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SALMOS
SALMO 91
1 El que habita al abrigo del Altísimo morará bajo la sombra del Todopoderoso.
2 Diré yo a Jehovah: “¡Refugio mío y castillo mío, mi Dios en quien confío!”
3 Porque él te librará de la trampa del cazador y de la peste destructora. 4 Con sus
plumas te cubrirá, y debajo de sus alas te refugiarás; escudo y defensa es su verdad.
5 No tendrás temor de espanto nocturno, ni de flecha que vuele de día, 6 ni de peste
que ande en la oscuridad, ni de plaga que en pleno día destruya. 7 Caerán a tu lado
mil y diez mil a tu mano derecha, pero a ti no llegará. 8 Ciertamente con tus ojos
mirarás y verás la recompensa de los impíos.
9 Porque a Jehovah, que es mi refugio, al Altísimo, has puesto como tu morada,
10 no te sobrevendrá mal, ni la plaga se acercará a tu tienda. 11 Pues a sus ángeles
dará órdenes acerca de ti, para que te guarden en todos tus caminos. 12 En sus
manos te llevarán, de modo que tu pie no tropiece en piedra. 13 Sobre el león y la
cobra pisarás; hollarás al leoncillo y a la serpiente. 14 “Porque en mí ha puesto su
amor, yo lo libraré; lo pondré en alto, por cuanto ha conocido mi nombre. 15 El me
invocará, y yo le responderé; con él estaré en la angustia. Lo libraré y lo glorificaré;
16 lo saciaré de larga vida y le mostraré mi salvación.”
SALMO 92
1 (Salmo. Cántico para el día de sábado) Bueno es alabar a Jehovah, cantar
salmos a tu nombre, oh Altísimo. 2 Bueno es anunciar por la mañana tu misericordia
y tu verdad en las noches, 3 con el arpa de diez cuerdas y la lira, con el tono suave
del arpa. 4 Ciertamente me has alegrado, oh Jehovah, con tus hechos, grito de gozo
por las obras de tus manos. 5 ¡Cuán grandes son tus obras, oh Jehovah! Muy
profundos son tus pensamientos. 6 El hombre necio no sabe, y el insensato no
entiende esto:
7 que los impíos brotan como la hierba, y que todos los que hacen iniquidad
florecen para ser destruidos para siempre. 8 Pero tú, oh Jehovah, para siempre eres
el Altísimo. 9 Porque he aquí tus enemigos, oh Jehovah; porque he aquí, tus
enemigos perecerán. Serán dispersados todos los que hacen iniquidad. 10 Pero tú
enaltecerás mi poder como el de un toro salvaje, y sobre mí verterás aceite fresco.
11 Mis ojos mirarán sobre mis enemigos; mis oídos oirán de los malhechores que se
levantaron contra mí. 12 El justo florecerá como la palmera; crecerá alto como el
cedro en el Líbano. 13 Plantados estarán en la casa de Jehovah; florecerán en los
atrios de nuestro Dios. 14 Aun en la vejez fructificarán. Estarán llenos de
savia y frondosos, 15 para anunciar que Jehovah, mi roca, es recto, y que en él no
hay injusticia.
SALMO 93
1 ¡Jehovah reina! Se ha vestido de magnificencia. Jehovah se ha vestido de
poder y se ha ceñido. También afirmó el mundo, y no se moverá. 2 Firme es tu trono
desde la antigüedad; tú eres desde la eternidad. 3 Alzaron los ríos, oh Jehovah,
alzaron los ríos su sonido; alzaron los ríos su estruendo. 4 Jehovah en las alturas es
más poderoso que el estruendo de muchas aguas, más que las recias olas del mar.
5 Tus testimonios son muy firmes. La santidad adorna tu casa, oh Jehovah, a través
de los años.
SALMO 94
1 Oh Jehovah, Dios de las venganzas, oh Dios de las venganzas, ¡manifiéstate!
2 ¡Exáltate, oh Juez de la tierra! Da su recompensa a los soberbios. 3 ¿Hasta cuándo
los impíos, hasta cuándo, oh Jehovah, se regocijarán los impíos? 4 Vocean, hablan
insolencias y se confabulan los que hacen iniquidad. 5 A tu pueblo, oh Jehovah,
quebrantan; a tu heredad afligen. 6 A la viuda y al forastero matan; a los huérfanos
asesinan. 7 Han dicho: “No lo verá Jehovah, ni entenderá el Dios de Jacob.”
8 Entended, torpes del pueblo; vosotros, necios, ¿cuándo seréis entendidos? 9 El que
puso el oído, ¿no oirá? El que formó el ojo, ¿no verá? 10 El que disciplina a las
naciones, ¿no reprenderá? ¿No sabrá el que enseña al hombre el saber? 11 Jehovah
conoce los pensamientos de los hombres, que son vanidad.
12 Bienaventurado el hombre a quien tú, oh Jehovah, disciplinas y lo instruyes
sobre la base de tu ley, 13 para darle tranquilidad en los días de la desgracia; en tanto
que para los impíos se cava una fosa. 14 Porque Jehovah no abandonará a su
pueblo, ni desamparará a su heredad. 15 Más bien, el derecho volverá a la justicia, y
en pos de ella irán todos los rectos de corazón. 16 ¿Quién se levantará por mí contra
los malhechores? ¿Quién estará por mí contra los que hacen iniquidad? 17 Si Jehovah
no me ayudara, pronto mi alma moraría en el silencio. 18 Cuando yo decía: “Mi pie
resbala”, tu misericordia, oh Jehovah, me sustentaba. 19 En la multitud de mis
pensamientos dentro de mí, tus consolaciones alegraban mi alma. 20 ¿Se aliará
contigo el trono de maldad, el que por decreto instituye el abuso? 21 Conspiran
contra la vida del justo y condenan la sangre inocente. 22 Pero Jehovah ha sido mi
refugio; mi Dios ha sido la roca de mi confianza. 23 El hará volver sobre ellos su
iniquidad, y los destruirá a causa de su maldad. Jehovah, nuestro Dios, los destruirá.
SALMO 95
1 ¡Venid, cantemos con gozo a Jehovah! Aclamemos con júbilo a la roca de
nuestra salvación. 2 Acerquémonos ante su presencia con acción de gracias;
aclamémosle con salmos. 3 Porque Jehovah es Dios grande, Rey grande sobre todos
los dioses. 4 En su mano están las profundidades de la tierra; suyas son las alturas de
los montes. 5 Suyo es el mar, pues él lo hizo; y sus manos formaron la tierra seca.
6 ¡Venid, adoremos y postrémonos! Arrodillémonos delante de Jehovah, nuestro
Hacedor.
7 Porque él es nuestro Dios; nosotros somos el pueblo de su prado, y las ovejas
de su mano. Si oís hoy su voz, 8 “no endurezcáis vuestros corazones como en
Meriba; como el día de Masá, en el desierto, 9 donde vuestros padres me pusieron a
prueba; me probaron y vieron mis obras: 10 Cuarenta años estuve disgustado con
aquella generación y dije: ‘Este pueblo se desvía en su corazón y no ha conocido mis
caminos.’ 11 Por eso juré en mi ira: ‘¡Jamás entrarán en mi reposo!’”
SALMO 96
1 ¡Cantad a Jehovah un cántico nuevo! ¡Cantad a Jehovah, toda la tierra!
2 Cantad a Jehovah; bendecid su nombre. Anunciad de día en día su salvación.
3 Contad entre las naciones su gloria, entre todos los pueblos sus maravillas;
4 porque grande es Jehovah, y digno de suprema alabanza. El es temible sobre todos
los dioses; 5 porque todos los dioses de los pueblos son ídolos, pero Jehovah hizo
los cielos. 6 Gloria y esplendor hay delante de él; poder y hermosura hay en su
santuario. 7 Dad a Jehovah, oh familias de pueblos, dad a Jehovah la gloria y el
poder. 8 Dad a Jehovah la gloria debida a su nombre; traed ofrendas y venid a sus
atrios; 9 adorad a Jehovah en la hermosura de la santidad; tiemble ante su presencia
toda la tierra.
10 Decid entre las naciones: “¡Jehovah reina! Ciertamente ha afirmado el mundo,
y no será movido. Juzgará a los pueblos con rectitud.” 11 ¡Alégrense los cielos, y
gócese la tierra! ¡Ruja el mar y su plenitud! 12 ¡Regocíjese el campo, y todo lo que
hay en él! Entonces cantarán con júbilo todos los árboles del bosque 13 delante de
Jehovah, pues él viene. Porque él viene para juzgar la tierra. Juzgará al mundo con
justicia y a los pueblos con su verdad.
SALMO 97
1 ¡Jehovah reina! ¡Regocíjese la tierra! ¡Alégrense las muchas costas! 2 Nube y
oscuridad hay alrededor de él; la justicia y el derecho son el fundamento de su trono.
3 El fuego avanza delante de él y abrasa a sus enemigos en derredor. 4 Sus
relámpagos alumbran el mundo; la tierra mira y se estremece. 5 Delante de Jehovah
los montes se derriten como cera, delante del Señor de toda la tierra. 6 Los cielos
anuncian su justicia, y todos los pueblos ven su gloria. 7 Avergüéncense todos los
que sirven a imágenes de talla, los que se glorían en los ídolos. ¡Todos los dioses
póstrense ante él!
8 Sion escuchó y se alegró; las hijas de Judá se regocijarán a causa de tus
juicios, oh Jehovah. 9 Porque tú, oh Jehovah, eres supremo sobre toda la tierra; eres
muy enaltecido sobre todos los dioses. 10 Los que amáis a Jehovah, aborreced el
mal. El guarda la vida de sus fieles; los libra de manos de los impíos. 11 La luz está
sembrada para el justo, la alegría para los rectos de corazón. 12 Alegraos, oh justos,
en Jehovah; celebrad la memoria de su santidad.
SALMO 98
1 (Salmo) ¡Cantad a Jehovah un cántico nuevo, porque ha hecho maravillas!
Victoria le ha dado su diestra y su santo brazo. 2 Jehovah ha dado a conocer su
victoria; ante los ojos de las naciones ha manifestado su justicia. 3 Se ha acordado
de su misericordia y de su fidelidad para con la casa de Israel. Todos los confines de
la tierra han visto la victoria de nuestro Dios.
4 ¡Cantad alegres a Jehovah, toda la tierra! Prorrumpid, estallad de gozo y
cantad salmos. 5 Cantad salmos a Jehovah con la lira; con lira y melodía de himnos.
6 Aclamad con trompetas y sonido de corneta delante del Rey Jehovah.
7 Ruja el mar y su plenitud, el mundo y los que lo habitan. 8 Aplaudan los ríos;
regocíjense todos los montes 9 delante de Jehovah, porque viene para juzgar la
tierra. Juzgará al mundo con justicia, y a los pueblos con rectitud.
SALMO 99
1 ¡Jehovah reina, tiemblan los pueblos! El tiene su trono entre los querubines; la
tierra se estremece. 2 Jehovah es grande en Sion; es alto sobre todos los pueblos.
3 Alaben su nombre grande y temible. ¡El es santo! 4 Oh poderoso Rey que amas el
derecho, tú has establecido la rectitud; tú ejerces en Jacob el derecho y la justicia.
5 ¡Exaltad a Jehovah, nuestro Dios! Postraos ante el estrado de sus pies, porque él
es santo.
6 Moisés y Aarón estaban entre sus sacerdotes; Samuel estaba entre los que
invocaban su nombre. Invocaban a Jehovah, y él les respondía. 7 En columna de
nube hablaba con ellos; y ellos guardaban sus testimonios y el estatuto que les había
dado. 8 Oh Jehovah, Dios nuestro, tú les respondías; tú les fuiste un Dios
perdonador y castigador de sus malas obras. 9 ¡Exaltad a Jehovah nuestro Dios!
Postraos ante su santo monte, porque santo es Jehovah, nuestro Dios.
SALMO 100
1 (Salmo de acción de gracias) ¡Cantad alegres a Jehovah, habitantes de toda la
tierra! 2 Servid a Jehovah con alegría; venid ante su presencia con regocijo.
3 Reconoced que Jehovah es Dios; él nos hizo, y no nosotros a nosotros mismos.
Pueblo suyo somos, y ovejas de su prado. 4 Entrad por sus puertas con acción de
gracias, por sus atrios con alabanza. Dadle gracias; bendecid su nombre, 5 porque
Jehovah es bueno. Para siempre es su misericordia, y su fidelidad por todas las
generaciones.
SALMO 101
1 (Salmo de David) De la misericordia y el derecho cantaré; a ti cantaré salmos,
oh Jehovah. 2 Daré atención al camino de la integridad. ¿Cuándo vendrás a mí? En
integridad de corazón andaré en medio de mi casa. 3 No pondré delante de mis
ojos cosa indigna; aborrezco la obra de los que se desvían. Esta no se me pegará.
4 El corazón perverso será apartado de mí; no reconoceré al malo. 5 Al que
solapadamente difama a su prójimo, a ése yo lo silenciaré; no soportaré al de ojos
altaneros y de corazón arrogante. 6 Mis ojos pondré en los fieles de la tierra, para
que habiten conmigo. El que anda en camino de integridad, ése me servirá. 7 No
habitará dentro de mi casa el que hace fraude; el que habla mentira no se afirmará
delante de mis ojos. 8 Por las mañanas cortaré de la tierra a todos los impíos, para
extirpar de la ciudad de Jehovah a todos los que obran iniquidad.
SALMO 102
1 (Oración de un afligido, cuando desmaya y derrama su lamento delante de
Jehovah) Oh Jehovah, escucha mi oración, y llegue a ti mi clamor. 2 No escondas de
mí tu rostro en el día de mi angustia; inclina a mí tu oído. En el día en que te invoque,
apresúrate a responderme. 3 Porque mis días se han disipado como humo; mis
huesos arden como un brasero. 4 Mi corazón ha sido herido y se ha secado como la
hierba, por lo cual me olvidé de comer mi pan. 5 Por la voz de mi gemido, mis
huesos se han pegado a mi carne. 6 Soy semejante al búho del desierto; soy como la
lechuza de los sequedales. 7 Estoy insomne; soy como un pájaro solitario sobre el
tejado. 8 Todo el día me afrentan mis enemigos; los que me escarnecen se han
conjurado contra mí. 9 Por eso he comido ceniza como pan, y mi bebida mezclo con
llanto, 10 a causa de tu enojo y de tu ira. Porque me levantaste y me arrojaste, 11 mis
días son como la sombra que se va. Me he secado como la hierba.
12 Pero tú, oh Jehovah, permanecerás para siempre, y tu memoria de generación
en generación. 13 Levántate, ten misericordia de Sion, porque ha llegado el tiempo
de tener compasión de ella. 14 Tus siervos aman sus piedras, y de su polvo tienen
compasión. 15 Entonces las naciones temerán el nombre de Jehovah, y todos los
reyes de la tierra temerán tu gloria. 16 Por cuanto Jehovah habrá edificado a Sion,
será visto en su gloria. 17 Habrá considerado la oración de los despojados, y no
habrá desechado el ruego de ellos. 18 Sea escrito esto para la generación venidera, y
un pueblo que será creado alabará a Jehovah. 19 Porque miró desde lo alto de su
santuario, Jehovah miró desde los cielos a la tierra, 20 para oír el gemido de los
presos, para librar a los sentenciados a muerte, 21 para contar en Sion del
nombre de Jehovah, y de su alabanza en Jerusalén, 22 cuando los pueblos y reinos se
congreguen en uno para servir a Jehovah.
23 Debilitó mi fuerza en el camino y acortó mis días. 24 Dije: “Dios mío, no me
lleves en la mitad de mis días. ¡Tus años duran por generación y generación! 25 Tú
fundaste la tierra en la antigüedad; los cielos son obra de tus manos. 26 Ellos
perecerán, pero tú permanecerás. Todos ellos se envejecerán como un vestido;
como a ropa los cambiarás, y pasarán. 27 Pero tú eres el mismo, y tus años no se
acabarán. 28 Los hijos de tus siervos habitarán seguros, y su descendencia estará
firme delante de ti.”
SALMO 103
1 (De David) Bendice, oh alma mía, a Jehovah. Bendiga todo mi ser su santo
nombre. 2 Bendice, oh alma mía, a Jehovah, y no olvides ninguno de sus beneficios.
3 El es quien perdona todas tus iniquidades, el que sana todas tus dolencias, 4 el que
rescata del hoyo tu vida, el que te corona de favores y de misericordia; 5 el que sacia
con bien tus anhelos, de modo que te rejuvenezcas como el águila.
6 Jehovah es quien hace justicia y derecho a todos los que padecen violencia.
7 Sus caminos dio a conocer a Moisés; y a los hijos de Israel, sus obras.
8 Compasivo y clemente es Jehovah, lento para la ira y grande en misericordia. 9 No
contenderá para siempre, ni para siempre guardará el enojo. 10 No ha hecho con
nosotros conforme a nuestras iniquidades, ni nos ha pagado conforme a nuestros
pecados. 11 Pues como la altura de los cielos sobre la tierra, así ha engrandecido su
misericordia sobre los que le temen. 12 Tan lejos como está el oriente del occidente,
así hizo alejar de nosotros nuestras rebeliones. 13 Como el padre se compadece de
los hijos, así se compadece Jehovah de los que le temen. 14 Porque él conoce
nuestra condición; se acuerda de que somos polvo. 15 El hombre, como la hierba
son sus días: Florece como la flor del campo 16 que cuando pasa el viento, perece; y
su lugar no la vuelve a conocer. 17 Pero la misericordia de Jehovah es desde la
eternidad y hasta la eternidad sobre los que le temen; y su justicia sobre los hijos de
sus hijos, 18 sobre los que guardan su pacto y se acuerdan de sus mandamientos
para ponerlos por obra.
19 Jehovah estableció en los cielos su trono, y su reino domina sobre todo.
20 Bendecid a Jehovah, vosotros sus poderosos ángeles que ejecutáis su palabra
obedeciendo la voz de su palabra. 21 Bendecid a Jehovah, vosotros todos sus
ejércitos, servidores suyos que hacéis su voluntad. 22 Bendecid a Jehovah, vosotras
todas sus obras, en todos los lugares de su señorío. ¡Bendice, alma mía, a Jehovah!
SALMO 104
1 ¡Bendice, alma mía, a Jehovah! Jehovah, Dios mío, ¡qué grande eres! Te has
vestido de gloria y de esplendor. 2 Tú eres el que se cubre de luz como de vestidura,
que extiende los cielos como una tienda, 3 que construye sus altas moradas sobre las
aguas, que hace de las nubes su carroza, que anda sobre las alas del viento, 4 que
hace a los vientos sus mensajeros, y a las llamas de fuego sus servidores. 5 El fundó
la tierra sobre sus cimientos; no será jamás removida. 6 Con el océano como con
vestido la cubriste; sobre las montañas estaban las aguas. 7 A tu reprensión huyeron;
se apresuraron al sonido de tu trueno. 8 Subieron las montañas; descendieron los
valles al lugar que tú estableciste para ellos. 9 Les pusiste un límite, el cual no
traspasarán, ni volverán a cubrir la tierra.
10 Tú eres el que vierte los manantiales en los arroyos; corren entre las colinas.
11 Dan de beber a todos los animales del campo; los asnos monteses mitigan su sed.
12 Junto a ellos habitan las aves del cielo, y trinan entre las ramas. 13 Tú das de beber
a las montañas desde tus altas moradas; del fruto de tus obras se sacia la tierra.
14 Haces producir el pasto para los animales y la vegetación para el servicio del
hombre, a fin de sacar de la tierra el alimento: 15 el vino que alegra el corazón del
hombre, el aceite que hace lucir su rostro, y el pan que sustenta el corazón del
hombre. 16 Se llenan de savia los árboles de Jehovah; los cedros del Líbano, que él
plantó. 17 Allí anidan las aves; en sus copas hace su nido la cigüeña. 18 Los montes
altos son para las cabras monteses; las peñas, para las madrigueras de los conejos.
19 Tú eres el que hizo la luna para las estaciones; el sol conoce su ocaso.
20 Pones las tinieblas, y es de noche; en ella corretean todos los animales silvestres.
21 Los leones rugen por la presa y reclaman a Dios su comida. 22 Sale el sol; se
recogen y se echan en sus cuevas. 23 Sale el hombre a su labor, y a su labranza hasta
el anochecer. 24 ¡Cuán numerosas son tus obras, oh Jehovah! A todas las hiciste
con sabiduría; la tierra está llena de tus criaturas. 25 Este es el mar grande y ancho,
en el cual hay peces sin número, animales grandes y pequeños. 26 Sobre él van los
navíos; allí está el Leviatán que hiciste para que jugase en él. 27 Todos ellos esperan
en ti, para que les des su comida a su tiempo. 28 Tú les das, y ellos recogen; abres tu
mano, y se sacian del bien. 29 Escondes tu rostro, y se desvanecen; les quitas el
aliento, y dejan de ser. Así vuelven a ser polvo. 30 Envías tu hálito, y son creados; y
renuevas la superficie de la tierra.
31 ¡Sea la gloria de Jehovah para siempre! Alégrese Jehovah en sus obras. 32 El
mira la tierra, y ella tiembla; toca las montañas, y humean. 33 Cantaré a Jehovah en
mi vida; a mi Dios cantaré salmos mientras viva. 34 Que mi meditación le sea grata, y
que yo me alegre en Jehovah. 35 Sean exterminados de la tierra los pecadores, y los
impíos dejen de ser. ¡Bendice, oh alma mía, a Jehovah! ¡Aleluya!
SALMO 105
1 ¡Dad gracias a Jehovah! ¡Invocad su nombre! Dad a conocer entre los pueblos
sus hazañas. 2 Cantadle, cantadle salmos; hablad de todas sus maravillas. 3 Gloriaos
en su santo nombre; alégrese el corazón de los que buscan a Jehovah. 4 Buscad a
Jehovah y su poder; buscad continuamente su rostro. 5 Acordaos de las maravillas
que ha hecho, de sus prodigios y de los juicios de su boca, 6 oh vosotros,
descendientes de Abraham, su siervo; hijos de Jacob, sus escogidos. 7 El es
Jehovah, nuestro Dios; en toda la tierra están sus juicios.
8 Se acordó para siempre de su pacto — de la palabra que mandó para mil
generaciones — ,
8 Se acordó para siempre de su pacto — de la palabra que mandó para mil
generaciones — , 9 el cual hizo con Abraham; y de su juramento a Isaac. 10 Lo
confirmó a Jacob por estatuto, como pacto sempiterno a Israel, 11 diciendo: “A ti
daré la tierra de Canaán; como la porción que poseeréis.” 12 Cuando eran pocos en
número, muy pocos y forasteros en ella; 13 cuando andaban de nación en nación, y
de un reino a otro pueblo, 14 no permitió que nadie los oprimiese; más bien, por
causa de ellos castigó a reyes. 15 Dijo: “¡No toquéis a mis ungidos, ni hagáis mal a
mis profetas!” 16 Cuando trajo hambre sobre la tierra y cortó todo el sustento de
pan, 17 ya había enviado delante de ellos a un hombre, a José, que fue vendido como
esclavo. 18 Afligieron con grilletes sus pies, y a su cuello pusieron cadena de hierro,
19 hasta que se cumplió su palabra, y el dicho de Jehovah lo aprobó. 20 Entonces el
rey mandó que lo soltaran; el soberano de los pueblos lo desató. 21 Lo puso como
señor de su casa y como gobernador de toda su posesión, 22 para que disciplinara a
su gusto a los grandes y a sus ancianos enseñara sabiduría. 23 Después entró Israel
en Egipto, y Jacob fue extranjero en la tierra de Cam. 24 Dios hizo que su pueblo
fuera muy fecundo, y lo hizo más fuerte que sus enemigos.
25 Cambió el corazón de éstos, para que aborreciesen a su pueblo, para que
contra sus siervos actuaran con engaño. 26 Envió a su siervo Moisés, y a Aarón, al
cual escogió. 27 Puso en ellos las palabras de sus señales, y sus prodigios en la tierra
de Cam. 28 Envió tinieblas y trajo oscuridad, pero no guardaron sus palabras.
29 Convirtió sus aguas en sangre y mató sus peces. 30 Su tierra produjo ranas hasta
en las habitaciones de sus reyes. 31 Habló, y llegaron enjambres de moscas y piojos
en todo su territorio. 32 Convirtió sus lluvias en granizo y en llamas de fuego, en su
tierra. 33 Dañó sus viñas y sus higueras y quebró los árboles de su territorio.
34 Habló, y vinieron langostas, y pulgón sin número. 35 Comieron toda la hierba de su
país y devoraron el pasto de su tierra. 36 Golpeó, además, a todos los primogénitos
de su país, las primicias de todo su vigor. 37 Los sacó con plata y oro; no hubo entre
sus tribus enfermo. 38 Egipto se alegró de que salieran, porque su terror había caído
sobre ellos. 39 Extendió una nube por cortina, y fuego para alumbrar de noche.
40 Pidieron, e hizo venir codornices, y los sació con pan del cielo. 41 Abrió la peña, y
fluyeron aguas; corrieron por los sequedales como río. 42 Porque se acordó de su
santa promesa dada a su siervo Abraham. 43 Así sacó a su pueblo con gozo; con
júbilo sacó a sus escogidos. 44 Les dio las tierras de las naciones, y heredaron el
fruto de las labores de ellas, 45 para que guardasen sus estatutos y observasen sus
leyes. ¡Aleluya!