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SALMOS
SALMO 76
1 (Al músico principal. Con Neguinot. Salmo de Asaf. Cántico) Dios es
conocido en Judá; grande es su nombre en Israel. 2 En Salem está su enramada, y en
Sion su habitación. 3 Allí quebró las ráfagas del arco, el escudo, la espada y el arma
de guerra. (Selah) 4 ¡Esplendoroso eres tú, majestuoso más que las montañas
eternas! 5 Los hombres de gran valentía fueron despojados y duermen su sueño;
ninguno de los hombres de guerra pudo usar sus manos. 6 A tu reprensión, oh Dios
de Jacob, fueron paralizados el carro y el caballo.
7 Temible eres tú; ¿quién podrá permanecer en tu presencia cuando se desate tu
ira? 8 Desde los cielos hiciste oír el juicio. La tierra tuvo temor y calló 9 cuando te
levantaste, oh Dios, para juzgar, cuando te levantaste para librar a todos los mansos
de la tierra. (Selah) 10 Ciertamente la ira del hombre te traerá reconocimiento, y te
ceñirás con los sobrevivientes de las iras. 11 Haced votos y pagadlos a Jehovah,
vuestro Dios; todos los que están alrededor traerán obsequios al Temible. 12 El
humillará el espíritu de los príncipes; ¡temible es a los reyes de la tierra!
SALMO 77
1 (Al músico principal. Para Jedutún. Salmo de Asaf) Mi voz elevo a Dios y
clamo; mi voz elevo a Dios, y él me escucha. 2 A Dios busco en el día de mi
angustia. Sin cesar extiendo a él mis manos en la noche; mi alma rehúsa el consuelo.
3 Me acuerdo de Dios y gimo; medito, y mi espíritu desfallece. (Selah) 4 Tú retienes
los párpados de mis ojos; estoy turbado y no puedo hablar. 5 Considero los días de
antaño, los años antiguos. 6 Recuerdo mi canto en la noche. Medito en mi corazón, y
mi espíritu investiga. 7 ¿Acaso nos desechará el Señor para siempre? ¿Ya no volverá
a ser propicio? 8 ¿Se ha agotado para siempre su misericordia? ¿Se han acabado
sus promesas por generación y generación? 9 ¿Se ha olvidado de ser clemente? ¿En
su ira ha cerrado su compasión? (Selah) 10 Y pienso: Mi tristeza es que haya cambio
en la diestra del Altísimo.
11 Me acuerdo de las obras de Jehovah; sí, me acuerdo de tus maravillas del
pasado. 12 Medito en todos tus hechos, y reflexiono en tus actos. 13 Oh Dios, santo
es tu camino. ¿Qué Dios es grande como nuestro Dios? 14 Tú eres un Dios que hace
maravillas; has hecho conocer tu poder entre los pueblos. 15 Con tu brazo has
redimido a tu pueblo, a los hijos de Jacob y de José. (Selah) 16 Las aguas te vieron,
oh Dios; las aguas te vieron y temblaron. Se estremecieron los abismos. 17 Los
nubarrones vertieron sus aguas; tronaron las nubes; también se desplazaron tus
rayos. 18 El tronar de tu voz estaba en el torbellino; los relámpagos alumbraron al
mundo; la tierra se estremeció y tembló. 19 Tu camino estaba en el mar, y tu sendero
en las caudalosas aguas. Pero tus huellas nadie las pudo conocer. 20 Como a un
rebaño has conducido a tu pueblo por medio de Moisés y de Aarón.
SALMO 78
1 (Masquil de Asaf) Escucha, oh pueblo mío, mi ley; inclinad vuestro oído a las
palabras de mi boca. 2 Abriré mi boca en parábolas; evocaré las cosas escondidas del
pasado, 3 las cuales hemos oído y entendido, porque nos las contaron nuestros padres.
4 No las encubriremos a sus hijos. A la generación venidera contaremos las alabanzas
de Jehovah, y de su poder y de las maravillas que hizo. 5 El estableció su testimonio en
Jacob y puso la ley en Israel. Mandó a nuestros padres que lo hicieran conocer a sus
hijos, 6 para que lo supiese la generación venidera y sus hijos que nacieran, para que
los que surgiesen lo contaran a sus hijos, 7 para que pusiesen en Dios su confianza y no
se olvidaran de las obras de Dios, a fin de que guardasen sus mandamientos; 8 para
que no fuesen como sus padres: una generación porfiada y rebelde, una generación
que no dispuso su corazón, ni su espíritu fue fiel para con Dios.
9 Los hijos de Efraín, armados con excelentes arcos, volvieron las espaldas en el
día de la batalla. 10 No guardaron el pacto de Dios y rehusaron andar en su ley.
11 Más bien, se olvidaron de sus obras, de las maravillas que les había mostrado.
12 Delante de sus padres Dios hizo maravillas en la tierra de Egipto, en los campos
de Tanis. 13 Dividió el mar y los hizo pasar; hizo que las aguas se detuvieran como en
un dique. 14 De día los condujo con una nube, toda la noche con resplandor de
fuego. 15 Partió las peñas en el desierto, y les dio a beber del gran abismo. 16 Sacó
corrientes de la peña e hizo descender aguas como ríos. 17 A pesar de esto,
volvieron a pecar contra él; se rebelaron contra el Altísimo en el desierto.
18 Probaron a Dios en su corazón, pidiendo comida a su antojo. 19 Y hablaron
contra Dios diciendo: “¿Podrá preparar una mesa en el desierto? 20 He aquí que
golpeó la peña, y fluyeron aguas; y corrieron arroyos en torrentes. Pero, ¿podrá
también dar pan? ¿Podrá proveer carne para su pueblo?” 21 Jehovah lo oyó y se
indignó; fuego se encendió contra Jacob, y la ira descendió contra Israel. 22 Porque
no creyeron a Dios, ni confiaron en su liberación, 23 a pesar de que mandó a las
nubes de arriba, y abrió las puertas de los cielos; 24 a pesar de que hizo llover sobre
ellos maná para comer, y les dio trigo del cielo. 25 Pan de fuertes comió el hombre;
les envió comida hasta saciarles. 26 Levantó en el cielo el viento del oriente, y trajo
el viento del sur con su poder. 27 Así hizo llover sobre ellos carne como polvo, aves
aladas como la arena del mar. 28 Las hizo caer en medio del campamento, alrededor
de sus tiendas. 29 Comieron hasta hartarse; les dio satisfacción a su apetito. 30 Pero
cuando no habían colmado su apetito, estando la comida aún en sus bocas,
31 descendió sobre ellos la ira de Dios, y mató a los más distinguidos de ellos;
derribó a los escogidos de Israel. 32 Con todo, siguieron pecando y no dieron
crédito a sus maravillas. 33 Por eso los consumió en la vanidad, y consumió sus años
con pánico. 34 Cuando los hacía morir, entonces buscaban a Dios, y solícitos volvían
a acercarse a él. 35 Se acordaron de que Dios es su Roca; de que el Dios Altísimo
es su Redentor. 36 Pero le halagaban con la boca, y con su lengua le mentían. 37 Pues
sus corazones no eran firmes para con él, ni eran fieles con su pacto. 38 Con todo, él
perdonaba misericordioso la maldad y no los destruía. En muchas ocasiones apartó
su ira y no despertó todo su enojo. 39 Se acordó de que ellos eran carne, un soplo
que va y no vuelve.
40 ¡Cuántas veces lo amargaron en el desierto; lo entristecieron en la sequedad!
41 Volvían a probar a Dios, e irritaban al Santo de Israel. 42 No se acordaron de su
mano en el día que los redimió del adversario, 43 cuando impuso en Egipto sus
señales y sus maravillas en los campos de Tanis. 44 Convirtió en sangre sus canales;
también sus corrientes, para que no bebiesen. 45 Envió contra ellos enjambres de
moscas que los devoraban, y ranas que los infestaban. 46 También entregó sus
productos a la oruga, y el fruto de sus labores a la langosta. 47 Sus viñas destruyó
con granizo y sus higuerales con aluvión. 48 Entregó los animales al granizo, y sus
ganados a los rayos. 49 Envió sobre ellos el furor de su ira, enojo, indignación y
angustia, como delegación de mensajeros destructores. 50 Dio vía libre a su furor; no
eximió sus almas de la muerte; sus vidas entregó a la epidemia. 51 Hirió a todos los
primogénitos de Egipto, primicias del vigor de las tiendas de Cam. 52 Pero hizo que
su pueblo partiera cual manada y los llevó por el desierto cual rebaño. 53 Los guió
con seguridad, para que no tuvieran miedo; y el mar cubrió a sus enemigos.
54 Después los trajo al territorio de su santuario; a este monte que adquirió con su
diestra. 55 Arrojó a las naciones de delante de ellos, les repartió a cordel la heredad,
e hizo habitar en sus tiendas a las tribus de Israel. 56 Pero pusieron a prueba al Dios
Altísimo y lo amargaron, y no guardaron sus testimonios. 57 Más bien, se volvieron
atrás y se rebelaron como sus padres. Se desviaron como arco engañoso. 58 Lo
airaron con sus lugares altos, y con sus imágenes le provocaron a celos. 59 Dios lo
oyó y se encendió en ira; en gran manera rechazó a Israel. 60 Abandonó el
tabernáculo de Silo, la tienda en que habitó entre los hombres. 61 Entregó su poderío
a la cautividad; y su gloria, en manos del enemigo. 62 También entregó su pueblo a la
espada; se airó contra su posesión. 63 El fuego devoró a sus jóvenes; sus vírgenes no
fueron alabadas. 64 Sus sacerdotes cayeron a espada, y sus viudas no hicieron
lamentación. 65 Entonces se despertó el Señor, a la manera del que duerme, como
un guerrero que grita excitado por el vino. 66 E hirió a sus enemigos haciéndolos
retroceder, y los puso como afrenta perpetua. 67 Desechó la tienda de José; no
escogió a la tribu de Efraín. 68 Más bien, escogió a la tribu de Judá; el monte Sion, al
cual amó. 69 Allí edificó su santuario como las alturas; como la tierra, a la cual
cimentó para siempre. 70 Eligió a su siervo David; lo tomó de los rediles de las
ovejas. 71 Lo trajo de detrás de las ovejas recién paridas, para que apacentase a su
pueblo Jacob, a Israel su heredad. 72 Los apacentó con íntegro corazón; los
pastoreó con la pericia de sus manos.
SALMO 79
1 (Salmo de Asaf) Oh Dios, los gentiles han venido a tu heredad. Han
contaminado tu santo templo, y a Jerusalén han reducido a montones de escombros.
2 Han dado los cuerpos de tus siervos como comida a las aves de los cielos; han
dado la carne de tus fieles a los animales de la tierra. 3 Derramaron como agua su
sangre en los alrededores de Jerusalén; no hubo quien los enterrase. 4 Somos una
afrenta para nuestros vecinos, burla y ridículo ante los que están a nuestro alrededor.
5 ¿Hasta cuándo, oh Jehovah? ¿Has de estar airado para siempre? ¿Arderá como
fuego tu celo?
6 Derrama tu ira sobre las naciones que no te conocen y sobre los reinos que no
invocan tu nombre. 7 Porque han devorado a Jacob, y han desolado su morada.
8 No recuerdes contra nosotros los pecados de nuestros antepasados. Salgan
pronto a encontrarnos tus misericordias, porque estamos muy abatidos. 9 Ayúdanos,
oh Dios, salvación nuestra, por causa de la gloria de tu nombre. Líbranos y expía
nuestros pecados por amor de tu nombre. 10 ¿Por qué han de decir los gentiles:
“¿Dónde está su Dios?” Sea dada a conocer a las naciones y ante nuestros ojos la
venganza de la sangre de tus siervos, que ha sido derramada. 11 Llegue a tu
presencia el gemido de los presos. Conforme a la grandeza de tu brazo, preserva a
los sentenciados a muerte. 12 Devuelve a nuestros vecinos siete veces en sus caras,
la infamia con que te han deshonrado, oh Jehovah. 13 Entonces nosotros, pueblo
tuyo y ovejas de tu prado, te confesaremos para siempre; por generación y
generación contaremos de tus alabanzas.
SALMO 80
1 (Al músico principal. Sobre Sosanim. Testimonio. Salmo de Asaf) ¡Oh Pastor
de Israel, escucha, tú que conduces a José como a un rebaño! ¡Tú, que estás entre
los querubines, resplandece 2 delante de Efraín, de Benjamín y de Manasés!
Despierta tu poderío y ven para salvarnos. 3 Oh Dios, ¡restáuranos! Haz
resplandecer tu rostro, y seremos salvos. 4 Jehovah Dios de los Ejércitos, ¿hasta
cuándo has de mostrar tu indignación contra la oración de tu pueblo? 5 Nos has
dado a comer pan de lágrimas. Nos has dado a beber lágrimas en abundancia.
6 Nos has puesto por escarnio a nuestros vecinos; nuestros enemigos se mofan de
nosotros. 7 Oh Dios de los Ejércitos, ¡restáuranos! Haz resplandecer tu rostro, y
seremos salvos.
8 Trajiste una vid de Egipto; echaste a las naciones y la plantaste. 9 Limpiaste el
lugar delante de ella. Hiciste que echara raíz, y llenó la tierra. 10 Los montes fueron
cubiertos por su sombra, y sus ramas llegaron a ser como cedros de Dios.
11 Extendió sus ramas hasta el mar, y hasta el Río sus renuevos. 12 ¿Por qué has roto
sus cercas de modo que la vendimien todos los que pasan por el camino? 13 El jabalí
salvaje la devasta; las criaturas del campo se alimentan de ella. 14 Oh Dios de los
Ejércitos, vuelve, por favor; mira desde el cielo, considera y visita esta viña. 15 Su
cepa que plantó tu diestra — el hijo que fortaleciste para ti — , 16 está quemada con
fuego; la han cortado. ¡Perezcan por la reprensión de tu rostro! 17 Sea tu mano
sobre el hombre de tu diestra, sobre el hijo del hombre que fortaleciste para ti
mismo. 18 Así no nos apartaremos de ti; nos darás vida, e invocaremos tu nombre.
19 Oh Jehovah Dios de los Ejércitos, ¡restáuranos! Haz resplandecer tu rostro, y
seremos salvos.
SALMO 81
1 (Al músico principal. Sobre Guitit. Salmo de Asaf) ¡Cantad con gozo a Dios,
fortaleza nuestra! Aclamad con júbilo al Dios de Jacob. 2 Entonad himnos y tocad el
tamboril, la suave lira y el arpa. 3 Tocad la corneta en luna nueva; en luna llena,
por nuestra solemnidad. 4 Porque estatuto es de Israel, ordenanza del Dios de
Jacob. 5 En José lo instituyó por testimonio, cuando salió contra la tierra de Egipto.
Escuché un idioma que no conocía: 6 “Aparté su hombro de debajo de la carga; sus
manos fueron apartadas del peso de los cestos. 7 Clamaste en la calamidad, y yo te
libré. Te respondí en lo oculto del trueno. Te probé junto a las aguas de Meriba.
(Selah)
8 “ Escucha, oh pueblo mío, y testificaré contra ti. ¡Oh Israel, si me oyeras...!
9 No haya dios extraño en medio de ti, ni te postres ante dios extranjero. 10 Yo soy
Jehovah tu Dios, que te hice venir de la tierra de Egipto. Abre bien tu boca, y la
llenaré. 11 “ Pero mi pueblo no escuchó mi voz; Israel no me quiso a mí. 12 Por eso
los entregué a la dureza de su corazón, y caminaron según sus propios consejos.
13 ¡Oh, si mi pueblo me hubiera escuchado; si Israel hubiera andado en mis
caminos...! 14 En un instante habría yo sometido a sus enemigos, y habría vuelto mi
mano contra sus adversarios. 15 Los que aborrecen a Jehovah se le habrían
sometido, y su castigo habría sido eterno. 16 Los habría sustentado con la suculencia
del trigo; con miel de la roca te habría saciado.”
SALMO 82
1 (Salmo de Asaf) Dios está de pie en la asamblea divina; en medio de los dioses
ejerce el juicio: 2 “ ¿Hasta cuándo juzgaréis injustamente y entre los impíos haréis
distinción de personas? (Selah) 3 Rescatad al necesitado y al huérfano; haced justicia
al pobre y al indigente. 4 Librad al necesitado y al menesteroso; libradlo de la mano
de los impíos. 5 “ Ellos no saben ni entienden; andan en tinieblas. ¡Todos los
cimientos de la tierra son conmovidos!
6 Yo os dije: ‘Vosotros sois dioses; todos vosotros sois hijos del Altísimo.’ 7 Sin
embargo, como un hombre moriréis y caeréis como cualquiera de los gobernantes.”
8 ¡Levántate, oh Dios; juzga la tierra, porque tú poseerás todas las naciones!
SALMO 83
1 (Cántico. Salmo de Asaf) Oh Dios, no guardes silencio. No calles, oh Dios, ni
permanezcas inmóvil. 2 Porque he aquí que rugen tus enemigos, y los que te
aborrecen han levantado la cabeza. 3 Contra tu pueblo han consultado astutamente;
han entrado en consejo contra tus protegidos. 4 Han dicho: “Venid y
destruyámoslos, de modo que dejen de ser una nación y no haya más memoria del
nombre de Israel.” 5 Han conspirado juntos, de común acuerdo; han hecho pacto
contra ti. 6 Las tiendas de Edom, los ismaelitas, Moab, los hagrienos, 7 Biblos,
Amón, Amalec, los filisteos con los habitantes de Tiro. 8 También los asirios se han
juntado con ellos y sirven de brazo a los hijos de Lot. (Selah)
9 Hazlos como a Madián; como a Sísara y a Jabín, en el arroyo de Quisón.
10 Perecieron en Endor, y fueron hechos abono para el suelo. 11 Pon a sus nobles
como a Oreb y a Zeeb; a todos sus príncipes, como a Zébaj y a Zalmuna. 12 Porque
han dicho: “Heredemos nosotros los prados de Dios.” 13 Oh Dios mío, hazlos como
remolino de hojas, como paja ante el viento, 14 como fuego que quema el bosque,
como llama que abrasa las montañas. 15 Persíguelos con tu tempestad; aterrorízalos
con tu huracán. 16 Llena sus caras de vergüenza; y que busquen tu nombre, oh
Jehovah. 17 Sean confundidos y turbados para siempre; sean afrentados y perezcan.
18 Conozcan que tu nombre es Jehovah. ¡Tú solo eres Altísimo sobre toda la tierra!
SALMO 84
1 (Al músico principal. Sobre Guitit. Para los hijos de Coré. Salmo) ¡Cuán
amables son tus moradas, oh Jehovah de los Ejércitos! 2 Mi alma anhela y aun desea
ardientemente los atrios de Jehovah. Mi corazón y mi carne cantan con gozo al Dios
vivo. 3 Hasta el pajarito halla una casa, y la golondrina un nido para sí, donde poner
sus polluelos cerca de tus altares, oh Jehovah de los Ejércitos, ¡Rey mío y Dios mío!
4 ¡Bienaventurados los que habitan en tu casa! Continuamente te alabarán. (Selah)
5 ¡Bienaventurado el hombre que tiene en ti sus fuerzas, y en cuyo corazón están tus
caminos! 6 Cuando pasan por el valle de lágrimas, lo convierten en manantial.
También la lluvia temprana lo cubre de bendición. 7 Irán de poder en poder, y verán
a Dios en Sion.
8 Oh Jehovah Dios de los Ejércitos, oye mi oración. Escucha, oh Dios de Jacob.
(Selah) 9 Mira, oh Dios, escudo nuestro; pon tu vista en el rostro de tu ungido.
10 Porque mejor es un día en tus atrios, que mil fuera de ellos. Prefiero estar en el
umbral de la casa de mi Dios, que habitar en moradas de impiedad. 11 Porque sol y
escudo es Jehovah Dios; gracia y gloria dará Jehovah. No privará del bien a los que
andan en integridad. 12 Oh Jehovah de los Ejércitos, ¡bienaventurado el hombre que
confía en ti!
SALMO 85
1 (Al músico principal. Para los hijos de Coré. Salmo) Oh Jehovah, has sido
propicio a tu tierra, has restaurado a Jacob de la cautividad. 2 Has perdonado la
iniquidad de tu pueblo; has cubierto todos sus pecados. (Selah) 3 Has dejado todo
tu enojo; has desistido del ardor de tu ira. 4 Restáuranos, oh Dios de nuestra
salvación; haz cesar tu ira contra nosotros. 5 ¿Estarás airado con nosotros para
siempre? ¿Extenderás tu ira de generación en generación? 6 ¿No volverás a darnos
vida, de modo que tu pueblo se alegre en ti? 7 Muéstranos, oh Jehovah, tu
misericordia, y concédenos tu salvación.
8 Escucharé lo que hable el Dios Jehovah; pues él hablará paz a su pueblo y a sus
fieles, para que no se vuelvan a la locura. 9 Ciertamente cercana está su salvación para
los que le temen, para que habite la gloria en nuestra tierra. 10 La misericordia y la
verdad se encontraron; la justicia y la paz se besaron. 11 La verdad brotará de la tierra,
y la justicia mirará desde los cielos. 12 Asimismo, Jehovah dará el bien, y nuestra tierra
dará su fruto. 13 La justicia irá delante de él, y hará de sus pasos un camino.
SALMO 86
1 (Oración de David) Inclina, oh Jehovah, tu oído y escúchame; porque soy
pobre y necesitado. 2 Guarda mi alma, porque soy piadoso; salva tú, oh Dios mío, a
tu siervo que en ti confía. 3 Ten misericordia de mí, oh Jehovah, porque a ti clamo
todo el día. 4 Alegra el alma de tu siervo, porque a ti, oh Señor, levanto mi alma,
5 porque tú, oh Señor, eres bueno y perdonador, grande en misericordia para con
los que te invocan. 6 Escucha, oh Jehovah, mi oración; atiende a la voz de mis
súplicas. 7 En el día de mi angustia te llamaré, porque tú me respondes.
8 Oh Señor, ninguno hay como tú entre los dioses, ni hay nada que iguale tus
obras. 9 Vendrán todas las naciones que hiciste y adorarán, oh Señor, delante de ti.
Glorificarán tu nombre, 10 porque tú eres grande y hacedor de maravillas. ¡Sólo tú
eres Dios! 11 Enséñame, oh Jehovah, tu camino, y yo caminaré en tu verdad.
Concentra mi corazón para que tema tu nombre. 12 Te alabaré, oh Jehovah, Dios
mío, con todo mi corazón; glorificaré tu nombre para siempre. 13 Porque tu
misericordia es grande para conmigo; tú has librado mi alma de las profundidades
del Seol. 14 Oh Dios, los arrogantes se han levantado contra mí, y una congregación
de violentos busca mi vida, y a ti no te toman en cuenta. 15 Pero tú, oh Señor, Dios
compasivo y clemente, lento para la ira y grande en misericordia y verdad, 16 mírame
y ten misericordia de mí. Da tú fuerzas a tu siervo; guarda al hijo de tu sierva. 17 Haz
conmigo señal para bien; véanla los que me aborrecen y sean avergonzados, porque
tú, oh Jehovah, me ayudaste y me consolaste.
SALMO 87
1 (A los hijos de Coré. Salmo. Cántico) Su cimiento está sobre montes de
santidad; 2 Jehovah ama las puertas de Sion más que a todas las moradas de Jacob.
3 ¡Cosas gloriosas se cuentan de ti, oh ciudad de Dios! (Selah)
4 “ Yo inscribiré a Rahab y a Babilonia entre los que me conocen. He aquí
Filistea, Tiro y Etiopía. Este nació allí.” 5 De Sion se dirá: “Este y aquél han nacido
en ella.” El mismo Altísimo le dará estabilidad. 6 Jehovah dirá, al inscribir a los
pueblos: “Este nació allí.” (Selah) 7 Y tanto los que cantan como los que danzan
dirán: “¡Todas mis fuentes están en ti!”
SALMO 88
1 (Cántico. Salmo de los hijos de Coré. Al músico principal. Sobre Majalat.
Para ser cantado. Masquil de Hemán el ezraíta) Oh Jehovah, Dios de mi salvación,
día y noche clamo delante de ti. 2 Llegue mi oración a tu presencia; inclina tu oído a
mi clamor, 3 porque mi alma está harta de males, y mi vida se ha acercado al Seol.
4 Soy contado con los que descienden a la fosa; soy como un hombre sin fuerzas.
5 Estoy libre entre los muertos, como los cadáveres que yacen en la tumba, de
quienes ya no te acuerdas, y que han sido arrebatados de tu mano. 6 Me has puesto
en la honda fosa, en lugares tenebrosos, en lugares profundos. 7 Sobre mí reposa tu
ira; me has afligido con todas tus olas. (Selah) 8 Has alejado de mí a mis conocidos;
me has puesto como abominación para ellos. Estoy encerrado; no puedo salir. 9 Mis
ojos se enfermaron a causa de mi aflicción. Cada día te he invocado, oh Jehovah; a
ti he extendido mis manos.
10 ¿Acaso harás milagros para los muertos? ¿Se levantarán los muertos para
alabarte? (Selah) 11 ¿Se contará en el sepulcro acerca de tu misericordia, o de tu
verdad en el Abadón? 12 ¿Será conocida en las tinieblas tu maravilla, y tu justicia en
la tierra del olvido? 13 Pero a ti he invocado, oh Jehovah; de mañana sale a tu
encuentro mi oración. 14 ¿Por qué desechas mi alma, oh Jehovah? ¿Por qué
escondes de mí tu rostro? 15 Yo estoy pobre y abatido; desde mi infancia he
cargado tus terrores. ¡Ya no puedo más! 16 Sobre mí ha pasado tu ira; tus terrores
me han destruido. 17 De continuo me han rodeado como inundación, y al mismo
tiempo me han cercado. 18 Has alejado de mí a mis amigos y compañeros; sólo las
tinieblas son mi compañía.
SALMO 89
1 (Masquil de Eitán el ezraíta) Perpetuamente cantaré las misericordias de
Jehovah; con mi boca daré a conocer tu fidelidad de generación en generación.
2 Diré: Para siempre será edificada la misericordia; en los mismos cielos establecerás
tu fidelidad. 3 “ Yo hice un pacto con mi escogido; juré a mi siervo David, diciendo:
4 ‘Para siempre confirmaré tu descendencia y edificaré tu trono por todas las
generaciones.’” (Selah)
5 Los cielos celebrarán, oh Jehovah, tus maravillas; y tu fidelidad, en la
congregación de los santos. 6 Porque, ¿quién en las nubes se comparará con
Jehovah? ¿Quién será semejante a Jehovah entre los hijos de los poderosos? 7 Dios
es temible en la gran asamblea de los santos; formidable sobre todos cuantos están a
su alrededor. 8 Oh Jehovah Dios de los Ejércitos, ¿quién como tú? ¡Poderoso eres,
oh Jehovah! Tu fidelidad te rodea. 9 Tú tienes dominio sobre la braveza del mar;
cuando sus olas se levantan, tú las sosiegas. 10 Tú quebrantaste a Rahab como a un
cadáver; con el brazo de tu poder esparciste a tus enemigos. 11 Tuyos son los cielos,
tuya es también la tierra; el mundo y su plenitud, tú los fundaste. 12 Al norte y al sur,
tú los creaste; el Tabor y el Hermón cantarán a tu nombre. 13 Tuyo es el brazo
poderoso; fuerte es tu mano, exaltada tu diestra. 13 Tuyo es el brazo poderoso;
fuerte es tu mano, exaltada tu diestra. 14 La justicia y el derecho son el fundamento
de tu trono; la misericordia y la verdad van delante de tu rostro.
15 ¡Bienaventurado el pueblo que conoce el grito de júbilo! Andarán a la luz de
tu rostro, oh Jehovah. 16 En tu nombre se alegrarán todo el día, y en tu justicia
serán enaltecidos. 17 Porque tú eres la gloria de su poder, y por tu buena voluntad
exaltarás nuestro poderío. 18 ¡Jehovah es nuestro escudo! ¡Nuestro Rey es el Santo
de Israel!
19 Antaño hablaste en visión a tus piadosos y les dijiste: “Yo he puesto el
socorro sobre un valiente; he enaltecido a uno escogido de mi pueblo. 20 Hallé a mi
siervo David y lo ungí con mi aceite santo. 21 Mi mano estará firme con él; también
mi brazo lo fortalecerá. 22 No lo doblegará el enemigo; ningún hijo de iniquidad lo
quebrantará. 23 Pero yo quebrantaré delante de él a sus enemigos, y heriré a los que
le aborrecen. 24 Mi fidelidad y mi misericordia estarán con él; en mi nombre será
enaltecido su poderío. 25 Asimismo, pondré su mano sobre el mar, y su mano
derecha sobre los ríos. 26 El me dirá: ‘Tú eres mi padre; eres mi Dios y la roca de mi
salvación.’ 27 Yo también le pondré por primogénito, más alto que los reyes de la
tierra. 28 Para siempre le confirmaré mi misericordia, y mi pacto será firme para con
él. 29 Estableceré su linaje para siempre, y su trono como los días de los cielos. 30 Si
sus hijos dejan mi ley y no caminan en mis juicios, 31 si profanan mis estatutos y no
guardan mis mandamientos, 32 entonces castigaré con vara su rebelión, y con azotes
sus iniquidades. 33 Pero no retiraré de él mi misericordia, ni falsearé mi fidelidad.
34 No profanaré mi pacto, ni cambiaré lo que ha salido de mis labios. 35 Una vez he
jurado por mi santidad, y no mentiré a David: 36 Su descendencia será para siempre;
y su trono, delante de mí, como el sol. 37 Será como la luna, que permanece firme
para siempre, un fiel testigo en medio de las nubes.” (Selah)
38 Pero tú has desechado y menospreciado a tu ungido; te has airado contra él.
39 Tú has rechazado el pacto de tu siervo, y su diadema has profanado hasta el
suelo. 40 Has roto todos sus vallados y has convertido en ruinas sus fortalezas. 41 Lo
saquean todos los que pasan por el camino; es objeto de afrenta a sus vecinos.
42 Has enaltecido la mano derecha de sus enemigos, y has alegrado a todos sus
adversarios. 43 Asimismo, has hecho volver atrás su espada y no lo levantaste en la
batalla. 44 Has hecho cesar el cetro de su esplendor, y has echado su trono por
tierra. 45 Has acortado los días de su juventud, y le has cubierto de afrenta. (Selah)
46 ¿Hasta cuándo, oh Jehovah? ¿Te esconderás para siempre? ¿Arderá tu ira como
el fuego? 47 Recuerda, por favor, cuán pasajero soy. ¿Por qué habrás creado en
vano a todos los hijos del hombre? 48 ¿Qué hombre vivirá y no verá la muerte?
¿Librarás su vida del poder del Seol? (Selah) 49 Señor, ¿dónde están tus antiguas
misericordias que por tu fidelidad juraste a David? 50 Señor, acuérdate del oprobio
de tus siervos, el de muchos pueblos que llevo en mi seno. 51 Porque tus enemigos,
oh Jehovah, han deshonrado, han deshonrado los pasos de tu ungido. 52 ¡Bendito
sea Jehovah para siempre! Amén y amén.
SALMO 90
1 (Oración de Moisés, hombre de Dios) Señor, tú has sido nuestro refugio de
generación en generación. 2 Antes que naciesen los montes y formases la tierra y el
mundo, desde la eternidad hasta la eternidad, tú eres Dios. 3 Haces que el hombre
vuelva al polvo. Dices: “¡Retornad, oh hijos del hombre!” 4 Pues mil años delante de
tus ojos son como el día de ayer, que pasó. Son como una de las vigilias de la
noche. 5 Los arrasas; son como un sueño: En la mañana son como la hierba que
crece; 6 en la mañana brota y crece, y al atardecer se marchita y se seca.
7 Porque con tu furor somos consumidos, y con tu ira somos turbados. 8 Has
puesto nuestras maldades delante de ti; nuestros secretos están ante la luz de tu
rostro. 9 Pues todos nuestros días pasan a causa de tu ira; acabamos nuestros años
como un suspiro. 10 Los días de nuestra vida son setenta años; y en los más
robustos, ochenta años. La mayor parte de ellos es duro trabajo y vanidad; pronto
pasan, y volamos. 11 ¿Quién conoce el poder de tu ira y de tu indignación, como
debes ser temido?
12 Enséñanos a contar nuestros días, de tal manera que traigamos al corazón
sabiduría. 13 ¡Vuelve, oh Jehovah! ¿Hasta cuándo? Ten compasión de tus siervos.
14 Por la mañana sácianos de tu misericordia, y cantaremos y nos alegraremos todos
nuestros días. 15 Alégranos conforme a los días de nuestra aflicción, y a los años en
que hemos visto el mal. 16 Sea manifestada tu obra a tus siervos, y tu esplendor
sobre sus hijos. 17 Sea sobre nosotros la gracia de Jehovah nuestro Dios. La obra de
nuestras manos confirma entre nosotros; sí, confirma la obra de
nuestras manos.