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OSEAS

Capítulo 1

1 La palabra de Jehovah que vino a Oseas hijo de Beeri, en los días de Uzías,

Jotam, Acaz y Ezequías, reyes de Judá, y en los días de Jeroboam hijo de Joás, rey

de Israel.

2 El principio de la palabra de Jehovah por medio de Oseas. Jehovah dijo a

Oseas: “Vé, toma para ti una mujer dada a la prostitución, e hijos de prostitución;

porque la tierra se ha dado enteramente a la prostitución, apartándose de Jehovah.”

3 Fue, pues, y tomó a Gomer hija de Diblaim, la cual concibió y le dio a luz un hijo.

4 Entonces Jehovah le dijo: “Ponle por nombre Jezreel, porque dentro de poco yo

castigaré a la casa de Jehú por los hechos de sangre de Jezreel, y haré cesar el reino

de la casa de Israel. 5 Sucederá en aquel día que yo quebraré el arco de Israel en el

valle de Jezreel.” 6 Ella concibió de nuevo y dio a luz una hija. Y Dios le dijo: “Ponle

por nombre Lo-rujama, porque no me compadeceré más de la casa de Israel, y no

la soportaré más. 7 Pero de la casa de Judá tendré misericordia y los salvaré por

Jehovah su Dios. No los libraré con arco, ni con espada, ni con guerra, ni con

caballos y jinetes.”

8 Después de destetar a Lo-rujama, concibió y dio a luz un hijo. 9 Y Dios le dijo:

“Ponle por nombre Lo-ammí, porque vosotros no sois mi pueblo, ni yo soy vuestro

Dios. 10 No obstante, el número de los hijos de Israel será como la arena del mar,

que no se puede medir ni contar. Y sucederá que en lugar de lo que se les dijo:

‘Vosotros no sois mi pueblo’, se les dirá: ‘Hijos del Dios viviente.’ 11 Los hijos de

Judá y de Israel serán congregados en uno y nombrarán para sí un solo jefe. Y

subirán de la tierra, porque grande será el día de Jezreel.

Capítulo 2

1 Decid a vuestros hermanos: Ammí, y a vuestras hermanas: Rujama.

2 ¡Acusad a vuestra madre, acusadla! Porque ella ya no es mi mujer, ni yo soy su

marido. Que quite sus fornicaciones de delante de su cara y sus adulterios de entre

sus pechos. 3 No sea que yo la desnude por completo y la ponga como en el día en

que nació. No sea que la vuelva como un desierto, que la deje como una tierra

reseca y la mate de sed. 4 Tampoco me compadeceré de sus hijos, porque son hijos

de prostitución. 5 Porque su madre se prostituyó; la que los concibió actuó

desvergonzadamente, porque dijo: ‘Iré tras mis amantes que me dan mi pan y mi

agua, mi lana y mi lino, mi aceite y mi bebida.’

6 Por tanto, he aquí que yo obstruyo su camino con espinos, y reforzaré su

vallado, de manera que ella no encuentre sus senderos. 7 Ella irá tras sus amantes,

pero no los alcanzará; los buscará, pero no los hallará. Entonces dirá: ‘Iré y me

volveré a mi primer marido, porque mejor me iba antes que ahora.’ 8 Pero ella no

reconoció que era yo el que le daba el trigo, el vino nuevo y el aceite. Yo le di

abundancia de plata y de oro, que ellos usaron para Baal. 9 Por tanto, volveré a

tomar mi trigo a su tiempo y mi vino en su época, y quitaré mi lana y mi lino que

cubren su desnudez. 10 Ahora pondré al descubierto su locura ante los ojos de sus

amantes, y nadie la librará de mi mano. 11 Haré cesar todo su regocijo: sus fiestas,

sus lunas nuevas, sus sábados y todas sus festividades. 12 Arrasaré sus viñas y sus

higueras de las cuales ha dicho: ‘Son la paga que me han dado mis amantes.’ Yo las

reduciré a matorral, y se las comerán los animales del campo. 13 La castigaré por los

días dedicados a los Baales, a los cuales ha quemado incienso y para los cuales se

ha adornado con sus aretes y sus joyas. Ella se ha ido tras sus amantes y se ha

olvidado de mí”, dice Jehovah.

14 Sin embargo, he aquí que yo la persuadiré, la llevaré al desierto y hablaré a

su corazón. 15 Y desde allí le daré sus viñas, y el valle de Acor será como puerta de

esperanza. Allí me responderá como en los días de su juventud, y como en el día en

que subió de la tierra de Egipto. 16 Sucederá en aquel día, dice Jehovah, que me

llamarás: ‘Marido mío’; y nunca más me llamarás: ‘Señor mío.’ 7 Porque yo quitaré

de su boca los nombres de los Baales, y nunca más serán mencionados sus

nombres. 18 En aquel día haré por ellos un pacto con los animales del campo, con

las aves del cielo y con las serpientes de la tierra. Quebraré el arco y la espada, y

anularé la guerra en la tierra. Y les haré dormir seguros. 19 Te desposaré conmigo

para siempre; te desposaré conmigo en justicia y derecho, en lealtad y compasión.

20 Yo te desposaré conmigo en fidelidad, y conocerás a Jehovah. 21 Y sucederá en

aquel día, dice Jehovah, que responderé a los cielos, y ellos responderán a la tierra.

22 La tierra responderá al trigo, al vino y al aceite; y éstos responderán a Jezreel.

23 Yo la sembraré para mí en esta tierra, y tendré compasión de Lo-rujama. Diré a

Lo-ammí: ‘¡Pueblo mío eres tú!’, y él dirá: ‘¡Dios mío!’”

Capítulo 3

1 Jehovah me dijo de nuevo: “Vé, ama a una mujer que ama a un amante y

comete adulterio. Amala con un amor como el de Jehovah por los hijos de Israel, a

pesar de que ellos miran a otros dioses y aman las tortas de pasas.” 2 Entonces la

compré por quince piezas de plata, y un homer y medio de cebada. 3 Y le dije: “Te

quedarás conmigo muchos años. No te prostituirás ni serás de otro hombre; lo

mismo haré yo contigo.” 4 Porque muchos años estarán los hijos de Israel sin rey, ni

gobernante, ni sacrificio, ni piedras rituales, ni efod, ni ídolos domésticos. 5 Después

volverán los hijos de Israel y buscarán a Jehovah su Dios y a David, su rey.

Temblando acudirán a Jehovah y a su bondad en los días postreros.

Capítulo 4

1 Oíd la palabra de Jehovah, oh hijos de Israel: “Jehovah tiene pleito con los

habitantes de la tierra, porque no hay en la tierra verdad, ni lealtad, ni conocimiento

de Dios. 2 El perjurar, el engañar, el asesinar, el robar y el adulterar han irrumpido.

Uno a otro se suceden los hechos de sangre. 3 Por eso la tierra está de duelo, y todo

habitante de ella desfallece junto con los animales del campo y las aves del cielo.

Aun los peces del mar perecen. 4 Nadie contienda ni amoneste a ninguno, porque

es contigo con quien tengo pleito, oh sacerdote. 5 Tropezarás, por tanto, en pleno

día; también el profeta tropezará contigo en la noche. Y haré perecer a tu madre.

6 Mi pueblo es destruido porque carece de conocimiento. Porque tú has

rechazado el conocimiento, yo te echaré del sacerdocio; y porque te has olvidado

de la ley de tu Dios, yo también me olvidaré de tus hijos. 7 Cuanto más se

acrecentaron, más pecaron contra mí; por tanto, yo cambiaré su gloria en afrenta.

8 Comen las ofrendas por el pecado de mi pueblo, y apetecen su iniquidad. 9 Como

es el pueblo, así es el sacerdote. Le castigaré por sus caminos y le pagaré conforme

a sus obras. 10 Ellos comerán, pero no se saciarán; fornicarán, pero no se

multiplicarán; porque dejaron de escuchar a Jehovah. 11 La fornicación, el vino y el

mosto arrebatan el entendimiento.

12 Mi pueblo consulta a su ídolo de madera, y su palo le declara; porque el

espíritu de prostitución le ha engañado, y se prostituyen debajo de su dios. 13 Sobre

las cumbres de los montes ofrecen sacrificios y queman incienso sobre las colinas,

debajo de las encinas, de los álamos y de los olmos, que tienen buena sombra. Por

tanto, vuestras hijas se prostituirán, y vuestras nueras cometerán adulterio. 14 No

castigaré a vuestras hijas cuando se prostituyan, ni a vuestras nueras cuando

cometan adulterio. Porque los hombres se apartan con las prostitutas y ofrecen

sacrificios con las prostitutas sagradas. Por tanto, el pueblo sin entendimiento se

arruina. 15 Si tú te prostituyes, oh Israel, ¡que Judá no sea culpable! No entréis a

Gilgal, ni subáis a Bet-avén, ni juréis: ‘¡Vive Jehovah!’ 16 Porque Israel es obstinado

como una vaca obstinada: ¿Los apacentará Jehovah ahora, como a un cordero en

un lugar espacioso? 17 Efraín se ha apegado a los ídolos. ¡Déjalo! 18 Aunque se

haya terminado su orgía, se siguen prostituyendo. Sus gobernantes aman mucho lo

que avergüenza. 19 El viento los arrollará en sus alas, y se avergonzarán de sus

altares.

Capítulo 5

1 Oh sacerdotes, escuchad esto; estad atentos, oh casa de Israel; prestad

atención, oh casa del rey. Porque contra vosotros es el juicio, pues habéis sido

trampa en Mizpa y red extendida sobre el Tabor. 2 Han profundizado la fosa de

Sitim; por tanto, yo los castigaré a todos. 3 Yo conozco a Efraín, e Israel no está

escondido de mí. Tú, oh Efraín, te has prostituido; Israel se ha contaminado. 4 Sus

obras no les permiten volver a su Dios, porque hay espíritu de prostitución en medio

de ellos, y no conocen a Jehovah. 5 La soberbia de Israel le acusará en su misma

cara. Israel y Efraín tropezarán en su pecado. Judá también tropezará con ellos.

6 Con sus ovejas y sus vacas andarán buscando a Jehovah, pero no le encontrarán.

El se ha apartado de ellos. 7 A Jehovah han traicionado, porque han engendrado

hijos ilegítimos. Ahora los devorará la luna nueva, junto con sus parcelas.

8 ¡Tocad la corneta en Gabaa, la trompeta en Ramá! Gritad en Bet-avén:

‘¡Tiembla, oh Benjamín!’ 9 Efraín será una desolación en el día del castigo. En las

tribus de Israel hago conocer lo que es verdadero. 10 Los gobernantes de Judá

fueron como los que traspasan los linderos; derramaré mi ira sobre ellos como agua.

11 Efraín es oprimido y quebrantado en el juicio, porque quiso andar en pos de las

vanidades. 12 Yo, pues, seré para Efraín como polilla, y como carcoma para la casa

de Judá. 13 Efraín verá su enfermedad; y Judá, su llaga. Entonces Efraín irá a Asiria;

enviará embajadores al gran rey. Pero él no os podrá sanar, ni os curará la llaga.

14 Porque yo seré para Efraín como un león, y como un cachorro de león para

la casa de Judá: Yo mismo arrebataré y me iré; tomaré, y no habrá quien libre.

15 Voy a volverme a mi lugar, hasta que reconozcan su culpa y busquen mi rostro. Y

en su angustia me buscarán con diligencia.”

Capítulo 6

1 ¡Venid y volvámonos a Jehovah! Porque él arrebató, pero nos sanará; él hirió,

pero nos vendará. 2 El nos dará vida después de dos días; al tercer día nos

levantará, y viviremos delante de él. 3 Conozcamos y persistamos en conocer a

Jehovah. Segura como el alba será su salida; vendrá a nosotros como la lluvia; como

la lluvia tardía, regará la tierra.

4 ¿Qué haré contigo, oh Efraín? ¿Qué haré contigo, oh Judá? Vuestra lealtad es

como la nube de la mañana y como el rocío que muy temprano se desvanece. 5 Por

esta razón yo los despedazaré por medio de los profetas; los mataré con los dichos

de mi boca, y mi juicio saldrá como la luz. 6 Porque misericordia quiero yo, y no

sacrificios; y conocimiento de Dios, más que holocaustos. 7 Pero ellos violaron el

pacto, cual Adán. Allí me traicionaron. 8 Galaad es una ciudad de malhechores, y sus

huellas son de sangre. 9 Como se esconden los merodeadores, así se esconden los

sacerdotes. Asesinan en el camino de Siquem; ciertamente hicieron infamia. 10 En la

casa de Israel he visto algo horrible. Allí se prostituyó Efraín; se contaminó Israel.

11 También para ti, oh Judá, está preparada una cosecha. “Cuando yo restaure de la

cautividad a mi pueblo,

Capítulo 7

1 cuando yo cure a Israel, se pondrá al descubierto la iniquidad de Efraín y las

maldades de Samaria; porque obran con engaño. Mientras el ladrón se mete

adentro, la pandilla despoja afuera, 2 y no consideran en su corazón que yo

mantengo el recuerdo de toda su maldad. ¡Ahora los tienen cercados sus propias

acciones; están delante de mí! 3 Con su maldad alegran al rey, y a los gobernantes

con sus mentiras. 4 Todos ellos son adúlteros. Son como un horno encendido por el

panadero que cesa de avivar el fuego después que está hecha la masa, hasta que

esté leudada. 5 En el día de nuestro rey, los gobernantes se enfermaron con el calor

del vino; y él extendió su mano a los burladores. 6 Porque como un horno aplican su

corazón a planear intrigas: Toda la noche dormita el furor de ellos, y al amanecer

arde como llama de fuego. 7 Todos ellos arden como un horno y devoran a sus

jueces. Todos sus reyes han caído; no hay entre ellos quien me invoque.

8 Efraín se mezcla con los pueblos; Efraín es como una torta a la cual no se le

ha dado la vuelta. 9 Los extraños han devorado sus fuerzas, pero él no se da cuenta.

Aun las canas se han esparcido sobre él, pero él no se da cuenta. 10 La soberbia de

Israel testifica contra él en su propia cara. Con todo eso, no se ha vuelto a Jehovah

su Dios, ni lo ha buscado. 11 Efraín ha sido como una paloma, incauto y sin

entendimiento, llamando a Egipto y acudiendo a Asiria. 12 Cuando vayan, extenderé

sobre ellos mi red y los haré caer como aves del cielo. Los atraparé al escuchar su

ruido de bandada en descenso. 13 ¡Ay de ellos, porque se apartaron de mí!

¡Destrucción sobre ellos, porque contra mí se rebelaron! Yo los redimiría, pero ellos

hablan mentiras contra mí, 14 y no claman a mí en sus corazones cuando gimen en

sus camas. Por el trigo y el vino se amotinan y se rebelan contra mí. 15 Y aunque les

instruí y fortalecí sus brazos, ellos traman el mal contra mí. 16 Se vuelven, pero no al

Altísimo. Son como arco que falla. Sus dirigentes caerán a espada por la furia de su

lengua. Esto será su escarnio en la tierra de Egipto.

Capítulo 8

1 ¡Lleva la corneta a tus labios! ¡Viene como un águila contra la casa de

Jehovah! Porque quebrantaron mi pacto y se rebelaron contra mi ley. 2 Israel

clamará a mí: ‘¡Dios mío, te conocemos!’ 3 Israel ha rechazado el bien; el enemigo

lo perseguirá. 4 Ellos establecieron reyes, pero no de parte mía. Constituyeron

gobernantes, pero yo no tuve parte en ello. Con su plata y su oro se hicieron ídolos,

para su propia destrucción. 5 ¡Oh Samaria, rechaza tu becerro! Mi enojo se

encendió contra ellos. ¿Hasta cuándo serán incapaces de lograr purificación,

6 aunque son de Israel? Un escultor lo hizo, y eso no proviene de Dios. Por eso, el

becerro de Samaria será hecho pedazos. 7 Porque han sembrado viento, cosecharán

torbellino. No tendrás campos por segar, ni la espiga dará harina. Y si la diese, la

comerían los extraños.

8 Israel será tragado; pronto ellos serán entre las naciones como un objeto que

nadie aprecia. 9 Porque subirán a Asiria; Efraín será un asno montés solitario. “Han

comprado amores; 10 pero aunque los compren entre las naciones, ahora los reuniré,

y empezarán a menguar bajo la carga de un rey muy poderoso. 11 Porque Efraín

multiplicó altares para pecar; para pecado le han sido los altares.

12 Yo escribí para él las grandezas de mi ley, pero han sido tenidas como cosas

extrañas. 13 A ellos les gusta ofrecer sacrificios. Sacrifican y comen carne, pero

Jehovah no los acepta. Ahora se acordará de su iniquidad y los castigará por sus

pecados: ¡Volverán a Egipto! 14 Israel olvidó a su Hacedor y edificó mansiones, y

Judá multiplicó ciudades fortificadas. Pero enviaré fuego a sus ciudades, el cual

devorará sus palacios.”

Capítulo 9

1 No te alegres, oh Israel; no te regocijes como otros pueblos, porque te has

prostituido apartándote de tu Dios. Has amado la paga de prostituta en todas las

eras del grano. 2 La era y el lagar no los mantendrán, y el vino nuevo les fallará. 3 No

habitarán más en la tierra de Jehovah, sino que Efraín volverá a Egipto, y en Asiria

comerán comida inmunda. 4 No harán libación de vino para Jehovah, ni sus

sacrificios le serán gratos. Su pan será como pan de duelo. Todos los que coman de

él serán inmundos. Su pan será para ellos mismos; no entrará en la casa de Jehovah.

5 ¿Qué haréis en el día del festival, en el día de la fiesta de Jehovah? 6 Porque he

aquí, ellos se irán a causa de la destrucción; Egipto los recogerá, y Menfis los

enterrará. Los espinos heredarán sus codiciables tesoros de plata, y la ortiga crecerá

en sus moradas.

7 ¡Han llegado los días del castigo; han llegado los días de la retribución! ¡Que lo

sepa Israel! El profeta es necio; el hombre inspirado está loco, a causa de la

grandeza de tu pecado y de tu gran hostilidad. 8 El profeta es centinela de Efraín, el

pueblo de mi Dios; pero ahora le pone trampas en todos sus caminos. Hay

hostilidad en la casa de su Dios. 9 Profundizaron su corrupción, como en los días de

Gabaa. Ahora se acordará Dios de su iniquidad y castigará su pecado. 10 Como a

uvas en el desierto, hallé a Israel; como el fruto temprano de una higuera primeriza,

vi a vuestros padres. Pero ellos acudieron al Baal de Peor, se consagraron a la

vergüenza y se volvieron tan detestables como aquello que les apasionaba.

11 Cual ave volará la gloria de Efraín: sin nacimiento, sin embarazo y sin

concepción. 12 Aunque críen a sus hijos, les privaré de ellos sin dejarles uno solo.

¡Ay de ellos también cuando yo me aparte de ellos!” 13 Cuando vi a Efraín, él era

una roca asentada en una pradera. Sin embargo, Efraín entregará sus hijos al

verdugo. 14 Dales, oh Jehovah, lo que les has de dar: Dales matriz que aborte y

pechos resecos. 15 Toda la maldad de ellos ha tenido lugar en Gilgal. Allí, pues, les

tomé aversión. Por la maldad de sus obras los echaré de mi casa; no los amaré más.

Todos sus dirigentes son desleales. 16 Efraín ha sido herido; se ha secado su raíz y

no dará más fruto. Aunque engendren hijos, yo mataré ese tesoro de sus vientres.”

17 Mi Dios los desechará, porque no le escucharon. Andarán errantes entre las

naciones.

Capítulo 10

1 Israel era como una vid exuberante; y como él, era su fruto. Cuanto más se

multiplicó su fruto, tanto más multiplicó sus altares. Conforme a la prosperidad de su

tierra adornaron sus piedras rituales. 2 Su corazón es engañoso. ¡Ahora ellos serán

hallados culpables! El Señor quebrantará sus altares y destruirá sus piedras rituales.

3 Entonces dirán: “No tenemos rey, porque no hemos temido a Jehovah. Y el rey,

¿qué haría por nosotros?” 4 Hablan sólo palabras; juran en vano y hacen contratos.

Por tanto, el juicio brotará como hierba venenosa en los surcos de mis campos.

5 Los habitantes de Samaria estarán atemorizados a causa del becerro de Bet-avén;

ciertamente su pueblo hará duelo a causa de él. Asimismo, sus sacerdotes, que se

regocijaban por la gloria de él, la cual se les va en cautiverio. 6 También el becerro

será llevado a Asiria como presente para el gran rey. Efraín conseguirá sólo

vergüenza; Israel será avergonzado por su consejo. 7 El rey de Samaria perecerá

como la espuma sobre la superficie de las aguas. 8 Los lugares altos de Avén, que

son el pecado de Israel, serán destruidos. Sobre sus altares crecerán espinos y

cardos. Dirán a los montes: “¡Cubridnos!”, y a las colinas: “¡Caed sobre nosotros!”

9 Desde los días de Gabaa has pecado, oh Israel. Allí han permanecido. ¿No

los alcanzó en Gabaa la batalla contra los inicuos? 10 Yo vendré y los castigaré: Los

pueblos se reunirán contra ellos cuando sean castigados por su doble iniquidad.

11 Efraín era una vaquilla domada a la que le gustaba trillar. Yo puse yugo de

bondad sobre su cuello. Yo haré llevar el yugo a Efraín. Judá arará, y Jacob abrirá

los surcos del campo. 12 Sembrad para vosotros justicia y segad lealtad. Abríos

surcos, porque es tiempo de buscar a Jehovah, hasta que venga y haga llover justicia

para vosotros. 13 Habéis arado impiedad, habéis segado injusticia y habéis comido

fruto de mentira. Porque confiaste en tus caminos, en la multitud de tus valientes.

14 Por tanto, en tus pueblos se levantará alboroto, y todas tus fortalezas serán

destruidas, como Salmán destruyó a Bet-arbel en el día de la batalla, cuando las

madres fueron estrelladas junto con sus hijos. 15 Así se hará con vosotros, oh casa

de Israel, por vuestra gran maldad. Al amanecer perecerá irremisiblemente el rey de

Israel.

Capítulo 11

1 Cuando Israel era muchacho, yo lo amé; y de Egipto llamé a mi hijo.

2 Mientras más los llamaba, más se iban ellos de mi presencia. A los Baales ofrecían

sacrificio, y a los ídolos quemaban incienso. 3 Pero fui yo el que enseñó a caminar a

Efraín, tomándolo por sus brazos. Sin embargo, no reconocieron que yo los sanaba.

4 Con cuerdas humanas los atraje, con vínculos de amor. Fui para ellos como los

que ponen un bebé contra sus mejillas, y me inclinaba hacia ellos para alimentarlos.

5 No volverá a la tierra de Egipto, sino que el asirio será su rey; porque no

quisieron volver a mí. 6 La espada caerá sobre sus ciudades y destruirá sus

refuerzos. Los consumirá en medio de sus propias asambleas. 7 Entre tanto, mi

pueblo está obstinado en su rebelión contra mí; y aunque invocan al Altísimo, no lo

quieren enaltecer.

8 ¿Cómo he de dejarte, oh Efraín? ¿Cómo he de entregarte, oh Israel? ¿Cómo

podré hacerte como a Adma o ponerte como a Zeboím? Mi corazón se revuelve

dentro de mí; se inflama mi compasión. 9 No ejecutaré el furor de mi ira; no volveré

para destruir a Efraín, porque soy Dios, y no hombre. Yo soy el Santo en medio de

ti, y no vendré contra la ciudad. 10 Caminarán en pos de Jehovah. El rugirá como

león; sí, rugirá, y del occidente los hijos acudirán temblando. 11 De Egipto acudirán

temblando como pájaros; y como palomas, de la tierra de Asiria. Yo los haré

habitar en sus casas, dice Jehovah. 12 Efraín me ha rodeado con mentira; y la casa

de Israel, con engaño. Judá todavía divaga para con Dios, para con el Santo, quien

es fiel.

Capítulo 12

1 Efraín se apacienta de viento; todo el día se va tras el solano. Continuamente

aumentan la mentira y la destrucción, porque hicieron alianza con los asirios y llevan

aceite a Egipto.” 2 Jehovah tiene pleito con Judá, y dará a Jacob el castigo que

corresponde a sus caminos. Le retribuirá conforme a sus obras. 3 En el vientre

suplantó a su hermano y en su edad viril contendió con Dios. 4 Contendió con el

ángel y prevaleció; lloró y le rogó. En Betel le halló y allí habló con él. 5 ¡Jehovah,

Dios de los Ejércitos, Jehovah es su nombre! 6 Tú, pues, vuélvete a tu Dios;

practica la lealtad y el derecho, y espera siempre en tu Dios.

7 Como mercader que tiene en su mano balanza falsa, él ama la opresión. 8 Y

dijo Efraín: “Ciertamente yo me he enriquecido; he hallado riquezas para mí.” Pero

todos sus esfuerzos no serán suficientes para borrar el pecado que ha cometido.

9 Sin embargo, desde la tierra de Egipto yo soy Jehovah tu Dios. Aún te haré

habitar en tiendas como en los días de la fiesta. 10 Yo he hablado a los profetas y he

multiplicado la profecía. Por medio de los profetas he expuesto parábolas.” 11 Si hay

iniquidad en Galaad, ciertamente serán convertidos en nada. Aunque en Gilgal

sacrifiquen toros, sus altares también serán como montones de escombros sobre los

surcos del campo. 12 Jacob huyó a la tierra de Aram; Israel sirvió por una mujer, y

por una mujer cuidó rebaños. 13 Por medio de un profeta Jehovah hizo subir a Israel

de Egipto, y por el profeta fue guardado. 14 Pero Efraín ha provocado a Dios con

amargura. Por tanto, dejará sobre él su culpa de sangre; su Señor le retribuirá su

deshonra.

Capítulo 13

1 Cuando Efraín hablaba, había terror; era exaltado en Israel. Pero pecó por

causa de Baal, y murió. 2 Ahora han continuado pecando y con su plata han hecho,

conforme a su entendimiento, ídolos e imágenes de fundición, toda obra de

escultores. Ellos dicen: “¡Ofrecedles sacrificios!” Y los hombres besan a los

becerros. 3 Por tanto, serán como la niebla de la mañana y como el rocío del

amanecer, que se desvanece; como el tamo que es arrebatado de la era, y como el

humo que sale por la ventana. 4 Desde la tierra de Egipto yo soy Jehovah tu Dios;

no reconocerás otro dios aparte de mí, ni otro salvador, sino a mí.

5 Yo te conocí en el desierto, en tierra de sequedad. 6 Pero cuando los apacenté y

se saciaron, su corazón se ensoberbeció. Por esta causa se olvidaron de mí. 7 Por

tanto, yo seré para ellos como un león; los acecharé como un leopardo en el camino.

8 Les saldré al encuentro como una osa que ha perdido sus crías, y les desgarraré la

caja del corazón. Allí lo devoraré como león, como los despedaza un animal del campo.

9 Yo te destruiré, oh Israel. ¿Quién te podrá socorrer? 10 ¿Dónde está tu rey

para que te salve en todas tus ciudades? ¿Qué de tus jueces, de quienes decías:

‘Dame rey y gobernantes’? 11 En mi furor yo te di rey, y en mi ira lo quité. 12 Atada

está la maldad de Efraín; su pecado está bien guardado. 13 Dolores de mujer que

da a luz le sobrevendrán. Pero él es un hijo torpe, que no se presenta al tiempo de

nacer. 14 ¿Los redimiré del poder del Seol? ¿Los rescataré de la Muerte? ¿Dónde

está, oh Muerte, tu espina? ¿Dónde está, oh Seol, tu aguijón? La compasión se ha

ocultado de mis ojos. 15 Aunque él fructifique entre los hermanos, vendrá el solano,

el viento de Jehovah, subiendo del desierto; y su fuente se secará, y se agotará su

manantial. El saqueará el tesoro de todas las cosas preciosas. 16 Samaria será

desolada, porque se rebeló contra su Dios. Ellos caerán a espada; sus niños serán

estrellados, y sus mujeres encintas serán reventadas.”

Capítulo 14

1 ¡Vuelve, oh Israel, a Jehovah tu Dios; porque por tu pecado has caído!

2 Tomad con vosotros estas palabras y volved a Jehovah. Decidle: “Quita toda la

iniquidad y acéptanos con benevolencia; te ofrecemos el fruto de nuestros labios.

3 No nos librará Asiria; no montaremos sobre caballos, ni nunca más diremos a la

obra de nuestras manos: ‘Dioses nuestros’; porque en ti el huérfano alcanzará

misericordia.

4 Yo los sanaré de su infidelidad. Los amaré generosamente, porque mi furor se

habrá apartado de ellos. 5 Yo seré a Israel como el rocío; él florecerá como lirio y

echará sus raíces como el Líbano. 6 Sus ramas se extenderán. Su esplendor será

como el del olivo, y su fragancia como la del Líbano. 7 Volverán y se sentarán bajo

su sombra. Cultivarán el trigo y florecerán como la vid. Su fragancia será como el

vino del Líbano.

8 ¿Qué más tiene que ver Efraín con los ídolos? Soy yo quien le responderá y

velará por él. Yo soy como el ciprés verde; debido a mí será hallado fruto en ti.”

9 ¿Quién es sabio para entender estas cosas, y prudente para que las conozca?

Ciertamente los caminos de Jehovah son rectos, y los justos andarán por ellos. Pero

los rebeldes tropezarán en ellos.

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