salvar. 2 — ¿Por qué está
enrojecida tu ropa, y tus vestiduras están como las del que ha pisado en el lagar? 3
— He pisado el lagar yo solo. De los pueblos nadie estuvo conmigo. Los he pisado
con mi furor, y los he hollado con mi ira. La sangre de ellos salpicó mis vestiduras, y
manché toda mi ropa. 4 Porque el día de la venganza ha estado en mi corazón, y el
año de mi redención ha llegado. 5 Yo miré, y no había quien ayudase. Me asombré
de que no hubiese quien apoyase. Entonces mi propio brazo me salvó; y mi ira, ella
me sostuvo. 6 Con mi furor pisoteé a los pueblos; los embriagué con mi ira y
derramé su sangre por tierra.
7 Las misericordias de Jehovah recordaré, y las alabanzas de Jehovah, conforme
a todo lo que Jehovah nos ha recompensado, y a su gran bondad para con la casa
de Israel. El nos ha recompensado según su misericordia y su gran compasión.
8 Pues ha dicho: “Ciertamente ellos son mi pueblo, hijos que no mienten.” Y él fue su
Salvador. 9 En toda la angustia de ellos, él fue angustiado; y el ángel de su Presencia
los salvó. En su amor y en su compasión los redimió. Los alzó y los llevó todos los
días de la antigüedad. 10 Pero ellos se rebelaron y entristecieron a su Espirítu Santo.
Por eso se volvió su enemigo, y él mismo combatió contra ellos. 11 Pero se acordó
de los días de la antigüedad, de Moisés su siervo. ¿Dónde está el que les hizo subir
del mar con el pastor de su rebaño? ¿Dónde está el que puso en él su Espíritu
Santo, 12 quien envió su glorioso brazo para estar a la derecha de Moisés, y quien
partió las aguas ante ellos, conquistando para sí renombre eterno? 13 El es el que los
condujo por los abismos, como a un caballo en el desierto, sin que tropezaran. 14 El
Espíritu de Jehovah les dio reposo, como al ganado que desciende al valle. Así
condujiste a tu pueblo, conquistando para ti un nombre glorioso.
15 Mira desde el cielo y contempla desde la excelsa morada de tu santidad y de
tu gloria: ¿Dónde están tu celo y tu poderío? La conmoción de tu corazón y tu
compasión me han sido retenidas. 16 Pero tú eres nuestro Padre; aunque Abraham
no nos conozca e Israel no nos reconozca, tú, oh Jehovah, eres nuestro Padre.
Desde la eternidad tu nombre es Redentor Nuestro. 17 ¿Por qué, oh Jehovah, nos
dejas extraviarnos de tus caminos y endureces nuestro corazón para no
temerte? ¡Vuélvete por amor de tus siervos, por las tribus de tu heredad! 18 Por
poco tiempo tu pueblo poseyó tu lugar santo, pero nuestros adversarios han
pisoteado tu santuario. 19 Hemos venido a ser como aquellos sobre quienes tú jamás
has señoreado y sobre los cuales nunca ha sido invocado tu nombre.
Capítulo 64
1 ¡Oh, si desgarraras los cielos y descendieras! Ante tu presencia temblarían los
montes, 2 como cuando el matorral es abrasado por el fuego o como cuando el
fuego hace hervir el agua; para dar a conocer tu nombre a tus adversarios, de modo
que las naciones se estremezcan ante tu presencia. 3 Descendiste, haciendo cosas
temibles que no esperábamos; ante tu presencia temblaron los montes. 4 Desde la
antigüedad no se ha escuchado, ni el oído ha percibido, ni el ojo ha visto a ningún
Dios fuera de ti, que actúe a favor del que en él espera. 5 Sales al encuentro del que
con alegría hace justicia, de los que te recuerdan en sus caminos. He aquí, tú te
airaste cuando pecamos. En esta situación hemos permanecido desde hace mucho
tiempo, ¿y seremos salvos?
6 Todos nosotros somos como cosa impura, y todas nuestras obras justas son
como trapo de inmundicia. Todos nosotros nos hemos marchitado como hojas, y
nuestras iniquidades nos han llevado como el viento. 7 No hay quien invoque tu
nombre ni se despierte para asirse de ti. Ciertamente escondiste tu rostro de
nosotros y nos has entregado al poder de nuestras iniquidades. 8 Pero ahora, oh
Jehovah, tú eres nuestro Padre. Nosotros somos el barro, y tú eres nuestro alfarero;
todos nosotros somos la obra de tus manos. 9 No te enojes sobremanera, oh
Jehovah, ni guardes para siempre memoria de la iniquidad. Por favor, mira; todos
nosotros somos tu pueblo. 10 Tus santas ciudades se han vuelto un desierto. Sion ha
llegado a ser un desierto, Jerusalén una desolación. 11 La casa de nuestro santuario y
de nuestra gloria, en la cual te alabaron nuestros padres, ha sido consumida por el
fuego. Todas nuestras cosas más estimadas han sido destruidas. 12 Con todo lo
ocurrido, ¿vas a contenerte, oh Jehovah? ¿Vas a callar y a afligirnos sin medida?
Capítulo 65
1 “ Yo me dejé buscar por los que no preguntaban por mí; me dejé hallar por los
que no me buscaban. A una nación que no invocaba mi nombre dije: ‘¡Aquí estoy;
aquí estoy!’ 2 Todo el día extendí mis manos a un pueblo rebelde que anda
por un camino que no es bueno, tras sus propios pensamientos. 3 Este es un pueblo
que en mi propia cara me provoca a ira continuamente, ofreciendo sacrificios en los
jardines y quemando incienso sobre ladrillos. 4 Moran en los sepulcros y pasan la
noche en lugares secretos. Comen carne de cerdo, y en sus ollas hay caldo de cosas
contaminadas. 5 Ellos dicen: ‘Quédate en tu lugar. No te acerques a mí, porque soy
más santo que tú.’ Estos son como humo en mis narices, fuego que arde todo el día.
6 “ He aquí que está escrito delante de mí. No callaré, sino que daré la retribución; sí,
les daré su retribución en su propio seno. 7 Por vuestras iniquidades y por las
iniquidades de vuestros padres juntamente, dice Jehovah, quienes quemaron incienso
sobre los montes y me afrentaron sobre las colinas, yo les repartiré en su mismo
seno la retribución por sus obras del pasado.”
8 Así ha dicho Jehovah: “Como cuando alguien halla jugo en un racimo de uvas y
dice: ‘No lo destruyas, porque en él hay bendición’, así procederé yo por causa de
mis siervos para no destruirlo del todo. 9 Sacaré de Jacob descendencia; y de Judá,
al heredero de mis montes. Entonces mis escogidos poseerán la tierra como
heredad, y mis siervos habitarán allí. 10 Sarón será transformada en pastizal para
ovejas, y el valle de Acor en lugar de reposo para vacas, para mi pueblo que me ha
buscado.
11 “ Pero vosotros, los que abandonáis a Jehovah, los que os olvidáis de mi
monte santo, los que preparáis mesa para la Fortuna y vertís vino mezclado para el
Destino, 12 yo también os destinaré a la espada, y todos vosotros os arrodillaréis
para el degüello. Porque llamé, y no respondisteis; hablé, y no escuchasteis, sino que
hicisteis lo malo ante mis ojos y escogisteis lo que a mí no me agrada.” 13 Por tanto,
así ha dicho el Señor Jehovah: “He aquí que mis siervos comerán, pero vosotros
tendréis hambre; mis siervos beberán, pero vosotros tendréis sed; mis siervos se
alegrarán, pero vosotros seréis avergonzados. 14 He aquí que mis siervos cantarán
por el júbilo del corazón, pero vosotros gritaréis por el dolor del corazón, y gemiréis
por el quebrantamiento del espíritu. 15 Dejaréis vuestro nombre como maldición a
mis elegidos. El Señor Jehovah te hará morir, pero a sus siervos llamará con otro
nombre. 16 “ Cualquiera que sea bendecido en la tierra será bendecido por el Dios de
la verdad, y el que jure en la tierra jurará por el Dios de la verdad. Pues las angustias
del pasado habrán sido olvidadas y estarán ya encubiertas a mis ojos.
17 Porque he aquí que yo creo cielos nuevos y tierra nueva. No habrá más
memoria de las cosas primeras, ni vendrán más al pensamiento. 18 Más bien, gozaos
y alegraos para siempre en las cosas que yo he creado. Porque he aquí que
yo he creado a Jerusalén para alegría, y a su pueblo para gozo. 19 Yo me gozaré
por Jerusalén y me regocijaré por mi pueblo. Nunca más se oirá en ella la voz del
llanto ni la voz del clamor. 20 No habrá allí más bebés que vivan pocos días, ni viejos
que no completen sus días. Porque el más joven morirá a los cien años, y el que no
llegue a los cien años será considerado maldito. 21 Edificarán casas y las habitarán;
plantarán viñas y comerán de su fruto. 22 No edificarán para que otro habite, ni
plantarán para que otro coma; porque como la edad de los árboles será la edad de
mi pueblo. Mis escogidos disfrutarán plenamente de las obras de sus manos. 23 No
se esforzarán en vano, ni darán a luz hijos para el terror; porque serán linaje bendito
de Jehovah, y de igual manera sus descendientes. 24 Y sucederá que antes que
llamen, yo responderé; y mientras estén hablando, yo les escucharé. 25 “ El lobo y el
cordero pacerán juntos. El león comerá paja como el buey, y la serpiente se
alimentará de polvo. No harán daño ni destruirán en todo mi santo monte”, ha dicho
Jehovah.
Capítulo 66
1 Así ha dicho Jehovah: “El cielo es mi trono, y la tierra es el estrado de mis pies.
¿Dónde está esa casa que me edificaréis? ¿Dónde está ese lugar para mi reposo?
2 Mi mano hizo todas estas cosas; es así como todas estas cosas llegaron a existir,
dice Jehovah. Pero a éste miraré con aprobación: al que es humilde y contrito de
espíritu, y que tiembla ante mi palabra. 3 “El que mata un toro es como el que mata a
un hombre; el que sacrifica una oveja es como el que desnuca un perro; el que
presenta ofrenda vegetal es como el que presenta sangre de cerdo; el que hace una
ofrenda memorial de incienso es como si bendijese a un ídolo. Así como ellos
escogieron sus propios caminos y sus almas se complacieron en sus abominaciones,
4 yo también escogeré tratarlos con penurias y traeré sobre ellos lo que temen. Por
cuanto llamé, y nadie respondió; hablé, y no escucharon. Más bien, hicieron lo malo
ante mis ojos y escogieron lo que no me agrada.”
5 Escuchad la palabra de Jehovah, vosotros los que tembláis ante su palabra:
“Vuestros hermanos, que os aborrecen y os excluyen por causa de mi nombre, han
dicho: ‘Jehovah sea glorificado, y veamos vuestra alegría.’ Pero ellos serán
avergonzados. 6 ¡Sonido de tumulto proviene de la ciudad! ¡Sonido que procede del
templo! ¡Voz de Jehovah, que da su retribución a sus enemigos! 7 “¡Antes que
estuviese de parto, dio a luz un hijo! ¡Antes que le viniesen los dolores, dio a luz un
varón! 8 ¿Quién ha oído cosa semejante? ¿Quién ha visto tales cosas?
¿Podrá nacer un país en un solo día? ¿Nacerá una nación en un instante? Pues en
cuanto Sion estuvo de parto, dio a luz sus hijos. 9 Yo que abro la matriz, ¿no haré
dar a luz?, ha dicho Jehovah. Yo que hago nacer, ¿la habré de cerrar?, ha dicho tu
Dios. 10 “ Alegraos con Jerusalén, y gozaos con ella, todos los que la amáis.
Regocijaos, todos los que estáis de duelo por ella, 11 para que maméis y os saciéis
de los pechos de sus consolaciones, para que chupéis y os deleitéis a seno lleno.”
12 Porque así ha dicho Jehovah: “He aquí que yo extiendo sobre ella la paz como un
río, y la gloria de las naciones como un arroyo que se desborda. Mamaréis y seréis
traídos sobre la cadera, y sobre las rodillas seréis acariciados. 13 Como aquel a
quien su madre consuela, así os consolaré yo a vosotros. En Jerusalén seréis
consolados. 14 Vosotros lo veréis, y se alegrará vuestro corazón; vuestros huesos
florecerán como la hierba. Se dará a conocer que la mano de Jehovah está con sus
siervos, pero su indignación está con sus enemigos.
15 Porque he aquí que Jehovah vendrá con fuego, y sus carros como torbellino,
para descargar su ira con ardor y su reprensión con llamas de fuego. 16 Porque
Jehovah juzgará con fuego; y con espada, a todo mortal. Muchos serán los que
morirán a causa de Jehovah. 17 “ Los que se consagran y se purifican para ir a los
jardines, siguiendo a uno que está en el centro y comiendo carne de cerdo y de
cosas detestables como el ratón, serán aniquilados juntos, dice Jehovah. 18 Pero yo
conozco sus obras y sus pensamientos. Ya llegará el tiempo para reunir a todas las
naciones y lenguas; ellas vendrán y verán mi gloria. 19 Pondré en ellos una señal, y
enviaré algunos de los sobrevivientes de ellos a las naciones: a Tarsis, a Fut, a Lidia
(donde disparan el arco), a Tubal, a Grecia y a las costas más distantes que no han
oído de mi fama ni han visto mi gloria, para que anuncien mi gloria entre las naciones.
20 Y traerán a todos vuestros hermanos de entre todas las naciones, como ofrenda a
Jehovah, a mi santo monte en Jerusalén, tanto en caballos como en carros, en literas,
en mulos y en camellos, de la misma manera que los hijos de Israel traen su ofrenda
en vasijas limpias a la casa de Jehovah, ha dicho Jehovah. 21 Y también de entre
ellos tomaré para sacerdotes y levitas, ha dicho Jehovah. 22 Porque como
permanecerán delante de mí los cielos nuevos y la tierra nueva que yo haré, así
permanecerá vuestra descendencia y vuestro nombre, dice Jehovah. 23 “Sucederá
que de mes en mes y de sábado en sábado vendrá todo mortal para postrarse
delante de mí, ha dicho Jehovah. 24 Entonces saldrán y verán los cadáveres de los
hombres que se rebelaron contra mí; porque su gusano nunca morirá, ni su fuego se
apagará. Y serán un horror para todo mortal.”
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