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JOSUÉ

Capítulo 13

1 Siendo Josué ya viejo y de edad avanzada, le dijo Jehovah: “Tú eres ya viejo y

de edad avanzada, y queda todavía muchísima tierra por conquistar. 2 Esta es la

tierra que queda: “Todos los distritos de los filisteos y todo el de Gesur: 3 Desde

Sijor, al oriente de Egipto, hasta el territorio de Ecrón, al norte, que se considera de

los cananeos; los cinco distritos de los filisteos (Gaza, Asdod, Ascalón, Gat y Ecrón)

y la tierra de los aveos, 4 al sur; toda la tierra de los cananeos, y desde Ara, que

pertenece a los sidonios, hasta Afec, hasta la frontera de los amorreos; 5 la tierra de

los de Biblos; todo el Líbano al oriente, desde Baal-gad al pie del monte Hermón,

hasta Lebo-hamat; 6 todos los que habitan en la región montañosa desde el Líbano

hasta Misrefot-maim, y todos los habitantes de Sidón. A todos éstos yo los arrojaré

de delante de los hijos de Israel. “Tú, pues, sólo da la tierra por sorteo a Israel

como heredad, como te he mandado.

7 Reparte esta tierra como heredad entre las nueve tribus y la media tribu de

Manasés; 8 porque la otra mitad de esta tribu, los rubenitas y los gaditas ya

recibieron su heredad, la cual les dio Moisés en el lado oriental del Jordán. Moisés,

siervo de Jehovah, se la dio 9 desde Aroer, que está en la ribera del río Arnón, y la

ciudad que está en el centro del valle, toda la meseta de Medeba hasta Dibón;

10 todas las ciudades de Sejón, rey de los amorreos, que reinó en Hesbón hasta la

frontera de los hijos de Amón; 11 Galaad y los territorios de Gesur y de Maaca; todo

el monte Hermón, toda la tierra de Basán hasta Salca; 12 todo el reino de Og, el cual

era sobreviviente de los refaítas, que reinó en Astarot y Edrei en Basán, y a quienes

Moisés derrotó y echó.” 13 Sin embargo, los hijos de Israel no echaron a los de

Gesur y de Maaca; antes bien, Gesur y Maaca han habitado en medio de Israel

hasta el día de hoy. 14 Sólo a la tribu de Leví no dio heredad: Las ofrendas

quemadas de Jehovah Dios de Israel son su heredad, como él le había prometido.

15 Moisés había dado heredad a la tribu de los hijos de Rubén, según sus clanes, 16 y

el territorio de ellos abarcaba desde Aroer, que está en la ribera del río Arnón, la

ciudad que está en el centro del valle y toda la meseta hasta Medeba; 17 Hesbón con

todas sus aldeas que están en la meseta, Dibón, Bamot-baal, Bet-baal-maón;

18 Jahaz, Cademot, Mefaat, 19 Quiriataim, Sibma, Zeret-hasájar en la colina del

valle; 20 Bet-peor, las laderas del Pisga, Bet-jesimot; 21 todas las ciudades de la

meseta; todo el reino de Sejón, rey de los amorreos, que reinó en Hesbón. (Moisés

había derrotado a éste y a los jefes de Madián; Evi, Requem, Zur, Hur y Reba,

príncipes de Sejón que habitaban aquella tierra. 22 Los hijos de Israel también

mataron a espada, entre otros, al adivino Balaam hijo de Beor.) 23 Y el Jordán era el

límite del territorio de los hijos de Rubén. Esta era la heredad de los hijos de Rubén,

según sus clanes, con sus ciudades y sus aldeas. 24 También Moisés había dado

heredad a la tribu de Gad, a los hijos de Gad, según sus clanes. 25 El territorio de

ellos abarcaba Jazer, todas las ciudades de Galaad, la mitad del territorio de los

hijos de Amón hasta Aroer, que está enfrente de Rabá; 26 desde Hesbón hasta

Ramat-mizpa y Betonim; desde Majanaim hasta el territorio de Lo-debar; 27 y en el

valle Bet-haram, Bet-nimra, Sucot, Zafón y el resto del reino de Sejón, rey de

Hesbón; es decir, la ribera oriental del Jordán hasta el extremo sur del mar Quinéret.

28 Esta es la heredad de los hijos de Gad, según sus clanes, con sus ciudades y sus

aldeas. 29 También Moisés había dado heredad a la media tribu de Manasés, esto

es, a la media tribu de los hijos de Manasés, según sus clanes: 30 El territorio de ellos

abarcaba desde Majanaim, todo Basán (todo el reino de Og, rey de Basán), y todas

las aldeas de Jaír que están en Basán: sesenta ciudades. 31 Se dio, además, la mitad

de Galaad, Astarot y Edrei, ciudades del reino de Og en Basán, a los hijos de

Maquir hijo de Manasés, es decir, a la mitad de los hijos de Maquir, según sus

clanes. 32 Esto es lo que Moisés había dado como heredad en las llanuras de Moab

al otro lado del Jordán, al oriente de Jericó. 33 Pero Moisés no dio heredad a la tribu

de Leví; Jehovah Dios de Israel es su heredad, como él les había dicho.

Capítulo 14

1 Esto es lo que los hijos de Israel tomaron como heredad en la tierra de

Canaán, lo que les repartieron el sacerdote Eleazar, Josué hijo de Nun y los jefes de

las casas paternas de las tribus de los hijos de Israel. 2 Su heredad les fue dada por

sorteo a las nueve tribus y a la media tribu, como Jehovah había mandado por medio

de Moisés. 3 Porque a las dos tribus y a la media tribu, Moisés les había dado

heredad al otro lado del Jordán; pero a los levitas no les había dado heredad entre

ellos. 4 Pues los hijos de José formaban dos tribus: Manasés y Efraín. A los levitas

no se les dio ninguna porción en la tierra, sino solamente ciudades en que

habitasen, con sus campos de alrededor para sus ganados y sus rebaños.

5 Conforme Jehovah había mandado a Moisés, así hicieron los hijos de Israel en el

reparto de la tierra.

6 Los hijos de Judá acudieron a Josué en Gilgal. Y Caleb hijo de Jefone el

quenezeo le dijo: — Tú sabes lo que Jehovah dijo a Moisés, hombre de Dios, en

Cades-barnea tocante a mí y a ti. 7 Yo tenía 40 años cuando Moisés, siervo de

Jehovah, me envió de Cades-barnea para reconocer la tierra. Yo le traje el informe

como lo sentía en mi corazón. 8 Mis hermanos que habían ido conmigo

descorazonaron al pueblo, pero yo seguí a Jehovah mi Dios con integridad. 9 Aquel

día Moisés juró diciendo: “La tierra que pisó tu pie será para ti y para tus hijos como

heredad perpetua, porque seguiste a Jehovah mi Dios con integridad.” 10 Ahora

bien, he aquí que Jehovah me ha conservado la vida, como él dijo, estos 45 años

desde el día que Jehovah habló estas palabras a Moisés, cuando Israel caminaba

por el desierto. Ahora, he aquí que tengo 85 años; 11 pero aún estoy tan fuerte como

el día en que Moisés me envió. Como era entonces mi fuerza, así es ahora mi fuerza

para la guerra, tanto para salir como para entrar. 12 Dame, pues, ahora esta parte

montañosa de la cual habló Jehovah aquel día, porque tú oíste aquel día que los

anaquitas viven allí y que hay ciudades grandes y fortificadas. ¡Si Jehovah está

conmigo, yo los echaré, como Jehovah ha dicho! 13 Entonces Josué bendijo a Caleb

hijo de Jefone, y le dio Hebrón como heredad. 14 Por eso, Hebrón ha sido heredad de

Caleb hijo de Jefone el quenezeo, hasta el día de hoy, porque siguió con integridad a

Jehovah Dios de Israel. 15 Antes el nombre de Hebrón era Quiriat-arba, pues Arba

había sido el hombre más grande entre los anaquitas. Y la tierra reposó de la guerra.

Capítulo 15

1 La parte que tocó en el sorteo a la tribu de los hijos de Judá, según sus clanes,

se extendía hasta el territorio de Edom y hasta el desierto de Zin en el Néguev, su

extremo sur. 2 Su frontera sur era desde el extremo del mar Salado, desde la bahía

que mira hacia el sur. 3 Seguía en dirección sur hasta la cuesta de Acrabim y pasaba

hasta Zin. Subía por el sur hasta Cades-barnea y pasaba por Hezrón. Luego subía

hacia Adar, hasta rodear Carca. 4 De allí la frontera pasaba a Asmón y continuaba

por el arroyo de Egipto y terminaba en el mar. Esta será vuestra frontera del sur.

5 La frontera oriental era el mar Salado hasta la desembocadura del Jordán. Por el

lado norte la frontera era desde la bahía del mar en la desembocadura del Jordán.

6 Luego la frontera subía por Bet-jogla y pasaba por el norte de Bet-haarabá.

Luego la frontera subía hacia la piedra de Bohan hijo de Rubén. 7 Luego la frontera

subía desde el valle de Acor hasta Debir, y se dirigía al norte, hacia Gilgal, que está

frente a la cuesta de Adumim, al lado sur del valle. La frontera pasaba hasta las

aguas de En-semes y llegaba hasta En-rogel. 8 Luego la frontera subía por el valle de

Ben-hinom a la ladera sur de Jebús (que es Jerusalén). Luego la frontera subía hacia

la cumbre del monte que está frente al valle de Hinom, al occidente, en el extremo

norte del valle de Refaím. 9 Después doblaba desde la cumbre del monte hacia el

manantial Aguas de Neftóaj y llegaba a las ciudades del monte Efrón, rodeando

luego a Baala (que es Quiriat-jearim). 10 La frontera torcía después desde Baala

hacia el occidente hasta el monte Seír, y pasaba al norte de Jearim (que es

Quesalón); descendía a Bet-semes y seguía hacia Timna. 11 Luego la frontera salía

hacia el lado norte de Ecrón. La frontera rodeaba Sicrón, pasaba por el monte

Baala, llegaba a Jabneel, y el terminal de la frontera daba en el mar. 12 La frontera

occidental era la costa del mar Grande. Estas son las fronteras del territorio de los

hijos de Judá, según sus clanes.

13 De acuerdo con el mandato de Jehovah a Josué, éste dio a Caleb hijo de Jefone

una parte entre los hijos de Judá. Le dio Quiriat-arba, que es Hebrón. (Arba fue el

padre de Anac.) 14 Y Caleb echó de allí a los tres hijos de Anac: a Sesai, a Ajimán y a

Talmai, descendientes de Anac. 15 De allí subió contra los habitantes de Debir. (Antes

el nombre de Debir era Quiriat-séfer.) 16 Entonces Caleb dijo: — Al que ataque y tome

Quiriat-séfer, yo le daré por mujer a mi hija Acsa. 17 Otoniel hijo de Quenaz, hermano

de Caleb, fue quien la tomó. Y Caleb le dio por mujer a su hija Acsa. 18 Y aconteció

que cuando ella llegó, le persuadió a que pidiese a su padre un campo. Entonces ella

hizo señas desde encima del asno, y Caleb le preguntó: — ¿Qué quieres? 19 Ella

respondió: — Hazme un favor: Ya que me has dado tierra en el Néguev, dame

también fuentes de aguas. Entonces él le dio las fuentes de arriba y las fuentes de

abajo.

20 Esta es la heredad de la tribu de los hijos de Judá, según sus clanes. 21 Las

ciudades de la tribu de los hijos de Judá, en el extremo sur, hacia la frontera de

Edom, fueron: Cabseel, Eder, Jagur, 22 Quina, Dimona, Adada, 23 Quedes, Hazor,

Itnán, 24 Zif, Telem, Bealot, 25 Hazor-hadata, Queriot, Hezrón (que es Hazor),

26 Amam, Sema, Molada, 27 Hazar-gada, Hesmón, Bet-pélet, 28 Hazar-sual,

Beerseba, Bizotia, 29 Baala, Iyim, Ezem, 30 Eltolad, Quesil, Horma, 31 Siclag,

Madmana, Sansana, 32 Lebaot, Siljim, Ayin y Rimón. En total eran veintinueve

ciudades con sus aldeas. 33 En la región de la Sefela: Estaol, Zora, Asena, 34 Zanóaj,

En-ganim, Tapúaj, Enam, 35 Jarmut, Adulam, Soco, Azeca, 36 Saaraim, Aditaim,

Gedera y Gederotaim; catorce ciudades con sus aldeas. 37 También Zenán, Hadasa,

Migdal-gad, 38 Dileán, Mizpa, Jocteel, 39 Laquis, Boscat, Eglón, 40 Cabón, Lajmas,

Quitlis, 41 Gederot, Bet-dagón, Naama y Maqueda; dieciséis ciudades con sus

aldeas. 42 También Libna, Eter, Asán, 43 Jefté, Asena, Nezib, 44 Queila, Aczib,

Maresa; nueve ciudades con sus aldeas. 45 Ecrón con sus villas y aldeas. 46 Desde

Ecrón hasta el mar, todas las que están junto a Asdod, con sus aldeas. 47 También

Asdod con sus villas y aldeas, y Gaza con sus villas y aldeas, hasta el arroyo de

Egipto y las costas del mar Grande. 48 En la región montañosa: Samir, Jatir, Soco,

49 Dana, Quiriat-sana (que es Debir), 50 Anab, Estemoa, Anim, 51 Gosén, Holón y

Gilo; once ciudades con sus aldeas. 52 También Arab, Duma, Esán, 53 Janum, Bettapúaj,

Afeca, 54 Humta, Quiriat-arba (que es Hebrón) y Sior; nueve ciudades con

sus aldeas. 55 También Maón, Carmel, Zif, Juta, 56 Jezreel, Jocdeam, Zanóaj,

57 Caín, Gabaa y Timna; diez ciudades con sus aldeas. 58 También Jaljul, Betsur,

Gedor, 59 Maarat, Bet-anot y Eltecón; seis ciudades con sus aldeas. 60 También

Quiriat-baal (que es Quiriat-jearim) y Rabá; dos ciudades con sus aldeas. 61 En el

desierto: Bet-haarabá, Midín, Sejaja, 62 Nibsán, la Ciudad de la Sal y En-guedi; seis

ciudades con sus aldeas. 63 Pero los hijos de Judá no pudieron echar a los jebuseos

que habitaban en Jerusalén. Así que los jebuseos han habitado con los hijos de Judá

en Jerusalén, hasta el día de hoy.

Capítulo 16

1 La parte que tocó en el sorteo a los hijos de José partía del Jordán de Jericó,

pasaba por las aguas de Jericó al este y subía del desierto de Jericó, por la región

montañosa, hasta Betel. 2 De Betel salía a Luz y cruzaba el territorio de los arquitas

en Atarot. 3 De allí descendía en dirección oeste hacia el territorio de los jafletitas,

hasta la región de Bet-jorón Baja y hasta Gezer; y terminaba en el mar. 4 Así

recibieron su heredad los hijos de José: Efraín y Manasés.

5 Esta era la frontera de los hijos de Efraín, según sus clanes. La frontera de su

heredad partía de Atarot-adar en el este, y seguía hasta Bet-jorón Alta. 6 De allí la

frontera continuaba hacia el oeste, pasando por el lado norte de Micmetat. Torcía

por el este de Taanat-silo y continuaba hasta el este de Janóaj. 7 De Janóaj

descendía a Atarot y a Naará, tocaba Jericó y salía al Jordán. 8 De Tapúaj la

frontera seguía al oeste, por el arroyo de Caná, y terminaba en el mar. Esta era

la heredad de los hijos de Efraín, según sus clanes. 9 Además, había ciudades que

fueron apartadas para los hijos de Efraín en medio de la heredad de los hijos de

Manasés, todas esas ciudades con sus aldeas. 10 Sin embargo, ellos no echaron a los

cananeos que habitaban en Gezer. Así que los cananeos han habitado en medio de

los de Efraín hasta el día de hoy, pero han sido sometidos a tributo laboral.

Capítulo 17

1 La parte que tocó en el sorteo a la tribu de Manasés, porque él era el

primogénito de José, fue ésta: Maquir, primogénito de Manasés y padre de Galaad,

que era un hombre de guerra, había recibido Galaad y Basán. 2 Asimismo, a los

otros hijos de Manasés les tocó, según sus clanes: a los hijos de Abiezer, a los hijos

de Helec, a los hijos de Ezriel, a los hijos de Siquem, a los hijos de Hefer y a los

hijos de Semida. Estos fueron los hijos varones de Manasés hijo de José, según sus

clanes. 3 Ahora bien, Zelofejad hijo de Hefer, hijo de Galaad, hijo de Maquir, hijo

de Manasés, no tuvo hijos sino sólo hijas. Los nombres de éstas fueron: Majla, Noa,

Hogla, Milca y Tirsa. 4 Ellas vinieron delante del sacerdote Eleazar, de Josué hijo de

Nun y de los dirigentes, y dijeron: “Jehovah mandó a Moisés que nos fuera dada

heredad entre nuestros hermanos.” Así fue como él les dio heredad entre los

hermanos del padre de ellas, conforme al mandato de Jehovah. 5 Aparte de la tierra

de Galaad y de Basán, al otro lado del Jordán, a Manasés le tocaron diez partes en

el sorteo, 6 porque las hijas de Manasés debían recibir heredad entre los hijos de

Manasés, y la tierra de Galaad pertenecía a los otros hijos de Manasés.

7 La frontera de Manasés partía de Aser y se extendía hasta Micmetat que está

enfrente de Siquem. La frontera seguía hacia el sur hasta los habitantes de En-tapúaj.

8 La tierra de Tapúaj era de Manasés, pero Tapúaj misma, que está en la frontera de

Manasés, era de los hijos de Efraín. 9 Luego la frontera descendía hasta el arroyo de

Caná. Al lado sur del arroyo, había ciudades de Efraín entre las ciudades de

Manasés. El resto de la frontera de Manasés coincidía con la ribera norte del arroyo

y terminaba en el mar. 10 Efraín estaba al sur, y Manasés al norte. El territorio de

Manasés alcanzaba hasta el mar y limitaba al norte con Aser y al este con Isacar.

11 Manasés también poseía en el territorio de Isacar y de Aser a Bet-seán y sus

aldeas, a Ibleam y sus aldeas, a los habitantes de Dor y sus aldeas, a los habitantes

de Endor y sus aldeas, a los habitantes de Taanac y sus aldeas, a los habitantes de

Meguido y sus aldeas. La tercera era Nafot. 12 Sin embargo, los hijos de Manasés

no pudieron echar a los habitantes de aquellas ciudades, y los cananeos persistieron

en habitar en estas tierras. 13 Y sucedió que después, cuando los hijos de Israel

llegaron a ser más fuertes, sometieron a tributo laboral a los cananeos, pero no los

echaron completamente.

14 Después los hijos de José hablaron a Josué diciendo: — ¿Por qué nos has

dado en posesión una sola suerte y una sola parte, siendo nosotros un pueblo

numeroso, al que Jehovah ha bendecido hasta ahora? 15 Josué les respondió: — Si

sois un pueblo numeroso, id al bosque y deforestad para vosotros la tierra de los

ferezeos y de los refaítas, ya que la región montañosa de Efraín es demasiado

estrecha para vosotros. 16 Los hijos de José dijeron: — No nos bastará a nosotros

esa región montañosa. Además, todos los cananeos que habitan en la tierra del valle

tienen carros de hierro, tanto los que están en Bet-seán y sus aldeas, como los que

están en el valle de Jezreel. 17 Entonces Josué respondió a la casa de José, a Efraín y

a Manasés, diciendo: — Vosotros sois un pueblo numeroso y tenéis mucha fuerza.

No tendréis sólo una parte, 18 sino que la región montañosa será vuestra. Puesto que

es bosque, vosotros lo deforestaréis. Y sus límites más lejanos serán vuestros,

porque echaréis a los cananeos, aunque ellos tengan carros de hierro y sean fuertes.

Capítulo 18

1 Toda la congregación de los hijos de Israel se reunió en Silo, e instalaron allí el

tabernáculo de reunión. La tierra les estaba sometida,

2 pero habían quedado siete tribus de los hijos de Israel, a las cuales todavía no

se les había repartido heredad. 3 Entonces Josué dijo a los hijos de Israel: — ¿Hasta

cuándo seréis negligentes para ir a poseer la tierra que os ha dado Jehovah, Dios de

vuestros padres? 4 Elegid a tres hombres de cada tribu para que yo los envíe, y ellos

vayan, recorran la tierra, hagan una descripción de ella con miras a sus heredades, y

después vuelvan a mí. 5 Ellos la dividirán en siete partes. Judá permanecerá en su

territorio en el sur, y los de la casa de José en su territorio en el norte. 6 Vosotros,

pues, me haréis la descripción de la tierra, dividiéndola en siete partes; y me la

traeréis aquí. Y os haré el sorteo aquí, delante de Jehovah nuestro Dios. 7 Pero los

levitas no tendrán ninguna parte entre vosotros, porque el sacerdocio de Jehovah es

su heredad. Gad, Rubén y la media tribu de Manasés ya han recibido su heredad en

el lado oriental del Jordán, la cual les dio Moisés, siervo de Jehovah. 8 Los hombres

se levantaron y fueron. Josué mandó a los que iban para hacer la descripción de la

tierra, diciéndoles: — Id, recorred la tierra y haced una descripción de ella.

Luego volved a mí para que yo os haga el sorteo delante de Jehovah, aquí en Silo.

9 Entonces los hombres fueron y recorrieron la tierra, e hicieron en un pergamino una

descripción de ella, dividida en siete partes, según sus ciudades. Después volvieron a

Josué, al campamento en Silo. 10 Entonces Josué hizo el sorteo delante de Jehovah,

en Silo. Allí repartió Josué la tierra a los hijos de Israel, según sus particiones.

11 La parte que tocó en el sorteo a la tribu de los hijos de Benjamín, según sus

clanes: El territorio que les tocó en el sorteo estaba entre el de los hijos de Judá y el

de los hijos de José. 12 Por el lado norte su frontera partía del Jordán; luego la

frontera subía por el lado norte de Jericó. Entonces subía por la región montañosa

hacia el oeste, y llegaba al desierto de Bet-avén. 13 De allí la frontera pasaba hacia

Luz, al lado sur de Luz (que es Betel). Luego la frontera descendía a Atarot-adar,

sobre el monte que está al sur de Bet-jorón Baja. 14 Luego la frontera doblaba hacia

el oeste por el lado sur del monte que está enfrente de Bet-jorón, y terminaba en

Quiriat-baal (que es Quiriat-jearim), ciudad de los hijos de Judá. Este era el lado

occidental. 15 Por el lado sur, la frontera partía desde el extremo de Quiriat-jearim,

seguía hacia el oeste y continuaba hacia el manantial Aguas de Neftóaj. 16 Luego la

frontera descendía hasta el extremo del monte que está frente al valle de Ben-hinom,

que está al norte del valle de Refaím. Luego descendía al valle de Hinom, hasta la

ladera sur de los jebuseos, y seguía descendiendo hasta En-rogel. 17 Luego doblaba

al norte, seguía hasta En-semes, continuaba hasta Gilgal, que está frente a la cuesta

de Adumim, y descendía a la piedra de Bohan hijo de Rubén. 18 Luego la frontera

pasaba por el declive norte de Bet-haarabá y descendía hacia el Arabá. 19 La

frontera pasaba por el lado norte de Bet-jogla para terminar en la bahía norte del

mar Salado, en la desembocadura del Jordán en el sur. Esta era la frontera sur. 20 El

Jordán era la frontera por el lado oriental. Esta era la heredad de los hijos de

Benjamín, según sus clanes, con las fronteras que la rodeaban. 21 Las ciudades de la

tribu de los hijos de Benjamín, según sus clanes, fueron: Jericó, Bet-jogla, Emeccasis,

22 Bet-haarabá, Zemaraim, Betel, 23 Avim, Pará, Ofra, 24 Quefar-haamoní,

Ofni y Geba; doce ciudades con sus aldeas. 25 También Gabaón, Ramá, Beerot,

26 Mizpa, Cafira, Mozah, 27 Requem, Irpeel, Tarala, 28 Zela, Elef, Jebús (que es

Jerusalén), Gabaa y Quiriat; catorce ciudades con sus aldeas. Esta era la heredad de

los hijos de Benjamín, según sus clanes.

Capítulo 19

1 La segunda suerte tocó a Simeón, a la tribu de los hijos de Simeón, según sus

clanes. Y su heredad estaba dentro del territorio de los hijos de Judá. 2 Y les tocó

como heredad: Beerseba, Seba, Molada, 3 Hazar-sual, Bala, Ezem, 4 Eltolad, Betul,

Horma, 5 Siclag, Bet-hamarcabot, Hazar-susa, 6 Bet-lebaot y Sarujen; trece

ciudades con sus aldeas. 7 También Ayin, Rimón, Eter y Asán; cuatro ciudades con

sus aldeas. 8 También todas las aldeas que estaban alrededor de estas ciudades

hasta Baalat-beer, que es Ramat-néguev. Esta era la heredad de la tribu de los hijos

de Simeón, según sus clanes. 9 La heredad de los hijos de Simeón fue tomada de la

parte de los hijos de Judá, porque la parte de los hijos de Judá era excesiva para

ellos. Así, los hijos de Simeón tuvieron su heredad dentro del territorio de aquéllos.

10 La tercera suerte tocó a los hijos de Zabulón, según sus clanes. La frontera de

su heredad llegaba hasta Sarid. 11 Y por el oeste su frontera subía hacia Marala, y

limitaba con Dabeset y con el río que está frente a Jocneam. 12 De Sarid doblaba

hacia el este, donde nace el sol, hasta el territorio de Quislot-tabor; luego seguía

hacia Daberat y subía a Jafía. 13 De allí seguía hacia el este, a Gat-jefer e Ita-cazín,

continuaba hacia Rimón y rodeaba Nea. 14 Después la frontera torcía por el norte

hacia Hanatón y terminaba en el valle de Jefteel. 15 Y también Catat, Nahalal,

Simrón, Idala y Belén; doce ciudades con sus aldeas. 16 Estas ciudades con sus

aldeas eran la heredad de los hijos de Zabulón, según sus clanes.

17 La cuarta suerte tocó a Isacar, a los hijos de Isacar, según sus clanes. 18 Su

territorio abarcaba: Jezreel, Quesulot, Sunem, 19 Hafaraim, Sihón, Anajarat, 20 Rabit,

Quisión, Abez, 21 Remet, En-ganim, En-jada y Bet-pases. 22 La frontera llegaba

hasta Tabor, Sajazaim y Bet-semes, y terminaba la frontera en el Jordán; dieciséis

ciudades con sus aldeas. 23 Estas ciudades con sus aldeas eran la heredad de la tribu

de los hijos de Isacar, según sus clanes.

24 La quinta suerte tocó a la tribu de los hijos de Aser, según sus clanes. 25 Su

territorio abarcaba: Helcat, Halí, Betén, Acsaf, 26 Alamelec, Amad y Miseal; y por el

lado occidental llegaba hasta el Carmelo y Sijor-libnat. 27 Volvía después hacia

donde nace el sol, a Bet-dagón y limitaba con Zabulón y con el valle de Jefteel, al

norte; seguía a Bet-haémec y a Neiel; luego continuaba al norte hasta Cabul,

28 Abdón, Rejob, Hamón, Caná, hasta la gran Sidón. 29 De allí la frontera volvía

hacia Ramá y seguía hasta la ciudad fortificada de Tiro. Después torcía hacia Hosa

y terminaba en el mar. También Majaleb, Aczib, 30 Aco, Afec y Rejob; veintidós

ciudades con sus aldeas. 31 Estas ciudades con sus aldeas eran la heredad de la tribu

de los hijos de Aser, según sus clanes.

32 La sexta suerte tocó a los hijos de Neftalí; a los hijos de Neftalí, según sus

clanes. 33 Su frontera partía desde Helef y desde la encina de Zaananim, y desde

Adami-nequeb y Jabneel hasta Lacum, y terminaba en el Jordán. 34 Luego la

frontera volvía al oeste hasta Aznot-tabor. De allí pasaba a Hucoc, y limitaba con

Zabulón por el sur, con Aser por el oeste, y con el Jordán, por donde nace el sol.

35 Y las ciudades fortificadas eran: Sidim, Zer, Hamat, Racat, Quinéret, 36 Adama,

Ramá, Hazor, 37 Quedes, Edrei, En-hazor, 38 Irón, Migdalel, Horem, Bet-anat y

Bet-semes; diecinueve ciudades con sus aldeas. 39 Estas ciudades con sus aldeas

eran la heredad de la tribu de los hijos de Neftalí, según sus clanes.

40 La séptima suerte tocó a la tribu de los hijos de Dan, según sus clanes. 41 El

territorio de su heredad abarcaba Zora, Estaol, Ir-semes, 42 Saalbín, Ajalón, Jetla,

43 Elón, Timnat, Ecrón, 44 Elteque, Gibetón, Baalat, 45 Jehud, Benei-berac, Gatrimón.

46 Mei-hayarcón y Racón, con la región que está enfrente de Jope. 47 Pero

faltó territorio a los hijos de Dan. Por eso, los hijos de Dan subieron y combatieron

contra Lesem. Ellos la ocuparon e hirieron a filo de espada; tomaron posesión de

ella y habitaron allí. Y a Lesem la llamaron Dan, según el nombre de su padre Dan.

48 Estas ciudades con sus aldeas eran la heredad de la tribu de los hijos de Dan,

según sus clanes.

49 Después que acabaron de distribuir los territorios de la tierra como heredad, los

hijos de Israel dieron una heredad, en medio de ellos, a Josué hijo de Nun. 50 Según el

mandato de Jehovah, le dieron la ciudad que pidió, Timnat-séraj, en la región

montañosa de Efraín. Y él reedificó la ciudad y habitó en ella. 51 Estas son las

heredades que el sacerdote Eleazar, Josué hijo de Nun y los jefes de las casas

paternas de las tribus de los hijos de Israel distribuyeron por sorteo en Silo, delante de

Jehovah, a la entrada del tabernáculo de reunión. Y así acabaron de distribuir la tierra.

Capítulo 20

1 Jehovah habló a Josué diciendo: 2 Habla a los hijos de Israel y diles:

‘Designad las ciudades de refugio de las que yo os hablé por medio de Moisés;

3 para que pueda huir allí el homicida que mate a una persona accidentalmente, sin

premeditación, a fin de que sirvan de refugio ante el vengador de la sangre. 4 El que

se refugie en alguna de aquellas ciudades se presentará a la puerta de la ciudad y

expondrá su caso a oídos de los ancianos de la ciudad. Ellos le recibirán consigo

dentro de la ciudad y le darán un lugar para que habite con ellos. 5 Si el vengador de

la sangre lo persigue, no entregarán en su mano al homicida, porque mató a su

prójimo sin premeditación, sin haberle tenido odio previamente. 6 Quedará en

aquella ciudad hasta que comparezca en juicio delante de la asamblea, y hasta la

muerte del sumo sacerdote que haya en aquellos días. Entonces el homicida podrá

volver y venir a su ciudad y a su casa, a la ciudad de donde huyó.’”

7 Entonces designaron a Quedes, en Galilea, en la región montañosa de Neftalí;

a Siquem, en la región montañosa de Efraín; y a Quiriat-arba (que es Hebrón), en la

región montañosa de Judá. 8 Y al otro lado del Jordán, al este de Jericó, designaron

a Beser, en el desierto, en la meseta, de la tribu de Rubén; a Ramot, en Galaad, de

la tribu de Gad; y a Golán, en Basán, de la tribu de Manasés. 9 Estas fueron las

ciudades designadas para todos los hijos de Israel y para el extranjero que habitase

entre ellos, para que pueda huir a ellas cualquiera que mate a una persona

accidentalmente, y no muera por mano del vengador de la sangre, antes de

comparecer delante de la asamblea.

Capítulo 21

1 Los jefes de las casas paternas de los levitas se acercaron al sacerdote

Eleazar, a Josué hijo de Nun y a los jefes de las casas paternas de las tribus de los

hijos de Israel. 2 Y les hablaron en Silo, en la tierra de Canaán, diciendo: “Jehovah

mandó por medio de Moisés que nos dieran ciudades en que habitásemos, con sus

campos de alrededor para nuestros ganados.” 3 Entonces, conforme a la palabra de

Jehovah, los hijos de Israel dieron a los levitas, de sus propias heredades, estas

ciudades con sus campos de alrededor: 4 La suerte tocó a las familias de los

cohatitas. A los hijos del sacerdote Aarón, que eran de los levitas, les dieron por

sorteo trece ciudades de la tribu de Judá, de la tribu de Simeón y de la tribu de

Benjamín. 5 A los hijos de Cohat que quedaban les dieron por sorteo diez ciudades

de los clanes de la tribu de Efraín, de la tribu de Dan y de la media tribu de

Manasés. 6 A los hijos de Gersón les dieron por sorteo trece ciudades de los clanes

de la tribu de Isacar, de la tribu de Aser, de la tribu de Neftalí y de la media tribu de

Manasés en Basán. 7 A los hijos de Merari, según sus clanes, les dieron

doce ciudades de la tribu de Rubén, de la tribu de Gad y de la tribu de Zabulón.

8 Así los hijos de Israel dieron por sorteo a los levitas estas ciudades con sus

campos de alrededor, como Jehovah había mandado por medio de Moisés.

9 Les dieron estas ciudades de la tribu de los hijos de Judá y de la tribu de los

hijos de Simeón (a las cuales llamaron por nombre), 10 a los hijos de Aarón, de los

clanes de Cohat, de los hijos de Leví; porque les tocó la primera suerte. 11 Les

dieron en la región montañosa de Judá, Quiriat-arba, que es Hebrón, con sus

campos de alrededor. (Arba fue el padre de Anac.) 12 Pero dieron la campiña de la

ciudad con sus aldeas a Caleb hijo de Jefone, como su posesión. 13 A los hijos del

sacerdote Aarón les dieron Hebrón, con sus campos de alrededor, ciudad de

refugio para los homicidas. También Libna con sus campos de alrededor, 14 Jatir con

sus campos de alrededor, Estemoa con sus campos de alrededor, 15 Holón con sus

campos de alrededor, Debir con sus campos de alrededor, 16 Ayin con sus campos

de alrededor, Juta con sus campos de alrededor y Bet-semes con sus campos de

alrededor; nueve ciudades de estas dos tribus. 17 De la tribu de Benjamín les dieron

Gabaón con sus campos de alrededor, Geba con sus campos de alrededor,

18 Anatot con sus campos de alrededor y Almón con sus campos de alrededor; cuatro

ciudades. 19 El total de las ciudades de los sacerdotes hijos de Aarón fue de trece, con

sus campos de alrededor. 20 A los clanes de los hijos de Cohat, a los levitas que

quedaban de los hijos de Cohat, les tocaron estas ciudades en el sorteo: De la tribu de

Efraín 21 les dieron: Siquem con sus campos de alrededor, ciudad de refugio para los

homicidas, en la región montañosa de Efraín; Gezer con sus campos de alrededor,

22 Quibsaim con sus campos de alrededor y Bet-jorón con sus campos de alrededor;

cuatro ciudades. 23 De la tribu de Dan: Elteque con sus campos de alrededor,

Gibetón con sus campos de alrededor, 24 Ajalón con sus campos de alrededor y

Gat-rimón con sus campos de alrededor; cuatro ciudades. 25 Y de la media tribu de

Manasés les dieron Taanac con sus campos de alrededor y Gat-rimón con sus

campos de alrededor; dos ciudades. 26 El total de las ciudades para los clanes de los

hijos de Cohat que habían quedado fue de diez, con sus campos de alrededor. 27 A

los hijos de Gersón, uno de los clanes de los levitas, les dieron: De la media tribu de

Manasés: Golán en Basán con sus campos de alrededor, ciudad de refugio para los

homicidas y Beestera con sus campos de alrededor; dos ciudades. 28 De la tribu de

Isacar: Quisión con sus campos de alrededor, Daberat con sus campos de

alrededor, 29 Jarmut con sus campos de alrededor y En-ganim con sus campos de

alrededor; cuatro ciudades. 30 De la tribu de Aser: Miseal con sus campos de

alrededor, Abdón con sus campos de alrededor, 31 Helcat con sus campos

de alrededor y Rejob con sus campos de alrededor; cuatro ciudades. 32 De la tribu

de Neftalí: Quedes en Galilea con sus campos de alrededor, ciudad de refugio para

los homicidas; Hamot-dor con sus campos de alrededor y Cartán con sus campos

de alrededor; tres ciudades. 33 El total de las ciudades de los gersonitas, según sus

clanes, fue de trece con sus campos de alrededor. 34 A las familias de los hijos de

Merari, los levitas que habían quedado, les dieron: De la tribu de Zabulón: Jocneam

con sus campos de alrededor, Carta con sus campos de alrededor, 35 Dimna con

sus campos de alrededor y Nahalal con sus campos de alrededor; cuatro ciudades.

36 De la tribu de Rubén: Beser con sus campos de alrededor, Jahaz con sus campos

de alrededor, 37 Quedemot con sus campos de alrededor y Mefaat con sus campos

de alrededor; cuatro ciudades. 38 De la tribu de Gad: Ramot en Galaad con sus

campos de alrededor, ciudad de refugio para los homicidas; Majanaim con sus

campos de alrededor, 39 Hesbón con sus campos de alrededor y Jazer con sus

campos de alrededor; cuatro ciudades. 40 El total de las ciudades repartidas por

sorteo a los hijos de Merari, según sus clanes, es decir, a los clanes de los levitas

que habían quedado, fue de doce ciudades. 41 El total de las ciudades de los levitas

en medio de la posesión de los hijos de Israel fue de cuarenta y ocho, con sus

campos de alrededor. 42 Estas ciudades tenían cada una sus campos de alrededor;

era así con todas estas ciudades.

43 Así dio Jehovah a Israel toda la tierra que había jurado dar a sus padres. Ellos

tomaron posesión de ella y habitaron en ella. 44 Y Jehovah les dio reposo alrededor,

conforme a todo lo que había jurado a sus padres. Ninguno de sus enemigos pudo

resistirles, porque Jehovah entregó en su mano a todos sus enemigos. 45 No falló

ninguna palabra de todas las buenas promesas que Jehovah había hecho a la casa de

Israel; todo se cumplió.

Capítulo 22

1 Entonces Josué convocó a los rubenitas, a los gaditas y a la media tribu de

Manasés, 2 y les dijo: — Vosotros habéis guardado todo lo que Moisés siervo de

Jehovah os mandó, y habéis obedecido mi voz en todo lo que yo os he mandado. 3 No

habéis abandonado a vuestros hermanos en este largo tiempo, hasta el día de hoy; sino

que habéis guardado los mandamientos que Jehovah vuestro Dios os ha encomendado.

4 Ahora que Jehovah vuestro Dios ha dado reposo a vuestros hermanos, como les

había prometido, volved y regresad a vuestras moradas, a la tierra de vuestra posesión

que Moisés siervo de Jehovah os ha dado al otro lado del Jordán. 5 Solamente tened

mucho cuidado de poner por obra el mandamiento y la ley que Moisés siervo de

Jehovah os mandó: que améis a Jehovah vuestro Dios, que andéis en todos sus

caminos, que guardéis sus mandamientos, que le seáis fieles y que le sirváis con todo

vuestro corazón y con toda vuestra alma. 6 Luego Josué los bendijo y los despidió, y

ellos se volvieron a sus moradas. 7 Moisés había dado heredad en Basán a la media

tribu de Manasés. Y a la otra media tribu Josué le dio heredad entre sus hermanos

en el lado occidental del Jordán. Cuando Josué los envió a sus moradas, los bendijo,

8 y les habló diciendo: — Volved a vuestras moradas con grandes riquezas, con

mucho ganado, con plata, con oro, con bronce y con muchos vestidos. Compartid

con vuestros hermanos el botín de vuestros enemigos. 9 Entonces los hijos de Rubén,

los hijos de Gad y la media tribu de Manasés regresaron y se apartaron de los hijos

de Israel en Silo, que está en la tierra de Canaán, para ir a la tierra de Galaad, a la

tierra de sus heredades, donde se habían establecido, según el mandato de Jehovah

por medio de Moisés.

10 Cuando llegaron a la región del Jordán, en la tierra de Canaán, los hijos de

Rubén, los hijos de Gad y la media tribu de Manasés edificaron allí un altar junto al

Jordán, un altar de aspecto imponente. 11 Entonces los hijos de Israel oyeron decir:

“He aquí que los hijos de Rubén, los hijos de Gad y la media tribu de Manasés han

edificado un altar frente a la tierra de Canaán, en la región del Jordán, en el lado de

los hijos de Israel.” 12 Cuando los hijos de Israel oyeron esto, se reunió toda la

congregación de los hijos de Israel en Silo, para subir a combatir contra ellos.

13 Fineas, hijo del sacerdote Eleazar, fue enviado por los hijos de Israel a los hijos

de Rubén, a los hijos de Gad y a la media tribu de Manasés, en la tierra de Galaad.

14 También fueron con él diez jefes, un jefe por cada casa paterna de cada una de

las tribus de Israel, cada uno de los cuales era jefe de su casa paterna entre los

millares de Israel. 15 Estos fueron a los hijos de Rubén, a los hijos de Gad y a la

media tribu de Manasés, en la tierra de Galaad, y les hablaron diciendo: 16 — Toda

la congregación de Jehovah dice así: “¿Qué infidelidad es ésta que habéis cometido

contra el Dios de Israel, apartándoos hoy de seguir a Jehovah al edificaros un altar y

rebelaros hoy contra Jehovah? 17 ¿Nos ha sido poca la maldad de Peor, de la cual

aún no estamos purificados hasta el día de hoy, y por la cual vino una plaga a la

congregación de Jehovah? 18 Vosotros os apartáis hoy de seguir a Jehovah; y

sucederá que hoy vosotros os rebeláis contra Jehovah, y mañana él se airará contra

toda la congregación de Israel. 19 Si os parece que la tierra que poseéis es inmunda,

pasaos a la tierra de la posesión de Jehovah, en la cual está el tabernáculo de

Jehovah, y estableceos entre nosotros. Pero no os rebeléis contra Jehovah, ni os

rebeléis contra nosotros, edificándoos un altar aparte del altar de Jehovah

nuestro Dios. 20 Cuando Acán hijo de Zéraj cometió transgresión con respecto al

anatema, ¿no cayó la ira sobre toda la congregación de Israel? ¡Aquel hombre no

pereció solo en su iniquidad!

21 Entonces los hijos de Rubén, los hijos de Gad y la media tribu de Manasés

respondieron y dijeron a los jefes de los millares de Israel: 22 — El Dios de dioses,

Jehovah, el Dios de dioses, Jehovah, él lo sabe. Y que lo sepa Israel. Si ha sido por

rebelión o por infidelidad contra Jehovah, que no nos libre en este día. 23 Si nos

hemos edificado un altar para apartarnos de en pos de Jehovah o para ofrecer sobre

él holocausto u ofrenda vegetal, o para ofrecer sobre él sacrificios de paz, que

Jehovah mismo nos lo demande. 24 Pero en realidad lo hicimos así por temor de que

en el futuro vuestros hijos digan a nuestros hijos: “¿Qué tenéis que ver vosotros con

Jehovah Dios de Israel? 25 Oh hijos de Rubén e hijos de Gad, ya que entre nosotros

y vosotros Jehovah ha puesto por límite el Jordán, vosotros no tenéis parte con

Jehovah.” Así vuestros hijos harían que nuestros hijos dejaran de temer a Jehovah.

26 Por eso dijimos: “Preparémonos y edifiquémonos un altar, no para holocausto ni

para sacrificio, 27 sino para que sirva de testimonio entre nosotros y vosotros, y entre

las generaciones que nos sucederán, de que nosotros servimos a Jehovah, en su

presencia, con nuestros holocaustos, con nuestras ofrendas y con nuestros sacrificios

de paz.” Entonces vuestros hijos no podrán decir a nuestros hijos en el futuro:

“Vosotros no tenéis parte con Jehovah.” 28 Nosotros, pues, dijimos: “Si sucede que

en el futuro ellos nos dicen esto a nosotros o a nuestros descendientes,

responderemos: ‘Mirad la réplica del altar de Jehovah, la cual edificaron nuestros

padres, no para holocaustos ni para sacrificios, sino para que fuese testimonio entre

nosotros y vosotros.’ 29 Lejos esté de nosotros el rebelarnos contra Jehovah, o el

apartarnos hoy de seguir a Jehovah, edificando un altar para holocaustos, para

ofrendas vegetales o para sacrificios, aparte del altar de Jehovah nuestro Dios que

está delante de su tabernáculo.”

30 Cuando el sacerdote Fineas, los jefes de la congregación y los jefes de los

millares de Israel que estaban con él oyeron las palabras que hablaron los hijos de

Rubén, los hijos de Gad y los hijos de Manasés, les pareció bien. 31 Entonces

Fineas, hijo del sacerdote Eleazar, dijo a los hijos de Rubén, a los hijos de Gad y a

los hijos de Manasés: — Hoy reconocemos que Jehovah está entre nosotros, pues

no habéis cometido esta infidelidad contra Jehovah. Ahora habéis librado a los hijos

de Israel de la mano de Jehovah. 32 Fineas, hijo del sacerdote Eleazar, y los jefes se

apartaron de los hijos de Rubén y de los hijos de Gad; se volvieron de la tierra de

Galaad a la tierra de Canaán, a los hijos de Israel, y les informaron. 33 El informe

agradó a los hijos de Israel, y los hijos de Israel bendijeron a Dios. No hablaron

más de ir contra ellos en plan de guerra para destruir la tierra en que habitaban los

hijos de Rubén y los hijos de Gad. 34 Los hijos de Rubén y los hijos de Gad

llamaron al altar Ed, diciendo: “Porque es un testimonio entre nosotros de que

Jehovah es Dios.”

Capítulo 23

1 Mucho tiempo después que Jehovah diera reposo a Israel de todos sus

enemigos de alrededor, aconteció que Josué, siendo ya viejo y de edad avanzada,

2 convocó a todo Israel, a sus ancianos, a sus jefes, a sus jueces y a sus oficiales, y

les dijo: “Yo ya soy viejo y de edad avanzada. 3 Vosotros habéis visto todo lo que

Jehovah vuestro Dios ha hecho con todas estas naciones por causa vuestra; porque

Jehovah vuestro Dios es el que ha combatido por vosotros. 4 Mirad, os he repartido

por sorteo, como heredad para vuestras tribus, estas naciones que quedan, así como

las que yo he exterminado, desde el Jordán hasta el mar Grande, hacia donde se

pone el sol. 5 Jehovah vuestro Dios las arrojará de delante de vosotros y las echará

de vuestra presencia. Y vosotros tomaréis posesión de sus tierras, como Jehovah

vuestro Dios os ha prometido. 6 Por tanto, esforzaos mucho en guardar y hacer

todo lo que está escrito en el libro de la Ley de Moisés, sin apartaros de ella ni a la

derecha ni a la izquierda. 7 No os mezcléis con estas naciones que han quedado

entre vosotros. No hagáis mención del nombre de sus dioses ni juréis por ellos. No

les rindáis culto, ni os postréis ante ellos. 8 Sólo a Jehovah, vuestro Dios, seréis

fieles, como habéis sido hasta el día de hoy; 9 porque Jehovah ha echado de delante

de vosotros a naciones grandes y fuertes, y nadie ha podido resistir delante de

vosotros hasta el día de hoy. 10 Uno de vosotros persigue a mil, porque Jehovah

vuestro Dios combate por vosotros, como él os ha prometido.

11 Por eso, tened mucho cuidado, por vuestras propias vidas, de amar a

Jehovah vuestro Dios. 12 Pero si os volvéis atrás y os adherís a los sobrevivientes de

estas naciones que han quedado entre vosotros, y os unís con ellas en matrimonio y

os mezcláis con ellas y ellas con vosotros, 13 estad seguros de que Jehovah vuestro

Dios no continuará echando a estas naciones de delante de vosotros. Antes bien,

ellas serán para vosotros una trampa y un lazo, azotes en vuestros costados y

espinas en vuestros ojos, hasta que perezcáis en esta buena tierra que Jehovah

vuestro Dios os ha dado. 14 He aquí que yo estoy para ir por el camino de todo el

mundo. Reconoced, pues, con todo vuestro corazón y con toda vuestra alma que

no ha fallado ni una sola palabra de todas las buenas promesas que Jehovah vuestro

Dios os había hecho. Todas se han cumplido para vosotros; no ha fallado de ellas ni

una sola palabra. 15 Pero sucederá que así como se ha cumplido para vosotros toda

palabra buena que Jehovah vuestro Dios os ha dicho, así también traerá Jehovah sobre

vosotros toda palabra mala, hasta eliminaros de esta buena tierra que Jehovah vuestro

Dios os ha dado. 16 Si violáis el pacto que Jehovah vuestro Dios os ha mandado, y os

vais y servís a otros dioses, postrándoos ante ellos, la ira de Jehovah se encenderá

contra vosotros, y rápidamente pereceréis en esta buena tierra que él os ha dado.”

Capítulo 24

1 Josué reunió a todas las tribus de Israel en Siquem, y convocó a los ancianos

de Israel, a sus jefes, a sus jueces y a sus oficiales. Ellos se presentaron delante de

Dios, 2 y Josué dijo a todo el pueblo: — Así ha dicho Jehovah Dios de Israel:

“Vuestros padres (Taré, padre de Abraham y de Nacor) habitaron antiguamente al

otro lado del Río, y sirvieron a otros dioses. 3 Pero yo tomé a vuestro padre

Abraham del otro lado del Río, lo traje por toda la tierra de Canaán, aumenté su

descendencia y le di por hijo a Isaac. 4 A Isaac le di por hijos a Jacob y Esaú. A

Esaú le di la región montañosa de Seír, para que la poseyese, mientras que Jacob y

sus hijos descendieron a Egipto. 5 Entonces envié a Moisés y a Aarón, y castigué a

Egipto de la manera como lo hice allí, y después os saqué. 6 Saqué de Egipto a

vuestros padres, y vosotros llegasteis al mar. Los egipcios persiguieron a vuestros

padres hasta el mar Rojo, con carros y jinetes. 7 Entonces ellos clamaron a Jehovah,

y él puso oscuridad entre vosotros y los egipcios, e hizo venir sobre ellos el mar, el

cual los cubrió. Vuestros ojos vieron lo que hice en Egipto. Después estuvisteis

muchos años en el desierto, 8 y os introduje en la tierra de los amorreos que

habitaban al otro lado del Jordán. Ellos combatieron contra vosotros; pero yo los

entregué en vuestra mano, y poseísteis su tierra, porque yo los destruí delante de

vosotros. 9 Después se levantó Balac hijo de Zipor, rey de los moabitas, y combatió

contra Israel. El mandó llamar a Balaam hijo de Beor para que os maldijese, 10 pero

yo no quise escuchar a Balaam. Antes bien, él os bendijo repetidamente, y yo os

libré de su mano. 11 Después cruzasteis el Jordán y vinisteis a Jericó. Los señores de

Jericó combatieron contra vosotros, así como también los amorreos, los ferezeos,

los cananeos, los heteos, los gergeseos, los heveos y los jebuseos; pero yo los

entregué en vuestra mano. 12 Envié delante de vosotros la avispa, y ella echó de

delante de vosotros a los dos reyes de los amorreos. Esto no fue con vuestra espada

ni con vuestro arco. 13 Yo os he dado una tierra por la cual vosotros no

trabajasteis con dureza, unas ciudades que no edificasteis y en las cuales habitáis. Y

coméis de las viñas y de los olivares que no plantasteis.” 14 Ahora pues, temed a

Jehovah. Servidle con integridad y con fidelidad. Quitad de en medio los dioses a los

cuales sirvieron vuestros padres al otro lado del Río y en Egipto, y servid a Jehovah.

15 Pero si os parece mal servir a Jehovah, escogeos hoy a quién sirváis: si a los

dioses a los cuales servían vuestros padres cuando estaban al otro lado del Río, o a

los dioses de los amorreos en cuya tierra habitáis. Pero yo y mi casa serviremos a

Jehovah. 16 Entonces el pueblo respondió diciendo: — ¡Lejos esté de nosotros el

abandonar a Jehovah para servir a otros dioses! 17 Porque Jehovah, nuestro Dios, es

el que nos sacó a nosotros y a nuestros padres de la tierra de Egipto, de la casa de

esclavitud. Delante de nuestros ojos él ha hecho estas grandes señales, y nos ha

guardado en todo el camino por donde hemos andado y en todos los pueblos por

los cuales hemos pasado. 18 Jehovah ha arrojado de delante de nosotros a todos los

pueblos, y a los amorreos que habitaban en el país. Nosotros también serviremos a

Jehovah, porque él es nuestro Dios. 19 Entonces Josué dijo al pueblo: — No podréis

servir a Jehovah, porque él es un Dios santo y un Dios celoso. El no soportará

vuestras rebeliones ni vuestros pecados. 20 Si vosotros dejáis a Jehovah y servís a

dioses extraños, él se volverá y os castigará, y os exterminará después de haberos

hecho bien. 21 Entonces el pueblo dijo a Josué: — ¡No, sino que a Jehovah

serviremos! 22 Josué respondió al pueblo: — Vosotros sois testigos contra vosotros

mismos, de que habéis escogido a Jehovah para servirle. Ellos respondieron: — ¡Sí,

somos testigos! 23 Josué dijo: — Quitad, pues, ahora los dioses extraños que están

en medio de vosotros, e inclinad vuestro corazón a Jehovah Dios de Israel. 24 Y el

pueblo respondió a Josué: — ¡A Jehovah nuestro Dios serviremos, y su voz

obedeceremos! 25 Aquel mismo día Josué hizo un pacto con el pueblo, y les dio

leyes y decretos en Siquem. 26 Josué escribió estas palabras en el libro de la Ley de

Dios. Y tomando una gran piedra, la erigió allí debajo de la encina que estaba junto

al santuario de Jehovah. 27 Luego Josué dijo a todo el pueblo: — He aquí, esta

piedra será un testigo contra nosotros. Ella ha escuchado todas las palabras que

Jehovah nos ha hablado. Será, pues, testigo contra vosotros, no sea que neguéis a

vuestro Dios. 28 Después Josué despidió al pueblo, cada uno a su heredad.

29 Sucedió que después de estas cosas murió Josué hijo de Nun, siervo de

Jehovah, cuando tenía 110 años. 30 Y lo sepultaron en los terrenos de su heredad en

Timnat-séraj, que está en la región montañosa de Efraín, al norte del monte Gaas.

31 Israel sirvió a Jehovah todo el tiempo de Josué y todo el tiempo de los ancianos

que sobrevivieron a Josué, quienes conocían todas las obras que Jehovah

había hecho por Israel. 32 Y sepultaron en Siquem los restos de José, que los hijos

de Israel habían traído de Egipto, en la parte del campo que Jacob compró a los

hijos de Hamor, padre de Siquem, por 100 piezas de dinero. Y vino a ser heredad

de los hijos de José. 33 También murió Eleazar hijo de Aarón, y lo sepultaron en la

colina de su hijo Fineas, que le había sido dada en la región montañosa de Efraín.

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